Cuando era yo chica, mi mamá, la Jefa de jefas, acostumbraba leernos la Biblia, pequeños pasajes, tengo algunos muy presentes, uno de ellos es cuando Esau le cambia su primogenitura a su hermano Jacob, por un plato de lentejas, no obstante que siempre me han gustado las lentejas, de hecho es mi sopa preferida, en especial la que prepara Patricia María, que todo aquel que la prueba no la olvida jamás, siempre me pareció absurdo que alguien hubiera cambiado algo tan valioso por un simple plato de lentejas, así lo pensé durante años, de años, hasta que maduré, cuando la vida te va abriendo los ojos y te va ubicando en la realidad, en que el valor de las cosas siempre es relativo y circunstancial.
Por ejemplo, no es igual ser una Coca Cola normal, que la última Coca Cola del desierto.
Todas las cosas tienen un valor real y uno agregado que les da la circunstancia que les rodea.
Para mi el equivalente al plato de lentejas, es un vaso con agua, nada sustituye una necesidad básica, decía mi papá no se pueden comer billetes, sin embargo, en ocasiones los seres humanos, dejamos de ser pensantes, dejamos que la avaricia nos atarugue y entonces antepongamos el posible enriquecimiento al respeto y cuidado del medio ambiente.
Mi querido México, anda ahorita hecho un lío con la construcción del NAIM, (Nuevo Aeropuerto Internacional de México), "Obra Magna" del sexenio del más inepto de los muchos ineptos que nos han (des)gobernado.
Desde que se inició dicha construcción estuvo mal planeada, inmersa en actos de corrupción, a los que de tanto sufrirlos ya los tomamos como parte del paisaje, como Liverpool, que es parte de nuestra vida.
Pero, resulta que desde la campaña presidencial había un candidato que cuestionaba dicha obra, no solo por lo costoso, sino por el impacto ambiental. Este personaje, ya saben quien, lo hizo parte de su propuesta, lo tomó como parte de su acción de gobierno, no continuar con ese elefante blanco, costoso, y dañino para el ecosistema.
Lo que a mi no deja de impresionarme es la falta de sensibilidad que demuestran muchos paisanos, la mayoría no tienen ningún interés personal en dicha construcción, no son accionistas de alguna constructora que esté participando, no trabajan en ese proyecto, no están emparentados con los empresarios, entre ellos el hombre más rico y abusado del mundo mundial, magnate que le parece correcto y necesario que se mueva la edad de jubilación hasta los 75 años!!!!
Los escucho muy preocupados porque se pierdan los millones de pesos que han sido malgastados, en vez de frenar inmediatamente esa ratería, prefieren que se acabe de hacer, consideran menos grave que se termine la obra, sin ponerse a pensar en las implicaciones que ésta conlleva, para realizar este elefante blanco, se están peluqueando (palabra del dominio popular), los cerros aledaños, solo con el objeto de rellenar el terreno, terreno inadecuado para hacer una construcción de cualquier tipo, cuantimás un aeropuerto, en el área "elegida" llegan aves migratorias, las cuales se verán afectadas al punto de provocar su extinción, las aves además representan un peligro para las aeronaves, las aves no entienden de espacios aéreos restringidos, no siguen rutas de navegación previamente asignadas, dicha zona, para mayor impedimento nos sirve para evitar inundaciones, como vaso regulador, la construcción de este aeropuerto nos va a provocar problemas en el suministro de agua en mi Smógpolis consentida, que ya de por sí los tenemos.
Para acabarla de amolar, el proyecto de Texcoco, para que pueda funcionar, se tienen que cerrar tres aeropuertos!!!, el Internacional Benito Juárez, que consta de 2 terminales, la Terminal 2, lleva apenas 15 años más o menos de servicio, bueno, ni siquiera está bien terminada, tampoco se ha terminado de pagar, la base militar de Santa Lucía, y el Aeropuerto Internacional de Toluca, imaginan eso, en ningún país se cierran aeropuertos para abrir otro, al contrario, se construyen más aeropuertos, en caso de así requerirlos.
Ahora, nos piden nuestra opinión, que votemos por el proyecto que nos parezca más adecuado, y la gente se "encamiona", como por qué se nos consulta, si no somos expertos, yo les puedo asegurar que el sentido común es un experto nato, en todos los órdenes y en todas las materias.
Al sentido común no le gana nadie, ni la avaricia, ni la transa, ni los intereses creados. El sentido común, pone en la balanza de un lado los beneficios y del otro los perjuicios.
En cuanto empieza la balanza a cargarse, desde luego que los intereses creados por una bola de rateros, inhumanos, insensibles, no le llegan a los intereses legítimos de la población, al cuidado del medio ambiente. Se puede crecer, se puede progresar, en comunión con el bien común, respetando a la naturaleza, en armonía.
Si Felipe Calderón, de triste memoria, hubiera puesto a consulta su Estrella de Luz, que costó a los Mexicanos 1380 millones de pesos, de ninguna manera existiría, ese dinero se hubiera utilizado en algo realmente benéfico para la sociedad, si Zedillo hubiera consultado la extinción de Ferrocarriles Nacionales, todavía tendríamos nuestros trenes, si nos hubieran consultado el FOBAPROA, jamás lo hubiéramos aceptado. A mi sí me gusta que me pregunten, que dejen que el sentido común haga lo suyo, ninguna madre antepondría una pista aérea , un lounge VIP, una boutique, una tienda de artesanías, un hotel, un estacionamiento, a la posibilidad de quedarse sin poder darle un vaso con agua a alguno de sus hijos, de sufrir alguna inundación en su hogar, a la extinción de una especie animal, porque cada especie que se extingue es un mal augurio para la humanidad.
