Antes de decirles a dónde nos fuimos, cuándo, y por qué, les diré, haciendo un paréntesis, que de eso hace ya casi tres años, y ahora se me presentó la oportunidad de volver a Chinópolis, este vez, una visita corta, 8 días, viajando por Hong Kong, y después cruzando a Shenzhen.
Resulta que Tom tuvo un vuelo a HK, y como yo he conservado mi amistad con Rox, quien fue mi compañerita de correrías por la hermosa Shenzhen, y gracias a esto de FB, hemos podido seguir en comunicación y mantenido contacto, ya hace unos meses estuvimos a punto de vernos, pero en esa ocasión, a Tom le cambiaron el vuelo y ni modo, hubo que cancelar, así es la aviación, nunca sabes dónde vas a andar, ni por cuánto tiempo.
Cuando supe que había la posibilidad de regresar a Shenzhen, me emocioné mucho, volver a ver a mis amigos Rox y Marcelo, su esposo, me dio mucho gusto, aunado a visitar la ciudad que es realmente bella, imponente, y que ha cambiado en este tiempo, la han hermoseado aún más.
El vuelo que tuve que hacer es realmente largo, alrededor de 9 horas, pero, como ustedes saben, hay que sufrir para merecer, el vuelo fue nocturno, por lo que casi me dormí todo el tiempo, y llegando a HK, increíble, pero cierto, bajando de la transportación, me torcí un tobillo, vi estrellas y fuegos artificiales, creí que se me había roto, pues emitió un sonido como cuando rompes un hueso de pollo. Desde luego, no fui al doctor, no me gusta ir, prefiero en lo más posible hablar con mi cuerpecito, ja,ja,ja, y hacerlo entrar en razón, o sea, que siga pa'lante, y no la haga de tos.
Tom quería llamar al doctor del hotel, pero mejor le pedí que me comprara una pomada del Tigre que es buenísima y unos analgésicos, porque ahora si que me dolió. Les platico todo esto, porque luego de pasar el día en HK, descansando, con la pata totalmente inutilizada, solo bajamos al bar del hotel a echarnos un vinito, para olvidar el inconveniente, pues llegaron Rox y Marcelo, como ya habían pasado 24 hr, ya podía yo pisar, y con mi súper zapato, hasta podía caminar, ellos sugerían que descansara, pero yo saque mi espíritu de turista, que siempre me acompaña, y les dije que no, que iba yo a turistear, como es debido. Así lo hicimos, anduvimos por HK, la pasamos muy padre y en la noche, arribamos a mi querida Shenzhen.
Qué emoción, volver después de tres años, ver esas calles que siempre me parecieron tan extrañas, pero tan bellas, observar a la gente, mucha gente, y todos tan parecidos entre sí, me hizo recordar a mi hijo Picho, que cuando tenía como 6 años, estando en HK, tomábamos un taxi, y más tarde otro y él comentaba muy sorprendido, "nos trajo el mismo señor", ja,ja,ja, Tom y yo nos reíamos mucho.
Ya estando instalados, yo muy consentida por mis amigos, que curiosamente viven en el mismo edificio en el que Tom y yo estuvimos habitando, y además, en el mismo tipo de apartamento, exactamente igual, solo que ellos están en el 5o, piso y nosotros estábamos en el 39, eso también me gustó, pues fue como regresar a mis orígenes, ja,ja,ja. Una vez más tenía yo Shenzhen a mis pies!!!!!El depa tiene una vista impresionante, 360º de vista de la hermosa ciudad y su puerto.
