lunes, 15 de junio de 2015

Los contrastes

No cabe duda que en todos los países del mundo hay contrastes, y como bien dijo mi hijo Picho, el otro día, con dinero la pasas bien en cualquier lugar del mundo.
Bueno pues Chinópolis no es la excepción, entonces cuando caminas por ahí, como se debe de caminar, al  más puro estilo turista, ya saben despreocupadamente y con tu cámara fotográfica (esa se las quedo a deber, porque siempre se me olvida y cuando no, la batería solo me alcanza para una o dos fotos, ja,ja,ja), bueno, pues caminaba yo muy despreocupada y feliz, porque eso sí, es una ciudad segura, no hay asaltos, violaciones, secuestros y todo aquello que hace que los ciudadanos no podamos  disfrutar nuestras tierras, somos como presos de la delincuencia, estamos en sus manos, allá no, sin embargo, también tiene sus peligros, como por ejemplo, el ser peatón, eso si que es un riesgo, y desgraciadamente siempre eres peatón, entonces ibas muy feliz por la acera y de repente te sonaba  un claxonazo para que te quitaras  del camino, ja,ja,ja como si el infractor fueras tu, y yo acostumbrada a que en mi  hermoso país, el peatón está, por lo general seguro, te podrán asaltar, pero nunca apachurrar, atropellar o magullar, me sobresaltaba cañón, al punto casi de un supiritaco, o sea ataque cardiaco, hasta que, como siempre pasa, te acostumbras, porque a todo se acostumbra uno, menos a no comer, porque cuando ya te acostumbraste, te mueres, ja,ja,ja.
Bueno, pues yo disfrutaba mucho de mis caminatas, ya sea a pie, o mis andanzas en bicicleta, y la verdad, a parte de disfrutar el paisaje, que era muy bonito, porque Shenzhen es una ciudad hermosa, pues también veía a la gente, mucha, por todos lados, hombres, mujeres, niños, bebés (sin pañal), todos con cara de prisa, las parejas nunca van de la mano, cada quien para su santo, a los niños que van con sus papás, como que no los ves platicando, son como muy fríos, el contacto físico es casi inexistente, incluso, en la  Misa, cuando  se dan la paz, no hay contacto físico, se hace una caravana, muy gentil, con carita bonita y ya. Eso, para una Mexicana, cariñosa y mimosa, pues era muy extraño, siempre me pareció una sociedad muy rara, como con discapacidad sentimental, porque estarán de acuerdo que un abrazo, un beso, un apretón de manos, no se pueden comparar con una simple caravana. To be continued......

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