viernes, 21 de julio de 2017

El Cara Blanca

Alguna vez han tenido un coche especial, de esos que llegan a ser como una extensión de tu hogar, como que son parte del paisaje de tu casa, de tu garage, que no lo venderías ni por todo el oro del mundo, entre otras cosas, porque nadie te pagaría todo el oro del mundo, ja, ja, ja.
Bueno, pues les cuento que nosotros lo teníamos, hasta hace poquito, no se imaginen un Maserati, un Ferrari o un Porsche, no, el Cara  Blanca era un vocho, lo que se llama comúnmente un coche del pueblo, un Volks Wagen Sedán, eso sí, no era un vulgar sedán,  era un Final Edition, 2004, color beige, lo que se dice un coche de colección.
El Cara Blanca llegó a nuestra familia de una forma muy curiosa, Tom leyó un artículo acerca del lanzamiento al mercado de este modelo, que solo iban a fabricar 3 mil unidades, la última de ellas se iba directamente al Museo del Automóvil en Alemania y después tan, tan, se cerraría la producción de este tipo de coche, que cabe decirlo, toda familia decente, que se precie de serlo, alguna vez tuvo uno o todavía lo tiene, a poco no.
Recién había leído  Tom este asunto, fuimos a Puebla,  a bailar Danzón, pues en ese tiempo pertenecíamos a un grupo Danzonero muy padre y participábamos en exhibiciones y concursos. Éramos el Grupo San Lorenzo, qué tal eh?, como la ociosidad y el exceso de tiempo son los responsables de muchos actos descabellados, de todo tipo, entre ellos, las compras de superfluos, que vienen siendo, como dice mi Comadrita Silvia, la consen, comprar algo que no necesitas, con dinero que no tienes, ja, ja, ja, pues al llegar a Puebla, a la entrada había una concesionaria VW, además de la fábrica, ya se acuerdan, nos metimos a ver si tenían el Última Edición, para echarle un ojito, nomás así, por curiosidad,  la cual aunada a la ociosidad, son como el hambre y las ganas de comer.
Entramos a la concesionaria,  el vendedor, un hombrecito muy mamón, nos vio con carita de ¿qué quieren estos Chilangos?, porque obvio nuestro coche nos delató,  ya saben ustedes que las placas del D.F., ahora CDMX (no me acostumbro, tengo lagunas Geográficas, ya no sé ni quién soy, qué soy, desconozco mi gentilicio, no se si soy natural de un Estado, Territorio, o Distrito, ja, ja, ja, si  soy capitalina o provinciana, o como  dijo Alberto Cortés, no se si soy de aquí o soy de allá, y yo agregaría, o de acuyá. ) les decía, las placas de circulación capitalinas, no son bien vistas en todos los Estados de la República, como que hay cierta antipatía hacia nosotros los pobres, digo, los Chilangos.
El Señor en cuestión nos vio con cara de no me quiten el tiempo y nos preguntó, qué deseábamos, queremos ver el vocho, Última Edición, el individuo nos señaló uno que estaba de exhibición, era azul claro, pero Tom, ya sabía todo lo que había que saber del asunto, estaba super documentado, lo vimos, nos subimos, nos bajamos, ya saben ustedes todos los desfiguros que uno hace cuando anda viendo coches, te pones de conductor, de pasajero, de pasajero trasero, de un lado, del otro, abres el cofre, la cajuela, checas las llantas, que en el caso del Cara Blanca, eran su característica principal, se veía realmente hermoso, diferente, como sacado de una película antigua.
Como el vendedor no supo hacer su chamba, ni siquiera  nos preguntó qué nos había parecido, o cualquier cosa como para cerrar un trato, Tom y la Hormiga, nos pasamos a retirar, sin pena ni gloria, pero  eso sí, ya se había metido un gusanito, estaba latente el interés por hacer la compra.
