viernes, 21 de agosto de 2015

La Cereza del Pastel

Luego de haber pasado un día muy padre en Shanghai, aunque lleno de contrastes, ya que  veníamos de un vuelo súper largo, pues primero hicimos D.F. /Tijuana  (3 hr), esperamos como una hora y media, para salir de Tijuana a Shanghai (18 hr), en Shanghai estuvimos como 16 hr para luego tomar el vuelo hacia Shenzhen ( 3 hr),  lo que significa que  el viajecito se llevó  como 40 horas, o sea como el equivalente a las horas de una semana laboral, excuso decirles que, cuando por fin llegas a tu destino, lo único que quieres es BAÑARTE, por tu bien y el de la sociedad en que vives.
De verdad, que como dijo aquel publicista, vuelves a la vida. Llegamos al depa y los tres  nos dimos un buen baño,  contrario a lo esperado, se nos recargó la pila, y qué bueno, porque justo era cumpleaños de Tom, era 17 de enero, bajamos a una vinatería que estaba en el área comercial, compramos todo para el festejo y cuando llegó el del cumple, se encontró con la mitad de sus hijos y con su dulce tormento y pues lo consentimos como es debido.
Él venía de un vuelo, en el que de cumpleaños, le llevaron un gran pastel al avión, junto con un asesor, que lo iba checando, con el cual tuvo una diferencia,  cómo les explico, no hay nada peor en este mundo, que estar sobre calificado, esto es, cuando tienes 20 mil horas de vuelo, 32 años trabajando duro, 55 años de vida, y te va a evaluar un mozalbete de 30 y tantos años, que apenas pasa de las 5 mil horas, pues entonces, la balanza no tiene fiel, o sea, la Iglesia está en manos de Lutero, ja,ja,ja. Cuando Tom regresó al depa, obvio le dio mucho gusto ver a sus bebés, que tenía un muy buen rato sin hacerlo, y nos dispusimos a celebrar su cumple, nos platicó todo lo del susodicho vuelo, las tonterías del asesor, y tomamos la decisión de pasarla bien y olvidarnos del asunto.
Nos desvelamos bastante, y al otro día, yo creía que mis bodoques iban a estar muertos con tanto ajetreo, aviones, paseos, etc., etc., pero cuál fue mi sorpresa, que a una hora muy prudente, ya estaban levantados, luego de desayunar se fueron a andar en bici, llevaban la dirección de la casa, yo les pedí que no se alejaran, que solo fueran de esquina a esquina, ja,ja,ja hasta creen, tres horas después regresaron, habían agarrado camino y llegaron hasta el puente que lleva a Hong Kong, me dejaron muy apantallada porque la verdad, orientarse en esas tierras no es nada fácil.
Los chavos se la pasaron súper, les gustó todo lo que vieron, a mi me llamó mucho la atención su capacidad de adaptación, que dicho sea de paso, creo que es genética, porque el famoso Jetlag, (que es la alteración que sufre el viajero debido al cambio de huso horario),  que  casi a todo mundo le pega durísimo pues a los Flores Benítez, nos hace los mandados.
Chinópolis tiene unas cosas realmente extrañas, es como la cultura de para qué hacer las cosas fáciles, si se pueden hacer difíciles, por ejemplo, a lo largo de la historia, el ser humano ha ido buscando el confort, mejorar sus condiciones, facilitar todo, los utensilios se han perfeccionando, a manera de hacerlos más útiles, como su nombre lo indica, sin embargo, en chinópolis, es todo lo contrario, a quién en su sano juicio, se le ocurre comer el arroz con unos palitos, la carne, el pescado, etc., etc., las cucharas chinas son una especie de pala con la que apenas puedes agarrar un poco de caldo, los WC, no existen, ja,ja,ja (solo en los hoteles, Malls, casas o departamentos para expatriados), los baños son unas planchas de cerámica pegadas al suelo, o sea que si quieres hacer pipi, popo o ....., pues lo tienes que hacer parado(a), o sea de "aguilita", como decimos en mi tierra, lo cual es terriblemente incómodo, molesto, absurdo, aberrante, gacho, y todo lo demás que se les ocurra. Pero lo curioso del asunto es que ellos así les acomoda, yo fui una vez a un Mall, que tenía WCs de un lado y del otro sus baños raros, vi que había mucha cola del lado de sus baños y del lado de los WCs, increíble, pero no había NADIE, o sea que yo puede pasar muy feliz,  me daban ganas de decirles que se pasaran a los WC y darles las instrucciones de uso, ja,ja,ja pero desde luego no lo hice, me contuve,  porque a parte ni me hubieran entendido nada, y eso de darles las explicaciones de uso de este tipo de artefacto a señas pues como que se pone difícil, ja,ja,ja .  To be continued.....

