Cuando CMA cerró sus puertas, estuvimos un buen rato en Smógpolis, viendo pasar el tiempo, esperando varias cosas, el posible arreglo de nuestra empresa, lo cual cada vez parecía menos factible, el crecimiento de nuestros hijos menores, la Mosquis y el Canelo, que para ese entonces contaban con 20 y 17 años respectivamente, la verdad no los queríamos dejar tan jóvenes solitos, y tampoco nos los queríamos llevar por el mundo, en la edad en que más se disfruta y en que también más se trabaja por la vida, porque la Mosquis ya estaba encarrilada en su carrera, y Adrián estaba a punto de definir su vocación, entonces tocó esperar, luego de dos años, decidimos buscar suerte por el mundo, primero Chinópolis, no nos gustó, nada, fue un país lejano y extraño, mientras tanto, Picho y Andrea ya se encontraban en el arenero, ellos se adaptaron muy rápido, juventud, divino tesoro, Tom y yo, decidimos regresar a nuestra Smógpolis consentida, el tiempo seguía su curso, así como es, bien loco, caprichoso, a veces va lento, como tortuga marina, otras rápido, como gacela Thompson, y de repente, se abrió la posibilidad de concursar en la línea aérea del arenero, y ahí le vamos, ya saben, la selección de un Piloto es muy especial, son un chorro de exámenes, se presentan muchos aspirantes, y se va decantando la cosa, cada examen son eliminados algunos contendientes, hasta que al final se forma el grupo, pero ahí no termina la cosa, todavía hay que pasar el adiestramiento, demostrar que estás apto y cumples con los estándares que requiere la empresa.
Así las cosas, el 19 de noviembre de 2013 Tom firmó su contrato, o sea que hace 5 años que iniciamos esta aventura, este viaje por el Medio Oriente, que he de decirles ha resultado ser fascinante, no obstante el choque cultural, las grandes diferencias que tenemos con este enigmático, exótico y a la vez hospitalario país, la verdad que la hemos pasado muy bien.
La vida ha ido corriendo, dos de nuestros nietos han nacido acá, la Mosquis decidió darse la oportunidad de expatriarse, de venir a compartir esta experiencia de vida, se dedicó a estudiar una Maestría, y como si el tiempo se hubiera detenido, ya la terminó, pareciera que llegó ayer, y ayer mismo estuvimos en su graduación.
La Mosquis estudió la Maestría en International Business Law, ella es Abogada por la UNAM, y ahora Maestra por la Sorbonne, Campus Abu Dhabi, estamos muy orgullosos.
Lo que me llamó la atención de su graduación es la diversidad que nos ofrece este país, no tienen idea de cuántas nacionalidades convergen, creo que cada graduado traía su propia nacionalidad, asimismo su idioma, algunos nombres difíciles de pronunciar, otros imposibles, ja, ja, ja, para efectos prácticos, gran parte del globo terráqueo estaba representado en la ceremonia. Es cuando te das cuenta que el ser humano, no importa de dónde venga o a dónde vaya, qué religión profese o si no profese ninguna, que idioma hable, todos los padres de familia tenemos el mismo fin, sentimos el mismo orgullo, compartimos la misma alegría de ver a los hijos alcanzar una meta, ir subiendo peldaños, es cuando tu mente se regresa de volada, ves a tu hija desde que nació, como un mosaico, sus distintas etapas, hasta el momento en que la tienes enfrente, con su toga, su birrete y un diploma en su mano, vaya, vaya, parece tan fácil, pero tuvo que echarle muchas ganas. Gracias Mosquis, que tengas mucho éxito y que sigas siendo siempre tan positiva, optimista y feliz, porque en la vida hay que combinar todos los aspectos, que haya un balance, que la Maestra no le gane a la Mujer, que exista equilibrio, porque solo así se llega la meta, porque la meta en la vida es la felicidad!!! to be continued....