Un día nos fuimos a Hong Kong mi amiguis Roxana y yo, yo tenía que salir de China para efectos migratorios, yo no se por qué los países siempre tienen esas reglas absurdas de tener que sellar la entrada y la salida, es como un trámite, que entiendo que sea necesario por aquello de los turistas que se quedan para siempre, pero creo que podría haber una oficina para casos especiales, como el mío, ja,ja,ja bueno, me refiero a casos en los que salir es un mero trámite, pues la persona está esperando la emisión de una visa de residente, entonces como para qué quieren que salgas del país para volver a entrar en el mismo acto migratorio.
Bueno, pues para poder hacerle al migrante legal, ahí vamos a HK, Roxana súper buena onda me acompañó, nuestro viaje inició muy temprano, como a las 9 am, y ya que llevábamos un trecho, Roxana no llevaba su pasaporte, nos tuvimos que regresar por él, claro que muertas de la risa, volvimos a nuestra misión, llegamos a HK, y desde luego nos fuimos de compras, no llevábamos HK dólares, y no pudimos cambiar en ningún lado, era día festivo y no había bancos, lo único que nos salvó fue mi tarjeta de crédito, lo cual no es raro, pues las tarjetas tienen esa doble función, por un lado te salvan la vida, y por otro pueden arruinártela, estarán de acuerdo conmigo, en esta ocasión nos hizo muy felices.
Pasamos un día muy a gusto, comimos rico, compramos muchas cositas padres, ya saben, practicamos el deporte preferido de toda mujer, el shopping, que a decir verdad, me gusta porque no hay perdedoras, ni segundos lugares, ni nada de eso, toda mujer que va de compras con otra se divierte, y la verdad, el único que pierde es el que va a pagar la tan mencionada tarjeta, ja,ja,ja bueno, en esta ocasión, eran dos las víctimas, ja,ja,ja.
Así las cosas, se nos hizo de noche, y he aquí que regresamos hacia nuestra querida Shenzhen, que nos recibió con los brazos abiertos, pero al arribar, se nos ocurrió economizar, y se nos hizo muy fácil en vez de tomar un taxi en el cruce de la frontera, agarrar un camión, el cual según nosotras sería muy barato y sencillo que nos llevara a nuestro destino, pero oh sorpresa, agarramos el camión equivocado, ya era muy noche, no encontrábamos ninguna estación de Metro, lo cual nos hubiera salvado la vida, porque ya nos movíamos en éste como peces en el agua, entonces decidimos hacer uso de un taxi, y ninguno nos entendía a dónde queríamos ir, como no hablan Inglés y además no les gira la piedra (cabeza), pues entonces se nos empezó a complicar la situación, en eso que vemos a 2 señores muy bien vestidos platicando, y que nos acercamos y les empezamos a preguntar por una estación de Metro, o la forma de llegar a nuestro destino, ellos tampoco nos entendían nada, absolutamente nada, pero se veían educados, de buena posición social e intelectual, y se empezaron a preocupar por nuestro destino, ja,ja,ja y entonces uno de ellos paró un taxi, nos indicó que nos subiéramos a éste, y él se subió adelante, marcó su celular y en chino habló con alguien y después nos pasó el teléfono, era su hija, una jovencita que hablaba Inglés, a ella le dijimos hacia dónde queríamos ir, y ella le dijo a su papá, el papá al taxista, fue como el aullido nocturno, el taxista nos condujo raudas y veloces hasta la puerta de nuestra jaula, el señor muy gentil no quiso que le pagáramos al taxista, quien lo tenía que regresar a él a la calle donde lo encontramos, todo esto era a señas, nosotros le dábamos las gracias con muchas caravanas, como hacen ellos, y él nos respondía igual, y nos decía algo así como que era una bienvenida a la China, y entonces me di cuenta de que el Ángel de la Guarda siempre anda contigo, en todo momento, en esta ocasión se vistió de Chino y nos llevó hasta nuestra casa con bien. Además también me hizo reconsiderar y no ser tan "economizadora" (palabra de mi autoría), y mejor pagar un taxi desde el principio, por aquello de que mi ángel algún día ande distraído y entonces .... a lo mejor todavía seguiría buscando mi nidito de amor, no lo creen. To be continued......