martes, 18 de agosto de 2015

Otra vez Shanghai........sin chamarra

Cuando fui a reunirme con Picho a Shanghai, la pasamos muy bien, siempre es grato encontrarte con un hijo, y si a esto le agregas que por circunstancias de la vida, ya no vives en la misma ciudad y con la misma gente, como dijo mi admirado Juanga,  pues el encuentro tiene un plus, ahora Picho, ya padre de familia, y yo,  nos volvíamos a ver después de un buen rato, me dio las instrucciones para llegar a su hotel, yo llegaba a  un aeropuerto y él a  otro, porque Shanghai tiene dos aeropuertos, ambos se encuentran en lados opuestos de la ciudad, lo que yo no supe, ya saben, echando a perder se aprende, es que de uno a otro te puedes ir en Metro, por un costo super baras, (barato), y yo, como buena turista, con cara de turista, actitudes de turista, o sea, como la India María en sus películas, salgo hacia el área de llegada, ya saben, cientos de Chinos, todos igualitos, y todos abordándome, y ofreciéndome en Chino o a señas, sus servicios de transporte, tuve mis 5 minutos de ...... ya saben, o sea me apen......, me distraje, ja,ja,ja y como llegó un Chino, con uniforme de chofer, hablando Inglés y diciéndome que su taxi era oficial, que el servicio era muy bueno, que fue y que vino, y cuando me di cuenta, ya estaba yo dentro de su taxi, que por la módica suma de 300 RMB, (o sea un verdadero atraco), me condujo hacia el hotel, una vez allí tuve que esperar como una hora a que llegara Picho. Cuando me dijo, ¿cómo te viniste?, ¿en el Metro?, le digo, muy mundana y con cara de "popis", no tome un taxi, y cuando le dije lo que me cobró, los dos pusimos cara de.... turistas.  Una vez en instalados nos fuimos a turistear, él es un excelente compañero de viaje, se le da, es como si fuera un guía de turistas, la  pasamos muy padre, como él ya conocía muy bien, pues había ido  varias veces, me condujo por todos lados, como pez en el agua, cuando ya me iba yo de regreso, para el otro aeropuerto, le digo,  me quiero ir en Metro, ya era yo  experta, y me dice, de ninguna manera, vas a tomar otro taxi, pero este no te va a robar, y así fue, lo tomé en el hotel, y me cobro solo 80 RMB, o sea, el otro si me vio la cara de turista.
Después de esa visita a Shanghai, regresé con mis hijos los menores, íbamos de México a Shenzhen, ellos tenían vacaciones, teníamos de viajar del D.F. a Tijuana, a Shanghai, (donde teníamos que esperar como 12 horas,  para tomar el avión a Shenzhen. Esas esperas a veces son terribles, pero otras veces son peores, ja,ja,ja (es broma), en ocasiones estar tantas horas en una ciudad, te permite darle una recorrida, y como yo ya  había  estado en la susodicha Shanghai, les dije a  mis bodoques, vamos a poder pasear por la ciudad, traigan  una buena chamarra porque va a hacer mucho frío, como bien saben, cada quien hizo su maleta, nos embarcamos, era enero, o sea, invierno. Llegamos a Shanghai a las 7 am, nuestro vuelo salía a las 10 pm, teníamos suficiente tiempo para bobear, durante todo el trayecto mis hijos llevaban una sudadera, de esas que te hacen el paro para un frío como el de nuestra Smógpolis, que sigo sosteniendo, tiene el mejor clima del mundo  entero. Una vez que recogimos los equipajes, teníamos que dejarlos encargados en el aeropuerto, y les digo, bueno, saquen sus chamarras, yo esperando que las hubieran empacado en las maletas, y me dicen, ya las traemos puestas, ¿quééé´? ¿esas son sus chamarras?....... pues sí.  Imagínense, estábamos como a 4 ºC, todo cerrado, no podíamos comprar nada, y entonces les digo, no podemos salir, se van a congelar, porque afuera del aeropuerto se contrata el turibús, y  te lleva por  toda la Ciudad, te bajas y te subes cuando te da la gana, pero ellos, aguerridos, como siempre han sido, me dicen, vámonos, nos aguantamos el frío, ¿están seguros?, y dicen sííí, y ahí vamos, los tres juntitos como mamá gallina con sus pollitos, yo le empiezo a decir, por qué no pusieron una chamarra adecuada si les dije que hacía mucho frío, y me dicen, creímos que estabas exagerando, ja,ja,ja, como luego eres medio "intensa", intenso el frío que pasaron los pobrecitos, hasta que como  3 horas después,  abrieron las tiendas, y en una parada nos bajamos a comprar chamarras, y colorín colorado, el problema fue terminado. Ya con sus chamarras, siguió la fiesta, ahí se dieron cuenta de que  a veces (por no decir siempre), el que no oye consejo, no llega a viejo. Shanghai es fascinante, la pasamos muy bien, todavía nos faltaba la cereza del pastel, la hermosa Shenzhen.  To be continued......