Mi querida Rox y yo, como es costumbre, no parábamos de hablar, imagínense, tres años de chisme atrasado, había que ponernos al día. Como mi piesito seguía muy feíto, pues ahora sí, ya con la cabeza más fría, con tanto consejo que recibí de medio mundo, y a sugerencia de Rox, me llevó al hospital para que me revisaran, el hospital es muy grande y moderno, te cobran la insignificante suma de 18 Yuanes (50 Pesos), la consulta, más las radiografías, más las medicinas, en total gasté como 1500 pesos, ya me imaginaba yo en Médica Sur, haciendo más rico a Vazquez Raña, ja,ja,ja pero lo simpático de esta situación de estar en el hospital, es que de repente, estábamos esperando a que me atendieran, cuando empezamos a escuchar, unos sonidos guturales impresionantes, ya saben, cuando un ser humano quiere sacar una flema, nada más que a lo salvaje, no lo imaginan, ya se me había olvidado este asunto de los "gallos", escupitajos, "gargajos", o como les quieran nombrar, no manchen, qué cosa más desagradable, volteamos a ver quién era esa especie de oso polar, pues los sonidos parecían provenir de un ser humano gigantesco, un hombre atlético como de 180 cm., ja,ja,ja, pues cuál fue nuestra sorpresa, que la personita que hacía estos sonidos aturdidores y molestos, era una mujercita bella, como de unos 60 años, flaquita y menuda. Al principio, pensé, pobre, debe estar grave, muy enferma, pues estábamos en un hospital, aunque no era el área de Neumología u Otorrinolaringología, no señor, estábamos en Traumatología y Ortopedia, o sea nada que ver con las vías respiratorias. Y para completar, la señora no era la paciente, estaba acompañando a su esposo, que era el que iba a ver al doctor, o sea que la mujer no estaba enferma, simplemente realizaba su ritual de limpieza de garganta, al más puro estilo chino. Excuso decirles que me pasó lo que a la ranita verde que anda por el FB haciendo reflexiones sobre diversos tópicos, ja,ja,ja, y me dije: A veces, cuando escucho a alguien hacer ruidos guturales asquerosos, me angustio, creo que la persona está enferma y a punto de entregar el equipo...... luego recuerdo que estoy en Chinópolis y se me pasa, ja,ja,ja. To be continued.....
miércoles, 30 de septiembre de 2015
sábado, 19 de septiembre de 2015
Vámonos!!!!!!!!
Los días pasaban, ya saben ustedes cómo, pues el tiempo es el más caprichoso de los elementos de esta vida, bueno, le digo elemento por llamarle de algún modo, porque bien a bien, yo no se lo que es el tiempo, todos los tenemos, todos lo vivimos, lo disfrutamos y hasta lo sufrimos. Lo vemos pasar, no obstante que es invisible.
El tiempo hace con nosotros de todo, nos hace sufrir, pero también nos cura, nos llena de esperanza, pero también de desesperanza. Dice el dicho que el que espera, desespera, pera también se dice por ahí que el tiempo todo lo cura, que no hay mal que dure cien años, pero ¿qué son cien años?, el tiempo nos hace evolucionar, a veces, pero también en ocasiones (siempre, ja,ja,ja), nos envejece. Yo luego recuerdo los adagios, dichos, sabiduría popular o como sea que le quieran llamar, de los cuales está lleno nuestro México lindo y querido, y uno que mi papá decía y que me parece muy sabio es aquel que reza: es muy feo llegar a viejo, pero es peor no llegar; o uno de mi Comadrita Sylvia, la consen, ja,ja,ja, que dice: pena de muerte.......para el que no llegue a viejo!, o uno dice mi mamá, el que es buen joven, es buen viejo.
Bueno, luego de estar disertando acerca del tiempo, les diré, que se llegó la hora de irnos de Shenzhen, definitivo, Chinópolis no era nuestro lugar, se cumplió el ciclo, se llegó el tiempo de revirar, hacer maletas y regresar a nuestro hogar. Tom y yo, hasta el día de hoy, lo cual es muy padre, siempre hemos tomado las decisiones juntos, apoyándonos y anteponiendo siempre los intereses de los hijos y nosotros como pareja, a los económicos, que si bien son importantes, no son lo más importante, valga la redundancia.
Y entonces, a hacer maletas, otra vez, es curioso ver cómo la vida da giros y más giros, nosotros siempre habíamos tenido una vida muy estable, laboral, familiar y sentimental, (estable, pero no aburrida, que no es lo mismo), y de pronto, nos movieron el tapete, y no hay nada más claro que una vez que sales de tu zona de confort, ya nada es igual, irnos de China significaba, otra vez, estar desempleados, siempre hablo en plural, porque somos un equipo, si Tom está empleado, los dos lo estamos, si no pues no, ja,ja,ja, estamos arando, dijo la mosca. Y qué íbamos a hacer, muy jóvenes ja,ja,ja, para el retiro y muy viejos para la incertidumbre. Picho y Andrea, nos invitaron a su casa, en Abu Dhabi, íbamos con sendas maletotas, al más puro estilo María Felix, solo nos faltaba el perico, porque no teníamos, pero Spoiler, (nuestra mascota inanimada, ya estaba empacado), él ocupó un buen espacio, pero, cómo dejarlo, noooo, no puedo, soy como un perro fiel. Otra cosa que estaba súper empacada era, desde luego, mi paraguas.