lunes, 29 de junio de 2015
viernes, 26 de junio de 2015
Chinópolis y la (Des)organización
Fíjense lo que son las cosas, CMA, fue siempre una empresa muy sólida y bien organizada, a pesar de ser Mexicana, ya saben, el concepto que se tiene siempre de los países del Tercer Mundo, desorganizados, impuntuales, medio silvestres, como China es, sin lugar a dudas, una potencia mundial, un país que, aunque de origen milenario y con una gran historia, con el régimen comunista, como que le perdimos un poco la pista, y de repente a ultimas fechas se ha desarrollado cañón, o sea grueso, mucho y muy rápido, pues pasó de estar todos reprimidos, uniformados, todos igualitos, a la modernidad, ahora el país cuenta con grandes edificios, Metros súper modernos, trenes bala, empresas de aviación, al parecer, es el país que cuenta con el mayor número de millonarios, así las cosas, uno hubiera esperado que la empresa donde trabajaba Tom fuera muy organizada y todo caminara muy bien, como relojito, al centavo, ya saben, sin embargo, pues no, no era así, una vez durante el adiestramiento le pusieron una traductora, del Mandarín al Inglés, la chava, no traducía nada, nada de nada, solo volteaba de vez en cuando y le decía: "está bromeando", o "no es importante", ja,ja,ja dónde se ha visto que el traductor discrimine lo que es importante, o sea que durante toda la sesión no se le tradujo nada, la traductora fue como de paseo, y como ese detalle hubo muchísimos. Tom, acostumbrado a trabajar con orden, pues se sacaba de onda.Los días transcurrían, y yo la verdad la pasaba bien, siempre he tratado, y hasta el momento lo he conseguido, llevarme bien conmigo, ya que tengo que estar todo el tiempo unida a mi personita, entonces, salía a andar en bici, y lo que me gustaba mucho, era la posibilidad de subirte en el metro con tu bici, eso es realmente maravilloso, claro, yo no iba a lugares de alta congregación, solo por ahí, a la iglesia, a un parque muy grande, etc., cuando fueron mis hijos los menores, Ingrid y Adrián, me sorprendieron muy gratamente, pues al siguiente día que llegaron, agarraron las bicis y se fueron a andar, yo les dije no se vayan a perder, por fa, tengan cuidado, solo vayan dos cuadras y se regresan, tardaron como tres horas, yo muy tranquila, pensando que andaban de esquina a esquina, pues no, llegaron casi a Hong Kong, la verdad me dejaron muy apantallada porque no se perdieron, y encontraron el departamento, que dicho sea de paso, no estaba fácil, pues eran muchos edificios y cada uno con varias entradas, en fin, todavía tengo a mis hijos, no se perdieron, ja,ja,ja.
Otra cosa que hacía yo, además de leer, que es mi hobby preferido, veía la TV, y me acostumbré a hacerlo en Chino, o sea los programas locales, lo cual, dicho sea de paso, ponía a prueba mi imaginación, pues de lo que veía, yo hacía mis propios diálogos y se los propongo a ustedes, pongan un canal en un idioma que les sea totalmente ajeno, y verán que entienden de qué se trata, y hasta se disfruta. Bueno, eso si hay voluntad de pasarla bien. To be continued.....
Otra cosa que hacía yo, además de leer, que es mi hobby preferido, veía la TV, y me acostumbré a hacerlo en Chino, o sea los programas locales, lo cual, dicho sea de paso, ponía a prueba mi imaginación, pues de lo que veía, yo hacía mis propios diálogos y se los propongo a ustedes, pongan un canal en un idioma que les sea totalmente ajeno, y verán que entienden de qué se trata, y hasta se disfruta. Bueno, eso si hay voluntad de pasarla bien. To be continued.....
jueves, 18 de junio de 2015
Cruzar la calle....... o alcanzar la meta.
Afortunadamente Tom llegó a Chinópolis antes que yo, o sea que tuvo tiempo de ir conociendo todo y de adaptarse, solito, sin su Hormiga consentida, a las costumbres en este extraño país, al que la vida con sus misterios nos llevó.
