sábado, 8 de agosto de 2015

La Hormiga y sus disertaciones............Wendy

Cuando llegué a Shenzhen, estando en el hotel Sunway, donde por demás está decir, fuimos muy bien atendidos, una mañana estábamos desayunando, cuando llegó al restaurante una mujer, extranjera, alta, delgada, rondando los 50 años, saludó a Tom y se fue a sentar a una mesa ella sola, y yo le digo a Tom, ¿quién es ?, y me ice que es una Capitana Australiana, que está presentando exámenes para ingresar a la empresa, entonces decidimos invitarle a nuestra mesa, Wendy resultó ser muy agradable, desde el primer momento los tres hicimos click, ella y yo desde luego compartíamos el gusto por uno de los deportes favoritos del sexo débil, ¿o fuerte?, el shopping, inmediatamente nos pusimos de acuerdo para llevarlo a la práctica, en cuanto nos fuera posible, bueno a ella, pues yo era un ser libre y desocupado, pero ella estaba muy ocupada.
Así las cosas, nos fuimos de compras, en Shenzhen, como en toda Chinópolis, existe una zona de comercio enorme, con todo lo que se te venga a la mente comprar, desde lo más simple y barato, hasta lo más sofisticado y caro.
Una vez en el campo de batalla, como buenas contendientes, (claro que en este deporte, que es muy noble, se compite contra uno mismo, no hay rivalidad con la compañera, al contrario, ésta hasta recibe consejo, en caso de necesitarlo, ja,ja,ja),  pues empezó la fiesta, y nos dimos a la tarea de recorrer el terreno de juego y ver por dónde había que atacar. Wendy resultó ser una guerrera auténtica, con mucha intuición y una cartera bien dotada de proyectiles, por lo tanto, no había ninguna bronca y dio inicio la cacería,  a este lugar, se llega en Metro, y afuera de la estación que se une con la zona comercial, hay un chorro de chavos, que se dedican a llevarte a las distintas tiendas, ellos te preguntan qué andas buscando y luego luego se adueñan de tu persona, y te conducen por el bajo mundo. A mi al principio no me gustó esa onda, porque obvio, las tiendas les dan comisión por lo que tu compras, y ellos te llevan a donde a ellos les conviene, sin embargo, de repente se nos acercó uno de estos guías de shopping, ya habíamos rechazado a un montón, pero a éste, no lo rechazamos, como que hubo un click de inmediato, y lo que es la telepatía, nos volteamos a ver Wendy y yo, y al mismo tiempo y sin mediar palabra, lo unimos a nuestro equipo.
El guía se llamaba Johnny, ese era su nombre occidental,  los Chinos adoptan un nombre que  se pueda pronunciar, ja,ja,ja. Pues de otra manera, es imposible siquiera saber con quién estás hablando.
Johnny resultó ser una maravilla, todo un caballero, conocía todo el lugar y además nos hacía el paro con los comerciantes, nos cargaba los bultos, bueno era lo que toda mujer quisiera tener a su lado cuando va de compras.
Ir de compras con Wendy, era de lo más divertido, sin problemas de dinero, en lo más mínimo,  venía de uno de los países donde la vida es muy cara, el nivel de vida es muy alto, razón por la cual, a ella todo le parecía baratísimo, y en vez de regatear, como hacemos todas las mortales, ella se sorprendía y decía  "so cheap!!!" y entonces pagaba lo que le pedían sin reparo alguno, a mi me daba mucha risa, y cuando yo quería comprar algo, desde luego que yo si regateaba, como buena contendiente en este deporte, cuando se puede hay que regatear, cuando no,  pues ni modo.
Así pues, Wendy, Johnny y yo, nos volvimos inseparables, todo un equipo, solo le llamábamos, nos poníamos de acuerdo,  y a shoppear, ja,ja,ja.
A Johnny le dábamos su buena propina, que él siempre rechazaba, decía que no era necesario, porque las tiendas les dan comisión, pero Wendy y yo no permitíamos que se quedara sin su muy bien ganada retribución, pues la verdad cuando se hace bien un trabajo, hay que recompensarlo, no creen.
Yo nunca he sido compradora compulsiva, lo cual ha salvado a Tom, de muchos problemas, sin embargo, en Chinópolis es imposible no practicar  del shopping sport, es como un entierro sin muerto,  una boda sin novia, un niño sin perro.  To be continued.......

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