miércoles, 28 de junio de 2017

Carreras y más carreras, para recibir a Ana María, la Coquita!!!!

Si alguna vez han viajado sujetos a espacio, o lo que es lo mismo, sujetos a humillaciones, sabrán a lo que me refiero.
Resulta que los boletos sujetos a espacio son maravillosos, suuuper económicos, producto de una gran prestación para empleados de líneas aéreas, entre dichos empleados los Pilotos vienen siendo las cerezas del pastel, seguidos por los Sobrecargos.
Pero a toda ventaja corresponde una desventaja, es como decir a toda acción corresponde una reacción, la desventaja de estos boletos es que te subes al avión cuando hay lugar, muchas veces hasta en Primera Clase, Business, Gayola Plus, etc.
Dejen les cuento cómo funciona esto del Stand by ticket, llegas al aeropuerto, con el deseo ferviente de que haya lugar, a veces necesitas uno solo, (no hay tanto problema), otras veces 2; y 3 o más ya es la locura o la inconsciencia, si la temporada es baja, pues es muy probable que no haya p....do, problema, inconveniente, que llegues al mostrador, te den tu pase de abordar y tan, tan.
Pero, cuando es temporada alta, o sea vacaciones, puente, etc., entonces la cosa se pone color de hormiga, de hormiga roja, color semáforo, y empieza el baile.
Como a lo largo de mi vida adulta, he formado parte de la familia aeronáutica,  esta forma de viajar es para mi como Liverpool, parte de mi vida, ja, ja, ja, de manera que ya lo tomo con filosofía, me he vuelto muy sabia y ecuánime, pero, soy taquillera a más no poder, soy capaz de llenar vuelos que nadie puede, de esos que piensas, día x, mes x, ruta x, pues basta con que la Hormiga se presente al avión, para que lleguen una bola de pasajeros y lo que parecía ser un día de campo, se vuelva un por poquito, ya merito, en la mayoría de las ocasiones la Hormiga ha logrado colarse y llegar a su destino, felizmente, no sin antes comprobar que aquel dicho que dice hay que sufrir para merecer es uno de los más sabios que he escuchado en mi vida.
Les cuento esto, porque resulta que mi tercera nieta, Ana María Flores Osuna, para mi La Coquita, porque en mi familia todos tenemos un apodo, a nadie nombramos por su nombre de pila, no se si a ustedes les suceda la mismo, pero a nosotros sí, entonces, como es hija de Coco, pues le toca, llegó a este mundo, aterrizó, tocó tierra el  miércoles 21 de junio a las 8:29. Decidimos ir y acompañar a Gaby y a Coco en este día tan importante.
Íbamos La Jefa de Jefas, la Mosquis, el Canels y la Hormiga disertadora. Yo había visto el calendario, todavía no era temporada alta, además era miércoles, no era fin de semana, y para rematarla, a Cancún hay un chorro de vuelos, parece frecuencia de ADO, ah, y estaba lloviendo, había tormenta tropical, como quién dice, no hay caso de ir a Cancún a menos que nazca tu nieta.
Daniel, mi sobrino, que también es Piloto, nos sacó los boletos pues Canelo todavía no goza de esta maravillosa prestación que tantas satisfacciones me ha dado y tantos sustos me ha proporcionado, ya le faltan pocos meses, hay que esperar.
Ya con los boletos y muy tranquila, Daniel me habla la noche anterior y me dice que parece que los vuelos están llenos, tanto de ida com de vuelta. Nada más íbamos a estar 30  hrs,  además viajaría con nosotros  mi mamá, la Pichus, la Jefa de jefas, que a sus 90 primaveras se animó a ir al parto de su 4a bisnieta.
Pensé comprarle a ella el boleto completo, normal,  como el de cualquier pasajero, no lo permitió el sistema, todo salía en rojo,  los vuelos  estaban sobrevendidos, por otro lado no tenía caso, porque teníamos que viajar mínimo ella y yo, o como se dice vulgarmente,  todos o ninguno!!!
Como  el primer vuelo era muy temprano había que madrugar, yo la verdad, me encomendé al Señor de las Maravillas y a la Guadalupana, bajé a algunos otros Santos, los más picudos y a todos los Ángeles de la Guarda de los viajeros, o sea  que recé bastante.
Llegamos al aeropuerto, yo desde luego no le dije a la Jefa de jefas que lo más probable era que nos echáramos un cafecito en el aeropuerto y nos regresáramos a nuestra jaula, así nomás, con más pena que gloria. Me mostré muy ecuánime, como si todo estuviera bajo control.
Una vez en el mostrador, Mosquis, la Pichus y yo, nos apuntamos y la chava de tráfico nos dijo que estaban los vuelos suuuuper llenos, yo le solicité una silla de ruedas, llegó un hombre de lo más atento y servicial, de esos que quisieras llevártelo a tu casa, que trabajara para ti. Nos llevó al Wings y nos dijo que regresaría por nosotras más tarde.
A las 5:30 nos dieron los pases  de abordar para el vuelo de las 6:00, pues no llegaron unos pasajeros de conexión,  ya teníamos los pases, pero había una cola para pasar el filtro de seguridad enorme. Entonces el señor de la silla de ruedas le dijo a Ingrid, vamos a hacer un truco, agarró otra silla y me sentó a mi también, no saben con que destreza conducía las dos sillas, nos metió por el área especial, para tripulantes y sillas de ruedas, yo moría de pena, me sentía de lo más pirata que se puedan imaginar, pero era eso o perder el avión,  iba rapidísimo, nomás avisaba, permiso, permiso, el equivalente a  ahí va el golpe!, la gente se quitaba como en las películas de acción,  la Pichus aguantó la vara, se veía como si fuera su medio de transporte, en menos que canta un gallo estábamos dentro del avión y en los asientos de hasta adelante.  Uffff!!! le digo a la Pichus, nunca habías pedido una silla de ruedas, y ésta resultó ser un Porsche  disfrazado.
Mientras esto sucedía, Gaby traía al mundo a la Coquita, Coco cortaba su cordón umbilical, éste es uno de los sucesos más importantes que los seres humanos podemos vivir, no hay nada que se le pueda comparar, tomar la manita de tu bebé forma un lazo indisoluble, para toda la vida, es firmar un contrato sin cláusulas de rescisión, es un compromiso, que además se realiza con mucho gusto, con amor.
Cuando llegamos al hospital todo era felicidad, la Coquita ya estaba lista para conocer a sus abuelos maternos, a su abuela paterna, su hermano Miguel, sus tíos Ingrid y Adrián, su bisabuela Pichus ,  sus padrinos y muchísimos amigos que fueron a conocerla.
El viaje fue muy corto, pero lleno de acción, emoción, Tom, se quedó con las ganas de estar presente, pero la geografía es así,  ahora somos los abuelos más felices del mundo. Gracias Gaby y Coco por aumentar la familia, por hacernos tan felices!!!  Bienvenida Ana María. ..To be continued.......