Llegamos al Arenero, la pasamos muy bien, el mes se fue como agua, es por eso que les digo que el tiempo es caprichoso, y una vez que se cumplió el plazo, nos enfilamos a nuestra Patria.
Nunca me había emocionado tanto llegar a México, ya saben ustedes, cuando el avión entra a Chilangolandia, Smógpolis, mi D.F., vira cerca del WTC (para mi El Hotel de México), pasa por la Licuadora, antiguamente CMA, se me erizó la piel, lo vi más bonito que siempre, (porque siempre lo he visto hermoso), pensé, qué carajos hacemos en China, tenemos la suerte de ser Mexicanos...... ah, luego luego me acordé que no teníamos trabajo, ufffff!!!! y entonces, ya con calmita, había que buscarle........ To be continued...........
El tiempo hace con nosotros de todo, nos hace sufrir, pero también nos cura, nos llena de esperanza, pero también de desesperanza. Dice el dicho que el que espera, desespera, pera también se dice por ahí que el tiempo todo lo cura, que no hay mal que dure cien años, pero ¿qué son cien años?, el tiempo nos hace evolucionar, a veces, pero también en ocasiones (siempre, ja,ja,ja), nos envejece. Yo luego recuerdo los adagios, dichos, sabiduría popular o como sea que le quieran llamar, de los cuales está lleno nuestro México lindo y querido, y uno que mi papá decía y que me parece muy sabio es aquel que reza: es muy feo llegar a viejo, pero es peor no llegar; o uno de mi Comadrita Sylvia, la consen, ja,ja,ja, que dice: pena de muerte.......para el que no llegue a viejo!, o uno dice mi mamá, el que es buen joven, es buen viejo.
Bueno, luego de estar disertando acerca del tiempo, les diré, que se llegó la hora de irnos de Shenzhen, definitivo, Chinópolis no era nuestro lugar, se cumplió el ciclo, se llegó el tiempo de revirar, hacer maletas y regresar a nuestro hogar. Tom y yo, hasta el día de hoy, lo cual es muy padre, siempre hemos tomado las decisiones juntos, apoyándonos y anteponiendo siempre los intereses de los hijos y nosotros como pareja, a los económicos, que si bien son importantes, no son lo más importante, valga la redundancia.
Y entonces, a hacer maletas, otra vez, es curioso ver cómo la vida da giros y más giros, nosotros siempre habíamos tenido una vida muy estable, laboral, familiar y sentimental, (estable, pero no aburrida, que no es lo mismo), y de pronto, nos movieron el tapete, y no hay nada más claro que una vez que sales de tu zona de confort, ya nada es igual, irnos de China significaba, otra vez, estar desempleados, siempre hablo en plural, porque somos un equipo, si Tom está empleado, los dos lo estamos, si no pues no, ja,ja,ja, estamos arando, dijo la mosca. Y qué íbamos a hacer, muy jóvenes ja,ja,ja, para el retiro y muy viejos para la incertidumbre. Picho y Andrea, nos invitaron a su casa, en Abu Dhabi, íbamos con sendas maletotas, al más puro estilo María Felix, solo nos faltaba el perico, porque no teníamos, pero Spoiler, (nuestra mascota inanimada, ya estaba empacado), él ocupó un buen espacio, pero, cómo dejarlo, noooo, no puedo, soy como un perro fiel. Otra cosa que estaba súper empacada era, desde luego, mi paraguas.
Llegamos al Arenero, la pasamos muy bien, el mes se fue como agua, es por eso que les digo que el tiempo es caprichoso, y una vez que se cumplió el plazo, nos enfilamos a nuestra Patria.