Una de las cosas que más llamaron mi atención, cuando salí por primera vez con Tom a la calle y comenzamos a caminar, fue cuando nos tuvimos que atravesar de una acera a otra, ya que él siempre ha sido muy precavido y cuidadoso al hacerlo toda la vida, ya saben, como hombre civilizado que es, solo se atravesaba en las esquinas, esperando el semáforo peatonal, o el de los coches cuando no hay peatonal, usando los puentes peatonales, etc., etc., y a mi siempre me regañaba cuando me atravesaba sin cumplir esas normas viales, y me daba toda una cátedra de educación vial, y yo siempre ponía cara de ogggg!!!!, porque ya saben, soy un poco anárquica y él no.
Bueno, pues llegamos al punto en que debíamos cruzar e íbamos tomados de la mano, entonces nos atravesamos así nomás, súper rápido, volteando a todos lados, no esperamos ningún semáforo, solo, con precaución, claro, pero también al más puro estilo Chilango, (mi estilo, pues), o sea el que tiene más saliva traga más pinole, pues nos pasamos al otro lado de la calle. Entonces, yo muy sorprendida le pregunto: ¿y eso?, ¿desde cuándo te atraviesas así las calles?, y me dice, desde que llegué aquí y vi bicicletas y motos arriba de las banquetas, bicicletas y motos en contra sentido en las calles y tripuladas por mujeres con niños y mochilas, por ancianos y ancianas, jóvenes y viejos, todos haciendo lo que les parezca, sin ninguna cultura vial. Entonces, refrende que uno de los adagios del pueblo más sabios es el que reza: al país que fueres, haz lo que vieres. Y si en Chinópolis no lo haces, jamás podrías cruzar la calle, o sea, te quedarías para siempre parado (a), esperando poder alcanzar la meta, ja,ja,ja. To be continued..........
Una de las cosas que más llamaron mi atención, cuando salí por primera vez con Tom a la calle y comenzamos a caminar, fue cuando nos tuvimos que atravesar de una acera a otra, ya que él siempre ha sido muy precavido y cuidadoso al hacerlo toda la vida, ya saben, como hombre civilizado que es, solo se atravesaba en las esquinas, esperando el semáforo peatonal, o el de los coches cuando no hay peatonal, usando los puentes peatonales, etc., etc., y a mi siempre me regañaba cuando me atravesaba sin cumplir esas normas viales, y me daba toda una cátedra de educación vial, y yo siempre ponía cara de ogggg!!!!, porque ya saben, soy un poco anárquica y él no.
Bueno, pues llegamos al punto en que debíamos cruzar e íbamos tomados de la mano, entonces nos atravesamos así nomás, súper rápido, volteando a todos lados, no esperamos ningún semáforo, solo, con precaución, claro, pero también al más puro estilo Chilango, (mi estilo, pues), o sea el que tiene más saliva traga más pinole, pues nos pasamos al otro lado de la calle. Entonces, yo muy sorprendida le pregunto: ¿y eso?, ¿desde cuándo te atraviesas así las calles?, y me dice, desde que llegué aquí y vi bicicletas y motos arriba de las banquetas, bicicletas y motos en contra sentido en las calles y tripuladas por mujeres con niños y mochilas, por ancianos y ancianas, jóvenes y viejos, todos haciendo lo que les parezca, sin ninguna cultura vial. Entonces, refrende que uno de los adagios del pueblo más sabios es el que reza: al país que fueres, haz lo que vieres. Y si en Chinópolis no lo haces, jamás podrías cruzar la calle, o sea, te quedarías para siempre parado (a), esperando poder alcanzar la meta, ja,ja,ja. To be continued..........
lunes, 15 de junio de 2015
Los contrastes
No cabe duda que en todos los países del mundo hay contrastes, y como bien dijo mi hijo Picho, el otro día, con dinero la pasas bien en cualquier lugar del mundo.