Hay mucho en juego, el progreso es muy importante, pero precisamente siempre debe de ser para bien de la sociedad, jamás en su perjuicio. Lo que más me pesa es no poder emitir mi voto, con un rotundo NOOOOOO a Texcoco. To be continued.....
viernes, 26 de octubre de 2018
sábado, 6 de octubre de 2018
Las multas que da la vida....
Esto de la tecnología, del progreso, de la innovación, tiene sus bemoles, yo recuerdo que cuando era chica, como soy una sobreviviente del siglo XX, soy un producto nacido en los años 50's, pues me ha tocado vivir los grandes cambios de la humanidad, porque aunque en la mitad del siglo pasado, ya había teléfono, desde luego, eran muy pocas las familias que lo tenían en su casa, casi la mayoría de la gente tenía que ir al teléfono público a hacer sus llamadas, se formaban filas, nosotros gracias a Dios teníamos nuestro teléfono y hasta con extensión en la recámara de la Jefa de jefas y su compañero de cuarto, mi papá, derivado de esta situación, y como siempre fueron muy buena onda mis papás, algunos vecinos iban a la casa a hacer sus llamadas, o nosotros les íbamos a hablar para que respondieran alguna llamada personal, al más puro estilo provinciano, desde luego eran otros tiempos. Entonces, el mundo seguía dándole la vuelta al sol, y junto con ese movimiento, todo iba cambiando, evolucionando, las comunicaciones se desarrollaban a un ritmo bien rápido, la telefonía se volvía más avanzada, de repente ya había más líneas, los teléfonos se modernizaban, ya no eran solo negros y pesados, ni tan fijos, ya podían tener unos cables larguísimos, me oigo muy prehistórica, ja, ja, ja. Ni soñar en que pudiera existir el celular, ahora no se puede vivir si él.
Resulta que había una caricatura futurista, que se llamaba los Supersónicos, y en ella, todo era de una modernidad imposible, increíble, inverosímil, los teléfonos tenían cámara, las calles eran eléctricas, había caminadoras para hacer ejercicio, coches voladores, un robot hacía las labores domésticas, de un momento a otro, todo eso que parecía producto de la fantasía, empezó a hacerse realidad, hoy día ya no falta nada por ver, ya hasta hay coches voladores, que están por estrenarse, lo cual a mi me da harto mello, porque si la gente maneja tan mal yendo sobre terreno firme, no quiero imaginarme cuando anden a veinte metros del suelo.
Me regresé en el tiempo, hasta mi más tierna infancia, no de a gratis, sino porque en estos momentos de la vida, hoy me siento presa de la tecnología, del progreso, de la evolución, resulta que ahora hay cámaras en todos lados, dichos artefactos localizados por donde menos te imaginas, te acosan, acá en el arenero, siempre hay una cámara dispuesta a tomarte la foto y a emitir la multa.
Me parece muy bien que las cámaras estén en las vialidades de alta velocidad, pero cuando la máxima permitida son 40, 50 o 60 Km., no tienen idea de lo que es tener que conservar esa velocidad, pareces una tortuga, una venerable ancianita del siglo pasado, es algo realmente desagradable, pero es más desagradable una multa por 600 dirhams, conozco personas que al año pagan hasta 12 mil dirhams en multas, eso es algo difícil de creer, pero sucede, cuando pasa, ja, ja, ja. Como cambiaron las reglas y ahora están más estrictos con su cumplimiento, ya me siento una participante del Big brother, como decía Pedro Ferriz, un mundo nos vigila. To be continued......
Resulta que había una caricatura futurista, que se llamaba los Supersónicos, y en ella, todo era de una modernidad imposible, increíble, inverosímil, los teléfonos tenían cámara, las calles eran eléctricas, había caminadoras para hacer ejercicio, coches voladores, un robot hacía las labores domésticas, de un momento a otro, todo eso que parecía producto de la fantasía, empezó a hacerse realidad, hoy día ya no falta nada por ver, ya hasta hay coches voladores, que están por estrenarse, lo cual a mi me da harto mello, porque si la gente maneja tan mal yendo sobre terreno firme, no quiero imaginarme cuando anden a veinte metros del suelo.
Me regresé en el tiempo, hasta mi más tierna infancia, no de a gratis, sino porque en estos momentos de la vida, hoy me siento presa de la tecnología, del progreso, de la evolución, resulta que ahora hay cámaras en todos lados, dichos artefactos localizados por donde menos te imaginas, te acosan, acá en el arenero, siempre hay una cámara dispuesta a tomarte la foto y a emitir la multa.
Me parece muy bien que las cámaras estén en las vialidades de alta velocidad, pero cuando la máxima permitida son 40, 50 o 60 Km., no tienen idea de lo que es tener que conservar esa velocidad, pareces una tortuga, una venerable ancianita del siglo pasado, es algo realmente desagradable, pero es más desagradable una multa por 600 dirhams, conozco personas que al año pagan hasta 12 mil dirhams en multas, eso es algo difícil de creer, pero sucede, cuando pasa, ja, ja, ja. Como cambiaron las reglas y ahora están más estrictos con su cumplimiento, ya me siento una participante del Big brother, como decía Pedro Ferriz, un mundo nos vigila. To be continued......
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