Nunca me había emocionado tanto llegar a México, ya saben ustedes, cuando el avión entra a Chilangolandia, Smógpolis, mi D.F., vira cerca del WTC (para mi El Hotel de México), pasa por la Licuadora, antiguamente CMA, se me erizó la piel, lo vi más bonito que siempre, (porque siempre lo he visto hermoso), pensé, qué carajos hacemos en China, tenemos la suerte de ser Mexicanos...... ah, luego luego me acordé que no teníamos trabajo, ufffff!!!! y entonces, ya con calmita, había que buscarle........ To be continued...........
sábado, 12 de septiembre de 2015
Spoiler
Desde que tengo memoria, y de eso hace ya un buen tiempo, me han gustado los perros, ellos han sido para mí, realmente importantes, la primera que llegó a mi vida fue Laika, una perrita Maltesa, negrita y super amorosa, yo la sacaba a pasear, me la prestaba su dueña, una vecina que estaba embarazada y pues ambas nos alivianábamos, yo disfrutaba de Laika y ella descansaba. En esa época yo tenía 6 años, mi mamá no quería tener perro, ya saben, como siempre sucede, los niños desean una mascota y a los papás les da flojera y se rehusan a darle gusto a los chamacos. Así era la cosa, de tal suerte que Laika y yo nos volvimos inseparables, hasta que un buen día, María Luisa, la dueña de Laika, que acababa de dar a luz a su bebé, cuando fui por Laika para darle su paseo, me dijo: te quiero regalar a Laika; yo me super emocioné, pero a la vez me super preocupé, porque mi mamá no quería a ningún perro en la casa, María Luisa me dijo, si tu no la quieres voy a buscar a otra persona que sí la quiera, nooooooo, eso significaba no volverla a ver, lo cual desde luego nos hubiera roto el corazón a las dos, porque he de decirles que así como Laika era para mi lo máximo, pues yo también lo era para ella. Entonces empezó el baile, ya saben convencer a la mamá, lo que no era nada fácil, sin embargo, yo le dije a María Luisa que sí la quería, que me la diera a mi, y me la leve a mi casa, ya imaginan, luego de prometer, prometer y prometer, hasta convencer, mi mamá aceptó a regañadientes a Laika, la cual llegó a ser para la Pichus una gran compañera, Laika estuvo con nosotros 19 años, y todavía está en nuestros corazones, así de importante es un perro en la vida de un niño, yo siempre he sostenido, que un niño sin perro, es como un entierro sin muerto. Por eso cuando nacieron nuestros hijos siempre tuvieron sus mascotas y la siguen teniendo.
Bueno, pues estando en Chinópolis, extrañaba yo a mis hijos, a mi mamá, ya saben a todo mundo, y desde luego a Tequila, mi perrita, una Snauzer que es la neta del planeta. Como no podía yo tener a nadie de todos los que extrañaba, me sentía sola, como perro sin dueño, ja,ja,ja o con uno de esos dueños que te echan en la azotea y ahí te dejan. Un día íbamos caminando por una calle mi amiga Rox y yo, y vimos unos perritos en una jaula, los estaban vendiendo, ya saben los cachorritos siempre te roban el corazón, había como 5, negritos, cafecitos, pintitos, etc., etc., ay, que ganas de llevarme uno a mi jaula, pero cómo cuidarle, la vida allá, para mi, era muy incierta, Tom no estaba contento, y yo, como siempre, lista para lo que se ofrezca, y en base a mi Código de Ética, si un animalito llega a mi vida, se queda hasta que la muerte nos separe, no puedo regalarle, imposible deshacerme de él, entonces decidí seguir mi camino y olvidarme del asunto. Así siguió la cosa, hasta que un buen día, entré a un almacén, iba yo distraída, bobeando, cuando de repente lo vi, ahí estaba, echado, con su carita alegre, su lengüita rosada, parecía sonreírme, no era chico ni grande, pensé, de tamaño está perfecto, peludito, color miel, una especie de labrador, le dije, tu te vas conmigo, no me importa si me quedo aquí o me voy, si a Tom le gustas o no, si tenemos que emigrar Spoiler (así lo bauticé), te vas con nosotros, ni siquiera pensé en lo que conlleva viajar con una mascota, ya saben, certificado de vacunación, permisos, jaula, etc, lo abracé, lo acaricié y me lo llevé a mi casa, cuando llegó Tom, Spoiler estaba echadito en la cama, se veía hermoso, y me dice ¿y esto?, y yo le digo, nada, que ya tenemos perro, y él me dice, ah, está padre. No nos dio ningún problema, porque cabe decir que, Spoiler, es de peluche. To be continued.....