Bueno pues Chinópolis no es la excepción, entonces cuando caminas por ahí, como se debe de caminar, al más puro estilo turista, ya saben despreocupadamente y con tu cámara fotográfica (esa se las quedo a deber, porque siempre se me olvida y cuando no, la batería solo me alcanza para una o dos fotos, ja,ja,ja), bueno, pues caminaba yo muy despreocupada y feliz, porque eso sí, es una ciudad segura, no hay asaltos, violaciones, secuestros y todo aquello que hace que los ciudadanos no podamos disfrutar nuestras tierras, somos como presos de la delincuencia, estamos en sus manos, allá no, sin embargo, también tiene sus peligros, como por ejemplo, el ser peatón, eso si que es un riesgo, y desgraciadamente siempre eres peatón, entonces ibas muy feliz por la acera y de repente te sonaba un claxonazo para que te quitaras del camino, ja,ja,ja como si el infractor fueras tu, y yo acostumbrada a que en mi hermoso país, el peatón está, por lo general seguro, te podrán asaltar, pero nunca apachurrar, atropellar o magullar, me sobresaltaba cañón, al punto casi de un supiritaco, o sea ataque cardiaco, hasta que, como siempre pasa, te acostumbras, porque a todo se acostumbra uno, menos a no comer, porque cuando ya te acostumbraste, te mueres, ja,ja,ja.
Bueno, pues yo disfrutaba mucho de mis caminatas, ya sea a pie, o mis andanzas en bicicleta, y la verdad, a parte de disfrutar el paisaje, que era muy bonito, porque Shenzhen es una ciudad hermosa, pues también veía a la gente, mucha, por todos lados, hombres, mujeres, niños, bebés (sin pañal), todos con cara de prisa, las parejas nunca van de la mano, cada quien para su santo, a los niños que van con sus papás, como que no los ves platicando, son como muy fríos, el contacto físico es casi inexistente, incluso, en la Misa, cuando se dan la paz, no hay contacto físico, se hace una caravana, muy gentil, con carita bonita y ya. Eso, para una Mexicana, cariñosa y mimosa, pues era muy extraño, siempre me pareció una sociedad muy rara, como con discapacidad sentimental, porque estarán de acuerdo que un abrazo, un beso, un apretón de manos, no se pueden comparar con una simple caravana. To be continued......
Bueno pues Chinópolis no es la excepción, entonces cuando caminas por ahí, como se debe de caminar, al más puro estilo turista, ya saben despreocupadamente y con tu cámara fotográfica (esa se las quedo a deber, porque siempre se me olvida y cuando no, la batería solo me alcanza para una o dos fotos, ja,ja,ja), bueno, pues caminaba yo muy despreocupada y feliz, porque eso sí, es una ciudad segura, no hay asaltos, violaciones, secuestros y todo aquello que hace que los ciudadanos no podamos disfrutar nuestras tierras, somos como presos de la delincuencia, estamos en sus manos, allá no, sin embargo, también tiene sus peligros, como por ejemplo, el ser peatón, eso si que es un riesgo, y desgraciadamente siempre eres peatón, entonces ibas muy feliz por la acera y de repente te sonaba un claxonazo para que te quitaras del camino, ja,ja,ja como si el infractor fueras tu, y yo acostumbrada a que en mi hermoso país, el peatón está, por lo general seguro, te podrán asaltar, pero nunca apachurrar, atropellar o magullar, me sobresaltaba cañón, al punto casi de un supiritaco, o sea ataque cardiaco, hasta que, como siempre pasa, te acostumbras, porque a todo se acostumbra uno, menos a no comer, porque cuando ya te acostumbraste, te mueres, ja,ja,ja.
Bueno, pues yo disfrutaba mucho de mis caminatas, ya sea a pie, o mis andanzas en bicicleta, y la verdad, a parte de disfrutar el paisaje, que era muy bonito, porque Shenzhen es una ciudad hermosa, pues también veía a la gente, mucha, por todos lados, hombres, mujeres, niños, bebés (sin pañal), todos con cara de prisa, las parejas nunca van de la mano, cada quien para su santo, a los niños que van con sus papás, como que no los ves platicando, son como muy fríos, el contacto físico es casi inexistente, incluso, en la Misa, cuando se dan la paz, no hay contacto físico, se hace una caravana, muy gentil, con carita bonita y ya. Eso, para una Mexicana, cariñosa y mimosa, pues era muy extraño, siempre me pareció una sociedad muy rara, como con discapacidad sentimental, porque estarán de acuerdo que un abrazo, un beso, un apretón de manos, no se pueden comparar con una simple caravana. To be continued......
viernes, 12 de junio de 2015
De las costumbres que hacen difícil disfrutar de la vida
No cabe la menor duda de que todos los pueblos tienen costumbres que resultan desagradables para los que no pertenecen a la comunidad, una de estas conductas, que se realizan en Chinópolis, por toda la población, no importando su estatus económico y social, es el escupir, si señor, así como lo oyen, Chinos y Chinas, viejos y jóvenes, hombres, mujeres o quimeras, toooodos, absolutamente todos, escupen, a diestra y siniestra, en la calle, en el Metro, en el mall, en el restaurante, o sea, en donde menos lo esperas, siempre hay un Chino dispuesto a echarte a perder el rato, porque estarán ustedes de acuerdo que no hay nada más desagradable que escuchar y luego ver a un individuo echar un escupitajo, sin el más mínimo recato, sin la menor consideración.
