Les cuento que fue mi cumple, el número 62, para ser exactos, la mera verdad que parecen muchos, más bien dicho, son muchos, pero si los repartes entre las diferentes etapas de la vida, como por ejemplo, la infancia, se lleva como 12 añitos, de los cuales, la mayoría se te van entre que naces y andas aprendiendo a caminar, hablar, jugar, leer, "ler", como dice un clásico de la educación pública PRIANISTA, escribir, hacer cuentas, y desde luego, y lo más importante, relacionarte con el mundo, cuando volteas la cara ya se pasaron de volada esos años, entras a la pubertad y luego luego a la adolescencia, ya estás en la Secu, y después en la Prepa, otros 6 años, ya andas llegando a los 18, o sea el 30 % de mi vida, hasta el día de hoy, en tres patadas. Entras a la juventud y más rápido que pronto, se va, te andas preparando para la vida, y no te das cuenta, que en realidad estás en plena vida, ja, ja, ja, otro tercio de de tu existencia se pasa teniendo a los hijos, y entonces, entras en el rollo de prepararlos a ellos para su vida, y tu ni siquiera has terminado contigo misma, eso es lo más cotorro, pero siempre es así, le sucedió a nuestros padres, a nuestros abuelos y si nos vamos para atrás, creo que lo mismo ocurrió con Adán y Eva.
Este cumple estuvo muy padre, lo festejé como fiestas Oaxaqueña, una cena el 28 de julio, o sea un día antes del mero día en que nacieron todas las flores, fuimos a un restaurante muy padre, solo Tom y yo, los hijos del arenero estaban fuera del arenero, tocó romancear, muy bien, no complains, el 29 fue domingo, curiosamente yo nací el domingo 29 de julio de 1956, entonces como que sentí mucha empatía con este cumple que cayó específicamente en mi día consentido de la semana.
Comimos con un amigo de Tom, que se conocen desde hace 39 años, él vive en Dubai, la pasamos muy bien, y al otro día me fui con Tom, a su vuelo a las islas Maldives, que he de decirles que son un paraíso terrenal muy cerca de la India, abajito, me parece. Nos hospedamos en una de la islas llamada Baros, porque este exótico país lo componen un chorro de islas, todas ellas paradisiacas .
El lugar resultó ser además de bellísimo, un hotel verdaderamente digno de recomendarse, las instalaciones perfectas, hasta el más mínimo detalle. Como Tom les comentó que estábamos ahí por mi cumple, se pusieron las pilas y me consintieron de una forma que me hicieron sentir la reina de la fiesta, ja, ja, ja, durante la cena, el restaurante está sobre el mar, y le estaba yo diciendo a Tom, me gustaría ver un tiburón, aquí abajo, porque pasaban peces de todos tamaños y colores, hasta mantarrayas y en eso me dice, ahí viene un tiburón, ups!!! no muy grande, no muy chico, y luego otro y otro y otro, le digo al mesero oiga, aquí está lleno de tiburones, y nosotros estuvimos nadando del otro lado, enfrente de nuestra habitación!!!, y me dice, si también se pasan para allá, pero sobre todo en las noches, durante el día duermen!!!, qué!!! y sigue diciendo, son muy mancitos, muy amistosos, nunca han atacado a nadie, se puede nadar con ellos, no hay problema.
Los estuvimos observando, iban y venían, se veían realmente inofensivos, pero así se ven los leones en Africa, parecen de peluche y los hipopótamos, que según dicen que tienen un genio de los mil demonios y son los animales que más turistas se echan al plato, y hasta los perros de los amigos te pueden sacar un susto. En fin, al otro día, venciendo todos mis miedos, me dice Tom vamos a Snorkelear, cuando recogimos el equipo el instructor nos dio las explicaciones y el lugar era justo junto a donde habíamos visto al chorro de "tiburcios", pero nos dijo, durante el día no salen, son muy flojos, tienen actividad nocturna, pero en caso de salir son totalmente inofensivos, no son agresivos, y ahí vamos, muy equipados, yo pidiéndole a Dios y a todos los santos que no hubiera un despistado tiburón con insomnio, estuvimos un rato y gracias a Dios nada más vimos peces normales, y unas tortugotas, no muy cerca, una vez que se acabó el encanto, hubo que regresar a la realidad, eso sí, muy consentida, la tripulación del Cap. Tom, me trató de suuuuper 10, el festejo había estado maravilloso, sin un solo inconveniente.