Bueno, pues estando en Chinópolis, extrañaba yo a mis hijos, a mi mamá, ya saben a todo mundo, y desde luego a Tequila, mi perrita, una Snauzer que es la neta del planeta. Como no podía yo tener a nadie de todos los que extrañaba, me sentía sola, como perro sin dueño, ja,ja,ja o con uno de esos dueños que te echan en la azotea y ahí te dejan. Un día íbamos caminando por una calle mi amiga Rox y yo, y vimos unos perritos en una jaula, los estaban vendiendo, ya saben los cachorritos siempre te roban el corazón, había como 5, negritos, cafecitos, pintitos, etc., etc., ay, que ganas de llevarme uno a mi jaula, pero cómo cuidarle, la vida allá, para mi, era muy incierta, Tom no estaba contento, y yo, como siempre, lista para lo que se ofrezca, y en base a mi Código de Ética, si un animalito llega a mi vida, se queda hasta que la muerte nos separe, no puedo regalarle, imposible deshacerme de él, entonces decidí seguir mi camino y olvidarme del asunto. Así siguió la cosa, hasta que un buen día, entré a un almacén, iba yo distraída, bobeando, cuando de repente lo vi, ahí estaba, echado, con su carita alegre, su lengüita rosada, parecía sonreírme, no era chico ni grande, pensé, de tamaño está perfecto, peludito, color miel, una especie de labrador, le dije, tu te vas conmigo, no me importa si me quedo aquí o me voy, si a Tom le gustas o no, si tenemos que emigrar Spoiler (así lo bauticé), te vas con nosotros, ni siquiera pensé en lo que conlleva viajar con una mascota, ya saben, certificado de vacunación, permisos, jaula, etc, lo abracé, lo acaricié y me lo llevé a mi casa, cuando llegó Tom, Spoiler estaba echadito en la cama, se veía hermoso, y me dice ¿y esto?, y yo le digo, nada, que ya tenemos perro, y él me dice, ah, está padre. No nos dio ningún problema, porque cabe decir que, Spoiler, es de peluche. To be continued.....
martes, 8 de septiembre de 2015
El baile de las Abuelas
En todo Chinópolis se acostumbra en las noches realizar unos ejercicios en las plazas públicas, los cuales se llevan a cabo al compás de una música muy melodiosa, muy suave y rítmica, se reúnen personas de todas las edades, pero en su mayoría es gente mayor, de ahí el nombre que se le ha dado a esta práctica, el baile de las abuelas, una instructora, pagada por el Estado, y varias ayudantes llevan la sesión.
Mi amiga Rox y yo veíamos a las personas en una plaza cercana a nuestros departamentos haciendo los ejercicios y se nos antojaba, pero no nos animábamos a ir pues solo había Chinos y Chinas y pensábamos que no nos iban a aceptar en su grupo, hasta que una noche nos pusimos de acuerdo y decidimos probar suerte. Nos presentamos muy puntuales y a puras señas pedimos permiso para entrar, la instructora nos dijo que sí, e iniciamos nuestra rutina, la gente nos veía muy raro, éramos las únicas extranjeras, allá les llaman Westerns, la reacciones de la gente eran muy diversas, algunas nos veían con simpatía, otras con curiosidad, pero una mayoría, la verdad se veían incómodas con nuestra presencia, como que hasta molestas. Nosotras muy concentradas en nuestros ejercicios hacíamos caso omiso de esas muestras de antipatía y seguíamos bailando.