Así, pues, yo no conocía estas costumbres, estas desagradables normas de incivilidad, y entonces la primera vez que tuve la desagradable experiencia de ver pasar a mi lado un escupitajo fue en el ferry que me atravesó de Hong Kong a Shenzhen. Estaba yo muy tranquila viendo el paisaje, cuando escuché a un tipo hacer unos ruidos guturales muy terribles y de repente echa un escupitajo con un verdadero desparpajo, excuso decirles que lo voltee a ver con una cara de "no manches", y con una expresión de total desaprobación, la cual a él no le hizo la mínima mella, es más ni se inmutó.
Así, al llegar con Tom, tomamos un taxi al hotel y el taxista todo el tiempo iba carraspeando y escupiendo por la ventanilla, entonces le digo a Tom, ¿qué onda con este tipo? es un puerquito valiente (expresión que siempre uso cuando me refiero a cualquier ser humano que no guarde la debida compostura), y Tom me dice, acostúmbrate, así son aquí la mayoría de la gente, yo no lo podía creer. Un día salía yo del Metro, detrás de mi iba una persona haciendo unos ruidos terribles, ya saben ustedes, como para limpiar su garganta, y yo me imaginaba un hombrón de 2 metros de altura, corpulento, y terriblemente salvaje, un trabajador de la construcción o algo por el estilo, ya no aguante más y voltee a ver quién era y oh, sorpresa, era una damita, jovencita ella, muy menudita, parecía muñequita, yo de plano no podía creer que esa chiqui mujer pudiera ser capaz de semejante conducta, ni la más dura soldadera de la Revolución Mexicana, ya saben la Adelita, Juana Gallo, la Monja Alférez, la Mata Viejitas, o cualquier otra personaja, ja,ja,ja de mi querido México Lindo, podría ser capaz de tener semejante conducta antisocial, antihigiénica antiestética, y anti todo lo que ustedes quieran agregar, cuando me di cuenta del sexo, tamaño y el físico de la infractora, entré en shock, casi me desmayo, me quedé perpleja, y le comento a Tom y él me dice, si así es aquí, el otro día el Asesor en la cabina escupía en una bolsa de plástico, ooggggg!!!!!!! cómo?????? eso si es causal de divorcio, ja,ja,ja o motivo suficiente para empacar, no lo creen?. To be continued.......
Así, pues, yo no conocía estas costumbres, estas desagradables normas de incivilidad, y entonces la primera vez que tuve la desagradable experiencia de ver pasar a mi lado un escupitajo fue en el ferry que me atravesó de Hong Kong a Shenzhen. Estaba yo muy tranquila viendo el paisaje, cuando escuché a un tipo hacer unos ruidos guturales muy terribles y de repente echa un escupitajo con un verdadero desparpajo, excuso decirles que lo voltee a ver con una cara de "no manches", y con una expresión de total desaprobación, la cual a él no le hizo la mínima mella, es más ni se inmutó.