Cinco días después regresamos a México, y le digo a Tom, vamos a ver los Última Edición a la VW de Tlalpan, ahí vamos de nuevo, como por pura curiosidad, ya en la Smógpolis de mis amores, cuando entramos a la concesionaria, la vendedora inmediatamente nos recibió y se puso a nuestras órdenes, entonces fue que voltee y lo vi, ahí estaba, esperándonos,  fue amor a primera vista, color beige, como el primer coche que me regaló mi papá, entonces se alinearon los planetas, y el Cara Blanca llegó a nuestra familia.
Lo dejamos pagado y pendiente de entrega porque nos fuimos de vagos y no dio tiempo de asegurarlo, cuando regresamos por él, le preguntamos a Laura, la vendedora que cuántos Final Edition (así dice la factura), quedaban en el mercado y nos dijo que ninguno, se vendieron como pan caliente, quedamos muy impresionados y muy felices de haber llevado a cabo ese dicho tan sabio que dice, no dejes para mañana lo que  puedas....... comprar hoy.
La idea era que fuera el coche de Tom, sin embargo, cuando él se lo llevó al aeropuerto,  luego de pasar más de una hora de  trayecto, metiendo velocidades, clutch, freno, sin aire acondicionado, no pues nos dimos cuenta que la nostalgia no se lleva con la comodidad, y entonces el Cara Blanca pasó a manos de Picho, el cual en  un principio no lo quería, por los mismos motivos, yo para motivarlo le decía, es un coche único, de colección, y él contestaba, yo qué culpa tengo de que mi padre sea un coleccionista, pero entonces comenzó el romance, el Cara Blanca se volvió emblemático, Picho se iba a CU y lo estacionaba y todos los días le dejaban recados y teléfonos en el parabrisas para comprarlo, sus amigos lo chuleaban, de repente el Cara Blanca era suuuuper popular, y sin darnos cuenta Picho y el Cara Blanca, ya eran uno parte del otro.
Cuando Picho se fue a San Antonio a estudiar aviación, se fue en el Cara Blanca, y hasta allá recibió ofertas para comprarlo, bueno, así pasaron los años, Picho se compró otro coche, pero el Cara Blanca seguía en nuestro garage, ya saben, empezó a ser el comodín, el coche que te saca de apuros, pero cada que lo manejabas hasta en los semáforos la gente te preguntaba si no lo vendías, y así pasaron los años, muchos, entonces el Canelo le empezó a tomar cariño, y cuando ya estaba volviendo a ser el consen (palabra de dominio popular que denota demasiado amor), pues que nos lo roban!!!!
¡Ah, qué tristeza!,  qué feo se siente formar parte de la estadística, entrarle a las filas del INEGI.
Fíjense ustedes lo que significa que te roben algo que aprecias, vas de un sentimiento a otro, todos ellos negativos, primero sorpresa, tristeza, estupor, desesperanza, coraje, impotencia, quisieras agarrar al que lo hizo y freírlo en aceite, aplicarle tortura, tormento chino, luego tratas de calmarte, de pensar, es solo un coche, pero luego recuerdas que no es solo un coche, es el Cara Blanca, y me vuelvo a encabr......nar.  Y así he estado desde que este suceso sucedió, ja, ja, ja, me vienen a la mente las leyes de mi actual país de residencia,  el Arenero, donde te cortan la mano, o por lo menos sí te encuentran y te vas al bote,  a la cárcel, como mínimo, no que en mi adorada Smógpolis los primeros que no quieren que aparezca son las autoridades,   luego pienso como que no me gustaría que le cortaran la mano a nadie, pero me sale el coraje y me dan ganas de cortarles otra cosa más dolorosa, y entonces me enojo conmigo misma, y con el caco, porque llevándose a Cara Blanca, también se llevó parte de mis buenos sentimientos, y me molesta mucho eso, que alguien  que ni siquiera conozco saque lo más malo de mi persona, y entonces recuerdo las palabras de Tom, fuego.....calma, más fuego....más calma; y en esas estoy. To be continued......