Se veía muy sencillo, muy suave, parecía un ejercicio para viejitos, sin embargo, pues cual va siendo nuestra sorpresa al ver que el ejercicio era realmente fuerte, cuando menos te lo imaginabas ya estabas sudando como en cualquier sesión de aeróbics, las viejitas muy seriecitas seguían baile y baile, sin inmutarse, yo a veces ya quería tirar la toalla, pero al ver estas señoras tan enjundiosas, pues sacaba la casta y ni modo, a seguir bailando. Las sesiones duraban hora y media y eran gratuitas. Íbamos todos los días y como bien saben ustedes, la costumbre es algo muy curioso, se hace ley, cuando menos acuerdas, de tanto que te ven, el grupo te va aceptando, y en algún momento, imperceptible, así nomás, pasamos a ser de intrusas a miembros del grupo, el idioma era una barrera, sin embargo, a señas ya nos comunicábamos y nos saludábamos muy amablemente, un día nos fuimos de compras y faltamos a la sesión, y al día siguiente nos preguntaron por qué no habíamos ido, fue muy curioso y muy padre sentirnos parte de ese grupo de gente tan ajena y a la vez tan cercana. Estas prácticas deberían de realizarse en todos los países pues son relajantes y fomentan la convivencia y el deporte y benefician la salud y hacen la vida más guapachosa. To be continued.....
Mi amiga Rox y yo veíamos a las personas en una plaza cercana a nuestros departamentos haciendo los ejercicios y se nos antojaba, pero no nos animábamos a ir pues solo había Chinos y Chinas y pensábamos que no nos iban a aceptar en su grupo, hasta que una noche nos pusimos de acuerdo y decidimos probar suerte. Nos presentamos muy puntuales y a puras señas pedimos permiso para entrar, la instructora nos dijo que sí, e iniciamos nuestra rutina, la gente nos veía muy raro, éramos las únicas extranjeras, allá les llaman Westerns, la reacciones de la gente eran muy diversas, algunas nos veían con simpatía, otras con curiosidad, pero una mayoría, la verdad se veían incómodas con nuestra presencia, como que hasta molestas. Nosotras muy concentradas en nuestros ejercicios hacíamos caso omiso de esas muestras de antipatía y seguíamos bailando.
Se veía muy sencillo, muy suave, parecía un ejercicio para viejitos, sin embargo, pues cual va siendo nuestra sorpresa al ver que el ejercicio era realmente fuerte, cuando menos te lo imaginabas ya estabas sudando como en cualquier sesión de aeróbics, las viejitas muy seriecitas seguían baile y baile, sin inmutarse, yo a veces ya quería tirar la toalla, pero al ver estas señoras tan enjundiosas, pues sacaba la casta y ni modo, a seguir bailando. Las sesiones duraban hora y media y eran gratuitas. Íbamos todos los días y como bien saben ustedes, la costumbre es algo muy curioso, se hace ley, cuando menos acuerdas, de tanto que te ven, el grupo te va aceptando, y en algún momento, imperceptible, así nomás, pasamos a ser de intrusas a miembros del grupo, el idioma era una barrera, sin embargo, a señas ya nos comunicábamos y nos saludábamos muy amablemente, un día nos fuimos de compras y faltamos a la sesión, y al día siguiente nos preguntaron por qué no habíamos ido, fue muy curioso y muy padre sentirnos parte de ese grupo de gente tan ajena y a la vez tan cercana. Estas prácticas deberían de realizarse en todos los países pues son relajantes y fomentan la convivencia y el deporte y benefician la salud y hacen la vida más guapachosa. To be continued.....
miércoles, 2 de septiembre de 2015
Chinópolis ....... rara avis
Cuando vives fuera de tu país, como que todo te llama la atención, hasta lo más trivial te puede parecer interesante, eso me pasaba a mi todo el tiempo, por ejemplo, en el Metro, en el cual pasaba yo mucho tiempo, veía yo muchas conductas extrañas, para mi, desde luego, por ejemplo una vez vi a un señor con su mioncito (bebé sin pañal), en brazos, ambos se quedaron dormidos, pero totalmente, como lo harías en tu cama, claro que sentados, el hombre hasta roncaba, los dos oscilaban de un lado a otro, parecía que se iban a caer, pero recuperaban y seguían durmiendo, de repente en una estación, se despertó el papá y se bajaron muy campantes, justo a tiempo, como si trajeran integrado un cronómetro. Otra cosa que me impresionaba mucho era ver a muchos (a) Chinos (a), que no alcanzaban asiento, viajar sentados en cuclillas, apoyados por sus pies, con los ojos cerrados, como en meditación, sin moverse, como las estatuas de marfil, se acuerdan de ese juego, ahora los chavos ya no lo conocen, lástima era muy divertido. Estos pasajeros actuaban como si trajeran una silla integrada, no perecían sufrir incomodidad alguna. Por otro lado, los pasajeros que iban despiertos, todos con sus celulares, ese aparato se ha vuelto, en todo el mundo, como una extensión del individuo, y lo peor, cada día que pasa son más jóvenes los usuarios, ya he visto verdaderos mocosos de alrededor de los 4 o 5 años de existencia, vida, edad o como le digan ustedes, que ya traen su celular, o su Tablet, eso es realmente digno de mención. No se si es bueno, malo o todo lo contrario como dijo aquel "Ilustre Político Mexicano", ya saben cual, de por ahí de los 70's.