Así, al llegar con Tom, tomamos un taxi al hotel y el taxista todo el tiempo iba carraspeando y escupiendo por la ventanilla, entonces le digo a Tom, ¿qué onda con este tipo? es un puerquito valiente (expresión que siempre uso cuando me refiero a cualquier ser humano que no guarde la debida compostura), y Tom me dice, acostúmbrate, así son aquí la mayoría de la gente, yo no lo podía creer. Un día salía yo del Metro, detrás de mi iba una persona haciendo unos ruidos terribles, ya saben ustedes, como para limpiar su garganta, y yo me imaginaba un hombrón de 2 metros de altura, corpulento, y terriblemente salvaje, un trabajador de la construcción o algo por el estilo, ya no aguante más y voltee a ver quién era y oh, sorpresa, era una damita, jovencita ella, muy menudita, parecía muñequita, yo de plano no podía creer que esa chiqui mujer pudiera ser capaz de semejante conducta, ni la más dura soldadera de la Revolución Mexicana, ya saben la Adelita, Juana Gallo, la Monja Alférez, la Mata Viejitas, o cualquier otra personaja, ja,ja,ja de mi querido México Lindo, podría ser capaz de tener semejante conducta antisocial, antihigiénica antiestética, y anti todo lo que ustedes quieran agregar, cuando me di cuenta del sexo, tamaño y el físico de la infractora, entré en shock, casi me desmayo, me quedé perpleja, y le comento a Tom y él me dice, si así es aquí, el otro día el Asesor en la cabina escupía en una bolsa de plástico, ooggggg!!!!!!! cómo?????? eso si es causal de divorcio, ja,ja,ja o motivo suficiente para empacar, no lo creen?. To be continued.......
viernes, 5 de junio de 2015
La vida cotidiana en Chinópolis, no tiene nada de cotidiana
La vida seguía su curso, así nomás, como en cualquier parte del mundo, solo que Chinópolis no es como cualquier parte del mundo, es como otro planeta, todo es ajeno a los Occidentales, las personas, todas se parecen, unas más altas o más bajas, más gordas o más flacas, con pelo más largo o más corto, pero idénticas, yo llegué a pensar que en una familia ha de ser complicado reconocerse unos a otros, ja,jaja. Sin embargo, ellos dicen lo mismo de nosotros, yo creo que lo dicen de cotorreo, porque por estos lares del occidente, hay morenos, güeros, rubios, pelirrojos (muy pocos), altos, chaparros, flacos y gordos, de manera que es más fácil reconocerse. Yo me subía al Metro y veía a las personas, muy similares, y lo que me llamaba la atención era la postura que podían adquirir algunos (a), cuando viajaban en el Metro y no había lugar, se podían poner en cuclillas y así realizar todo el trayecto, como si tuvieran una silla integrada en sus cuerpos, ni siquiera se movían, con un control absoluto de sus cuerpos, un equilibrio impresionante. La gente se podía dormir profundamente y despertarse justo en su estación, y los que iban despiertos, todos, absolutamente todos, hombres y mujeres, jóvenes o viejos con sus teléfonos celulares, como una extensión de su persona.
El metro es súper moderno, limpio, seguro, y a parte el medio de transporte más común y atractivo, ya que, prácticamente se recorre toda la ciudad por su conducto.
Yo creo, firmemente que si vas a un país ajeno debes de conocer su transporte público, es la única forma de conocer a los pueblos, su gente, sus ropas, sus formas de comportarse, la manera en que se tratan las parejas, los padres con los hijos, los amigos, los colegas, los compañeros de estudios, todo eso lo puedes ver cuando viajas en un Metro, camión, barco, avión, etc., en China, por ejemplo, las parejas van juntas, pero no revueltas, no se toman de la mano, cada quien con sus manos libres, en mi México, lindo y querido, las parejas siempre van tomadas de la mano o incluso abrazadas, el contacto físico es muy común, para todos es normal, en Asia, como que no, como que no son cariñosos, por ejemplo, en la Misa, no se da la paz como en mi tierra Azteca, solo se hace un saludo con las manos, ya saben al más puro estilo Kung fu, se han de acordar de aquel programa de la Prehistoria, con Richard Carradine, cuando saludaba a su Maestro, bueno, pues cuando uno quiere saludar a un Chino (a) de beso, al más puro estilo Mexican, pues ponen cara de what!!!! y como que se sacan de onda, entonces te quedas con cara de ok, no era mi intención importunar. En fin, creo que adaptarse a estas tierras es todo un arte. Mi amiga Roxana (saludos) y yo veíamos a un grupo de gente mayor, en su mayoría mujeres, que bailaban todos los días a las 7 pm en una plaza que estaba cerca de nuestros depas, entonces se escuchaba la música y se nos antojaba ir con ellas, un día decidimos presentarnos e incorporarnos al grupo, llegamos y a puras señas les hicimos saber que queríamos participar, muy sorprendida la instructora nos hizo señas de que ok, así empezamos a ir, el primer día, la verdad sentimos como que no éramos bien recibidas por el grupo, nos veían con cierta desconfianza y curiosidad, a un Chino joven que hablaba Inglés, le preguntamos si teníamos que pagar algo, dijo que no, que era gratuito, era el baile de las "abuelas", y se realiza en todas las plazas públicas de Chinópolis, es un gran ejercicio, hora y media diariamente, con una música muy padre y rítmica, van en su mayoría mujeres mayores, pero es para todo el que lo desee, así empezamos a hacernos presentes, y la gente se empezó a acostumbrar a nuestra presencia, al poco tiempo ya nos saludaban y hasta trataban de hacernos un poco de plática, la verdad solo nos reíamos todas, pues ninguna entendía nada de nada, pero, ahí me di cuenta que el ser humano es maravilloso, donde quiera que se encuentre y aunque el idioma sea una barrera, la cotidianidad la va desgastando, como la lluvia y el viento, erosionan las rocas, así cuando acuerdas ya eres parte de un grupo, ya hasta te extrañan cuando no vas y hasta te preguntan a su modo y a señas el por qué no te presentaste el día anterior, y eso es maravilloso, ¿no creen?. To be continued......