domingo, 16 de agosto de 2015

La Hormiga con su paraguas

Cuando llegué a Chinópolis,  todo era nuevo y extraño, para mi, claro, yo había viajado por el mundo, pero solo de vacaciones, nunca hubiera imaginado, ni en mis sueños mas guajiros, cambiarme ni siquiera de ciudad, bueno ni de casa, ja,ja,ja pero la vida nos da sorpresas,  sorpresas nos da la vida, como dijo el poeta.
Siempre me ha gustado observar a a la gente, desde que era yo chica, soy como medio detectivesca, (palabra de mi autoría), y entonces  me di cuenta que todas las mujercitas de por estos rumbos usaban sombrilla, todas, sin excepción, jóvenes o viejas, bonitas o feas (aunque casi todas son igualitas, ja,ja,ja) y siguiendo los cánones mundiales del migrante, que rezan: al país que fueres, haz lo que vieres, pues me di a la tarea de comprarme una sombrilla, que desde luego tenía que ser totalmente china, esto es, más barata que cara, de color rosado y con lentejuelas y chaquiras, chiquita, porque como las usan a toda hora y para toda ocasión, tienen que caber en sus bolsas de mano, adaptarse a la bici y a la moto, o sea que las sombrillas, paraguas, parasoles o como les quieran decir, deben ser todo terreno, pues acompañan a la propietaria en todo momento, y son las responsables directas, de que en su mayoría, las mujeres Chinas tengan un cutis muy bien cuidado, sin manchas de sol, arrugas, líneas de expresión, lunares, pecas, etc., etc., o sea,  vienen siendo como un tratamiento de belleza, que desde luego, a mi me llegó muy tardíamente, pues mis pecas me han acompañado toda la vida, aunque, la verdad una pelirroja sin pecas, es como una jícama sin chile.
Tardé un poco en encontrarla, porque como nunca había usado paraguas ni siquiera en los días lluviosos, ninguna me gustaba, hasta que un buen día, ahí estaba, entre muchas, ella era la más padre, creo que me pasó como cuando te enamoras, ya no ves a nadie más. Mi sombrilla era rosa, con sus lentejuelas y sus chaquiras, chiquita, tal como la había imaginado, y nos volvimos inseparables. Se preguntarán por qué les cuento todo esto, pues porque siempre traía mi sombrilla conmigo, cambiaba de bolsa y la pasaba así como pasas el monedero o la llaves de la casa.
Y un buen día, Picho, mi hijo, que estaba trabajando para Etihad Airways, me invitó a alcanzarle en Shanghai, tenía un vuelo muy padre de 3 días por aquellas tierras, y yo pues que me apunto, y ahí voy, con una maleta pequeña, de esas que no se documentan, y pues como ya era costumbre, mi sombrilla, sin siquiera darme cuenta, se fue conmigo. Cuando paso el filtro de seguridad, yo muy tranquila, como siempre que no traes nada que temer,  veo que apartan mi maleta, como si tuviera explosivos, o algo más peligroso, los Chinos no hablan Inglés (casi ninguno), y le llaman o uno que sí hablaba un poco del idioma Shakespearano (palabra de mi autoría), y me dice usted trae algo prohibido, y yo muy segura de que no, le digo, claro que no, y abre mi maleta y saca mi SOMBRILLA, y me dice, esta prohibido transportar esto arriba, en el avión. Sentí que me moría, en segundos vi pasar mi sombrilla al bote de la basura, un sudor frío recorrió todo mi cuerpo, qué podía yo hacer, nada, nada, nada, me quedé petrificada, casi se me salían las lágrimas, el hombre abrió la sombrilla, las zarandeó, la vio por todos lados, o sea, le hizo una auscultación minuciosa, y........ me la entregó.     Ufffff!!!!! desde luego, al regreso, documenté la maleta, no podía arriesgarla de nuevo, no creen? To be continued.......