Fíjense, yo una vez en el Metro de México, que dicho sea de paso, es excelente (omitamos la ya tan famosa Línea Dorada, que viene siendo la excepción a la regla, el negrito en el arroz, el pelo en la sopa, etc., etc.,), les decía yo que es excelente, es el más económico del mundo, es rápido y mayormente está limpio, además cuando te subes a éste, prácticamente puedes hacer tu súper, ja,ja,ja puedes comprar música, libros, golosinas, paraguas, lamparitas para lectura y demás artículos casi todos ellos innecesarios e inútiles (porque no es lo mismo), bueno, les decía que iba yo muy sentada hacia el Primer Cuadro de la Ciudad, el Centro Histórico, inmersa en mis pensamientos, ya se habían subido cualquier cantidad de "vagoneros", vendiendo cuanta cosa, y de pronto, se sube un pordiosero, viejo y muy sucio, con un perro amarrado con un mecate, el perro en estado salvaje, muy nervioso, se le acercaba a todo mundo, subía sus patas y lamía a todo el que se encontraba a su paso, yo casi me moría del susto, porque los perros callejeros me dan miedo, a una niña pequeña se le fue encima y la pobre mamá no lo podía quitar, el perro era cariñoso, pero muy enjundioso, todo mundo gritaba, y el pordiosero ni se inmutaba, iba en su rollo, cómo lo dejaron pasar, no me explico. Recuerdo que ese día, yo me impresioné mucho, pero sin embargo, como que una vez que me bajé del Metro, no volví a hablar del asunto, y entonces me doy cuenta, que si eso me hubiera sucedido en Chinópolis, pues me parecería lo más extraño de este mundo, lo que equivale a ver la paja en el ojo ajeno, y no la viga en el propio, ¿no creen?. To be continued......
Fíjense, yo una vez en el Metro de México, que dicho sea de paso, es excelente (omitamos la ya tan famosa Línea Dorada, que viene siendo la excepción a la regla, el negrito en el arroz, el pelo en la sopa, etc., etc.,), les decía yo que es excelente, es el más económico del mundo, es rápido y mayormente está limpio, además cuando te subes a éste, prácticamente puedes hacer tu súper, ja,ja,ja puedes comprar música, libros, golosinas, paraguas, lamparitas para lectura y demás artículos casi todos ellos innecesarios e inútiles (porque no es lo mismo), bueno, les decía que iba yo muy sentada hacia el Primer Cuadro de la Ciudad, el Centro Histórico, inmersa en mis pensamientos, ya se habían subido cualquier cantidad de "vagoneros", vendiendo cuanta cosa, y de pronto, se sube un pordiosero, viejo y muy sucio, con un perro amarrado con un mecate, el perro en estado salvaje, muy nervioso, se le acercaba a todo mundo, subía sus patas y lamía a todo el que se encontraba a su paso, yo casi me moría del susto, porque los perros callejeros me dan miedo, a una niña pequeña se le fue encima y la pobre mamá no lo podía quitar, el perro era cariñoso, pero muy enjundioso, todo mundo gritaba, y el pordiosero ni se inmutaba, iba en su rollo, cómo lo dejaron pasar, no me explico. Recuerdo que ese día, yo me impresioné mucho, pero sin embargo, como que una vez que me bajé del Metro, no volví a hablar del asunto, y entonces me doy cuenta, que si eso me hubiera sucedido en Chinópolis, pues me parecería lo más extraño de este mundo, lo que equivale a ver la paja en el ojo ajeno, y no la viga en el propio, ¿no creen?. To be continued......
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