El metro es súper moderno, limpio, seguro, y a parte el medio de transporte más común y atractivo, ya que, prácticamente se recorre toda la ciudad por su conducto.
Yo creo, firmemente que si vas a un país ajeno debes de conocer su transporte público, es la única forma de conocer a los pueblos, su gente, sus ropas, sus formas de comportarse, la manera en que se tratan las parejas, los padres con los hijos, los amigos, los colegas, los compañeros de estudios, todo eso lo puedes ver cuando viajas en un Metro, camión, barco, avión, etc., en China, por ejemplo, las parejas van juntas, pero no revueltas, no se toman de la mano, cada quien con sus manos libres, en mi México, lindo y querido, las parejas siempre van tomadas de la mano o incluso abrazadas, el contacto físico es muy común, para todos es normal, en Asia, como que no, como que no son cariñosos, por ejemplo, en la Misa, no se da la paz como en mi tierra Azteca, solo se hace un saludo con las manos, ya saben al más puro estilo Kung fu, se han de acordar de aquel programa de la Prehistoria, con Richard Carradine, cuando saludaba a su Maestro, bueno, pues cuando uno quiere saludar a un Chino (a) de beso, al más puro estilo Mexican, pues ponen cara de what!!!! y como que se sacan de onda, entonces te quedas con cara de ok, no era mi intención importunar. En fin, creo que adaptarse a estas tierras es todo un arte. Mi amiga Roxana (saludos) y yo veíamos a un grupo de gente mayor, en su mayoría mujeres, que bailaban todos los días a las 7 pm en una plaza que estaba cerca de nuestros depas, entonces se escuchaba la música y se nos antojaba ir con ellas, un día decidimos presentarnos e incorporarnos al grupo, llegamos y a puras señas les hicimos saber que queríamos participar, muy sorprendida la instructora nos hizo señas de que ok, así empezamos a ir, el primer día, la verdad sentimos como que no éramos bien recibidas por el grupo, nos veían con cierta desconfianza y curiosidad, a un Chino joven que hablaba Inglés, le preguntamos si teníamos que pagar algo, dijo que no, que era gratuito, era el baile de las "abuelas", y se realiza en todas las plazas públicas de Chinópolis, es un gran ejercicio, hora y media diariamente, con una música muy padre y rítmica, van en su mayoría mujeres mayores, pero es para todo el que lo desee, así empezamos a hacernos presentes, y la gente se empezó a acostumbrar a nuestra presencia, al poco tiempo ya nos saludaban y hasta trataban de hacernos un poco de plática, la verdad solo nos reíamos todas, pues ninguna entendía nada de nada, pero, ahí me di cuenta que el ser humano es maravilloso, donde quiera que se encuentre y aunque el idioma sea una barrera, la cotidianidad la va desgastando, como la lluvia y el viento, erosionan las rocas, así cuando acuerdas ya eres parte de un grupo, ya hasta te extrañan cuando no vas y hasta te preguntan a su modo y a señas el por qué no te presentaste el día anterior, y eso es maravilloso, ¿no creen?. To be continued......
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