jueves, 18 de junio de 2015

Cruzar la calle....... o alcanzar la meta.

Afortunadamente Tom llegó a Chinópolis antes que yo, o sea que tuvo tiempo de ir conociendo todo y de adaptarse, solito, sin su Hormiga consentida, a las costumbres  en este extraño país, al que la vida con sus misterios nos llevó.
Una de las cosas que más llamaron mi atención, cuando salí por primera vez con Tom a la calle y comenzamos a caminar, fue cuando nos tuvimos que atravesar de una acera a otra, ya que él siempre ha sido muy precavido y cuidadoso al hacerlo toda la vida, ya saben, como hombre civilizado que es, solo se atravesaba en las esquinas, esperando el semáforo peatonal, o el de los coches cuando no hay peatonal,  usando los puentes peatonales, etc., etc., y a mi siempre me regañaba cuando me atravesaba sin cumplir esas normas viales, y me daba toda una cátedra de educación vial, y yo siempre ponía cara de ogggg!!!!, porque ya saben, soy un poco anárquica y él no.
Bueno, pues llegamos al punto en que debíamos cruzar e íbamos tomados de la mano, entonces nos atravesamos así nomás, súper rápido, volteando a todos lados, no esperamos ningún semáforo, solo, con precaución, claro, pero también al más puro estilo Chilango, (mi estilo, pues), o sea el que tiene más saliva traga más pinole, pues nos pasamos al otro lado de la calle. Entonces, yo muy sorprendida le pregunto: ¿y eso?, ¿desde cuándo te atraviesas así las calles?, y me dice, desde que llegué aquí y vi bicicletas y motos arriba de las banquetas, bicicletas y motos en contra sentido en las calles y tripuladas por mujeres con niños y mochilas, por ancianos y ancianas, jóvenes  y viejos, todos haciendo lo que les parezca, sin ninguna cultura vial. Entonces, refrende que uno de los adagios del pueblo  más sabios es el que reza: al país que fueres, haz lo que vieres. Y si en Chinópolis no lo haces, jamás podrías cruzar la calle, o sea, te quedarías para siempre parado (a), esperando poder alcanzar la meta, ja,ja,ja.  To be continued..........

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