viernes, 14 de agosto de 2015

El Monasterio

Cuando tienes tiempo libre, pues hay que turistear, Shenzhen tiene muchos lugares agradables donde pasar el tiempo, uno de ellos es el Monasterio, que a decir verdad es imponente, y es visitado por muchísima gente, algunos turistas como nosotros, pero otros muchos, budistas, practicantes de esta religión, que es una de las más importantes del mundo asiático, y que  ha ido cobrando adeptos también en el mundo  occidental, de manera que cada día hay más budistas regados por el globo terráqueo.
Fíjense qué interesante, los budistas creen en la Ley del Karma, esto es causa y efectos éticos, o sea que todo lo que hagas en este mundo, pues hay que pagarlo, como cuando vas a un restaurante, no te sales sin pagar la cuenta. Los budistas creen  que la última meta en la vida es alcanzar la iluminación, lo cual no es nada fácil,  pero para eso está el Samsara, ciclo de la reencarnación, o sea que para llegar a la iluminación se nace y se muere varias veces, esto es,  se reencarna y así se van pagando las deudas éticas. El pecado se considera error moral, ignorancia. Para llegar a la iluminación y eventualmente al Nirvana, hay que meditar, si señor, la meditación es el único camino,  hay que renunciar al egocentrismo. Para los budistas no hay principio ni fin, hay círculos interminables de nacimiento y muerte (reencarnaciones).  El Nirvana es el estado más alto del Ser, el estado de existencia pura. No puede ser enseñado, solo realizado. Buda enseñó, que la gente no tiene almas individuales, porque el ser individual o ego es una ilusión.
Cuando llegamos al Monasterio, me llamó mucho la atención, aparte de la construcción, ya saben, impresionante,  el rojo y el dorado le dan un toque muy especial a estos lugares, la cantidad de gente practicante que llevaba sus ofrendas,  que consisten en frutas y flores. A los budistas y también a los visitantes nos daban unas varas de incienso para ponerlas en unos quemadores especiales, los budistas hacían muchas reverencias y caravanas antes de depositarlas, había muchos diferentes  altares y en todos las personas llevan frutas y flores. Los practicantes de la religión realizan unos rituales muy especiales, nada que ver con nosotros los Católicos,  en nuestros templos solo ves a las personas hincadas o sentadas rezando, solo se ponen flores, nunca frutas o alimentos, acá no, sus altares están llenos de comida, es que hay que desprenderse de las cosas materiales para dar paso a las espirituales.  Siempre es grato, para mi observar a la gente practicar su religión, me parece  muy importante que el ser humano tenga fe y reconozca la existencia de un Ser Supremo, no importa cómo se le nombre, no creen?. To be continued......

