No cabe la menor duda de que todos los pueblos tienen costumbres que resultan desagradables para los que no pertenecen a la comunidad, una de estas conductas, que se realizan en Chinópolis, por toda la población, no importando su estatus económico y social, es el escupir, si señor, así como lo oyen, Chinos y Chinas, viejos y jóvenes, hombres, mujeres o quimeras, toooodos, absolutamente todos, escupen, a diestra y siniestra, en la calle, en el Metro, en el mall, en el restaurante, o sea, en donde menos lo esperas, siempre hay un Chino dispuesto a echarte a perder el rato, porque estarán ustedes de acuerdo que no hay nada más desagradable que escuchar y luego ver a un individuo echar un escupitajo, sin el más mínimo recato, sin la menor consideración.
Así, pues, yo no conocía estas costumbres, estas desagradables normas de incivilidad, y entonces la primera vez que tuve la desagradable experiencia de ver pasar a mi lado un escupitajo fue en el ferry que me atravesó de Hong Kong a Shenzhen. Estaba yo muy tranquila viendo el paisaje, cuando escuché a un tipo hacer unos ruidos guturales muy terribles y de repente echa un escupitajo con un verdadero desparpajo, excuso decirles que lo voltee a ver con una cara de "no manches", y con una expresión de total desaprobación, la cual a él no le hizo la mínima mella, es más ni se inmutó.
Así, al llegar con Tom, tomamos un taxi al hotel y el taxista todo el tiempo iba carraspeando y escupiendo por la ventanilla, entonces le digo a Tom, ¿qué onda con este tipo? es un puerquito valiente (expresión que siempre uso cuando me refiero a cualquier ser humano que no guarde la debida compostura), y Tom me dice, acostúmbrate, así son aquí la mayoría de la gente, yo no lo podía creer. Un día salía yo del Metro, detrás de mi iba una persona haciendo unos ruidos terribles, ya saben ustedes, como para limpiar su garganta, y yo me imaginaba un hombrón de 2 metros de altura, corpulento, y terriblemente salvaje, un trabajador de la construcción o algo por el estilo, ya no aguante más y voltee a ver quién era y oh, sorpresa, era una damita, jovencita ella, muy menudita, parecía muñequita, yo de plano no podía creer que esa chiqui mujer pudiera ser capaz de semejante conducta, ni la más dura soldadera de la Revolución Mexicana, ya saben la Adelita, Juana Gallo, la Monja Alférez, la Mata Viejitas, o cualquier otra personaja, ja,ja,ja de mi querido México Lindo, podría ser capaz de tener semejante conducta antisocial, antihigiénica antiestética, y anti todo lo que ustedes quieran agregar, cuando me di cuenta del sexo, tamaño y el físico de la infractora, entré en shock, casi me desmayo, me quedé perpleja, y le comento a Tom y él me dice, si así es aquí, el otro día el Asesor en la cabina escupía en una bolsa de plástico, ooggggg!!!!!!! cómo?????? eso si es causal de divorcio, ja,ja,ja o motivo suficiente para empacar, no lo creen?. To be continued.......
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