martes, 11 de agosto de 2015

KK 100

En Shenzhen hay, como en todas las grandes ciudades del mundo,  rascacielos, el más importante es el KK 100, que es el edificio más alto de esta hermosa ciudad, el KK 100 tiene, como su nombre lo indica 100 pisos, y cada piso tiene una altura aproximada de 4 metros, o sea que es bastante alto, en él se encuentra el Hotel San Regis, del piso 4 al 75 son oficinas, del 75 al 95 está el Hotel Saint Regis, que es precioso, elegante, digno del Primer Mundo, en el piso 99 está un restaurante, que además de tener excelente comida, ofrece una vista espectacular de la ciudad, 360º de vista, y arriba del restaurante, no podía faltar, la cereza del pastel, el bar!!!
A este edificio se llega en el Metro, o en automóvil y taxi, desde luego, pero el Metro es en Shenzhen el mejor medio de transporte, es muy moderno, limpio, seguro y rápido.
Tom y yo quedamos encantados con este restaurante y bar, porque he de decirles, que por esos rumbos hay una verdadera gama de lugares de todo tipo, y este nos pareció el mejor de todos.
En contraste con este lujoso lugar, una vez, íbamos en nuestras bicis, paseando, cuando llegamos a un muelle, muy cerca de nuestro depa, y vemos un restaurante, ya saben, muy  rústico, el típico tendajón, que en la Smógpolis de mis amores, Tom no hubiera comido ni un sope, ja,ja,ja. Porque él es muy cuidadoso para comer en lugares de ese tipo, dice que para pescar una tifoidea, mejor se abstiene, sin embargo, salían unos aromas deliciosos, y se veía mucha gente, y entonces nos pusimos a observar el lugar, los platillos, y el tipo de comensales, y vimos que llegaban personas en muy buenos coches, y muy bien arregladas, decidimos probar suerte, y estacionamos nuestros vehículos (bicicletas), y fue la mejor decisión culinaria de nuestra vida en Chinópolis. El restaurante era de pescados y mariscos, preparados deliciosamente, como nunca habíamos probado por esos lares, bueno te sentías en Mazatlán, Veracruz, La Paz, Acapulquito de mis amores, en fin, comimos delicioso y súper barato, y ese lugar se volvió uno de nuestros favoritos, Tom entraba hasta la cocina y a señas se entendía con los cocineros y nos preparaban verdaderos manjares, solo que tenía un gran defecto, había muchos gatos, como era en la calle, a cielo abierto, una cantidad de mininos iban a comer las sobrinas (sobras, ja,ja,ja), que la gente, muy amorosa les da, sin pensar en que dichos actos de amor, pues propician que estos animalitos se adueñen del lugar. A mi no me gustan los gatos, (excepto mi hermana Gato), y menos cuando andan pidiendo comida, en circunstancias normales, no hubiera regresado, pero la verdad, la sazón y la calidad de sus platillos, nos hacían pasar por alto esa pequeña inconveniencia, y es que en Chinópolis, todo fluye distinto,  como que por esas tierras cambias hasta tus más arraigadas costumbres, si no, pues simplemente no comerías nada, y me queda claro que el ser humano se acostumbra a todo, menos a no comer, porque una vez que  se acostumbra....pues se muere, ja,ja,ja. To be continued.....

sábado, 8 de agosto de 2015

La Hormiga y sus disertaciones............Wendy

Cuando llegué a Shenzhen, estando en el hotel Sunway, donde por demás está decir, fuimos muy bien atendidos, una mañana estábamos desayunando, cuando llegó al restaurante una mujer, extranjera, alta, delgada, rondando los 50 años, saludó a Tom y se fue a sentar a una mesa ella sola, y yo le digo a Tom, ¿quién es ?, y me ice que es una Capitana Australiana, que está presentando exámenes para ingresar a la empresa, entonces decidimos invitarle a nuestra mesa, Wendy resultó ser muy agradable, desde el primer momento los tres hicimos click, ella y yo desde luego compartíamos el gusto por uno de los deportes favoritos del sexo débil, ¿o fuerte?, el shopping, inmediatamente nos pusimos de acuerdo para llevarlo a la práctica, en cuanto nos fuera posible, bueno a ella, pues yo era un ser libre y desocupado, pero ella estaba muy ocupada.
Así las cosas, nos fuimos de compras, en Shenzhen, como en toda Chinópolis, existe una zona de comercio enorme, con todo lo que se te venga a la mente comprar, desde lo más simple y barato, hasta lo más sofisticado y caro.
Una vez en el campo de batalla, como buenas contendientes, (claro que en este deporte, que es muy noble, se compite contra uno mismo, no hay rivalidad con la compañera, al contrario, ésta hasta recibe consejo, en caso de necesitarlo, ja,ja,ja),  pues empezó la fiesta, y nos dimos a la tarea de recorrer el terreno de juego y ver por dónde había que atacar. Wendy resultó ser una guerrera auténtica, con mucha intuición y una cartera bien dotada de proyectiles, por lo tanto, no había ninguna bronca y dio inicio la cacería,  a este lugar, se llega en Metro, y afuera de la estación que se une con la zona comercial, hay un chorro de chavos, que se dedican a llevarte a las distintas tiendas, ellos te preguntan qué andas buscando y luego luego se adueñan de tu persona, y te conducen por el bajo mundo. A mi al principio no me gustó esa onda, porque obvio, las tiendas les dan comisión por lo que tu compras, y ellos te llevan a donde a ellos les conviene, sin embargo, de repente se nos acercó uno de estos guías de shopping, ya habíamos rechazado a un montón, pero a éste, no lo rechazamos, como que hubo un click de inmediato, y lo que es la telepatía, nos volteamos a ver Wendy y yo, y al mismo tiempo y sin mediar palabra, lo unimos a nuestro equipo.
El guía se llamaba Johnny, ese era su nombre occidental,  los Chinos adoptan un nombre que  se pueda pronunciar, ja,ja,ja. Pues de otra manera, es imposible siquiera saber con quién estás hablando.
Johnny resultó ser una maravilla, todo un caballero, conocía todo el lugar y además nos hacía el paro con los comerciantes, nos cargaba los bultos, bueno era lo que toda mujer quisiera tener a su lado cuando va de compras.
Ir de compras con Wendy, era de lo más divertido, sin problemas de dinero, en lo más mínimo,  venía de uno de los países donde la vida es muy cara, el nivel de vida es muy alto, razón por la cual, a ella todo le parecía baratísimo, y en vez de regatear, como hacemos todas las mortales, ella se sorprendía y decía  "so cheap!!!" y entonces pagaba lo que le pedían sin reparo alguno, a mi me daba mucha risa, y cuando yo quería comprar algo, desde luego que yo si regateaba, como buena contendiente en este deporte, cuando se puede hay que regatear, cuando no,  pues ni modo.
Así pues, Wendy, Johnny y yo, nos volvimos inseparables, todo un equipo, solo le llamábamos, nos poníamos de acuerdo,  y a shoppear, ja,ja,ja.
A Johnny le dábamos su buena propina, que él siempre rechazaba, decía que no era necesario, porque las tiendas les dan comisión, pero Wendy y yo no permitíamos que se quedara sin su muy bien ganada retribución, pues la verdad cuando se hace bien un trabajo, hay que recompensarlo, no creen.
Yo nunca he sido compradora compulsiva, lo cual ha salvado a Tom, de muchos problemas, sin embargo, en Chinópolis es imposible no practicar  del shopping sport, es como un entierro sin muerto,  una boda sin novia, un niño sin perro.  To be continued.......