La Mosquis, mientras tanto, como pasa en las películas, se había ido a un pueblito de Holanda a una feria invitada por unos amigos. El viaje era por una semana, ella regresó dos días antes de nosotros.
Cuando Tom y yo estábamos ya en el aeropuerto de Male, casi para salir con rumbo al arenero, le llegó a Tom un cargo de una consulta médica de la tarjeta de ella. Me comenta Tom, la Mosquis fue al hospital a una consulta, y yo le digo ha de tener gripe, en eso que les cuento ya estábamos por emprender el vuelo.
El viaje no es muy largo, son como 4 o 5 horas, ya para los vuelos que estoy acostumbrada la mera verdad es como un Acapulco, o sea un brinco, ja, ja, ja.
Llegamos de madrugada al arenero, a la mañana siguiente, vimos a la Mosquis, nos contó todo su viaje, y nos dijo que se había enfermado allá, un día antes del regreso, y que durante el vuelo se había sentido mal, que tuvo que ir al hospital a una consulta y que tenía colitis, que ya estaba en tratamiento. Nosotros tenemos por costumbre nunca medicarnos, nunca ir al doctor, a mi me sonó que la colitis era como una enfermedad un poco larga para curar, de esas que llevan tratamiento y medicamento, dieta y demás unos cuantos varios días.
El sábado nos fuimos a comer, todo normal, aunque seguía con medicamento, pero el domingo, como a medio día salió de su recámara llorando que se sentía suuuper mal, con un dolor intenso en el abdomen. Nos fuimos al hospital, que GD está muy cerca del depa., y ya saben observación, estudios, el dolor seguía intenso, que si es el apéndice, que si es la vesícula, que si es una hernia, después de una bola de estudios resultó una hernia duodenal, la dejaron en observación toda a noche y habían dicho que el lunes también seguiría igual.
El lunes se presentó la doctora y decidió operarla en ese momento. Era la primera vez que la Mosquis pisaba un hospital, jamás había estado en uno, para esto que les cuento Picho se había comunicado con un amigo muy picudo que dirige la cadena de hospitales donde estábamos, y nos habían dado una super atención, muy vip, le dijo que los mejores doctores iban a estar a cargo de la Mosquis, nos asignó una suite muy elegante, el personal de relaciones públicas estaba muy pendiente de todo, por ese lado yo me sentía tranquila, pero, ver a un hijo enfermo es lo peor que te puede pasar. Es cuando te das cuenta qué frágil es la vida, qué importante es la salud, nada hay más importante, sin salud no tienes nada, no puedes disfrutar nada, así estés rodeada de lujos, de comodidades, todo lo cambiarías por recuperar la salud.
Algo curioso de por estas arenas, es que para hacerle un ultrasonido sólo había un médico del sexo feo, no tan feo, y la enfermera se presentó a preguntarme si no tenía yo inconveniente en que el doctor fuera varón, ja, ja, ja, así las cosas.
Tom y Picho tenían vuelo, muy temprano, o sea que le tocó a la Hormiga tomar la decisión, esperar durante las 4 horas que duró la operación, me acordé de tantas cosas que he tenido que pasar yo sola, sin Tom, así es la aviación, es una profesión hermosa, glamorosa, divertida, riesgosa, interesante, diferente, es una oficina que va a 1000 Km por hora y a 10 000 pies del suelo, y que mientras estás en esa oficina, estás fuera del alcance de los tuyos, una vez que se cierra la puerta del avión, no vuelves a tener contacto ni posibilidad de hacer nada hasta que se vuelva a abrir, ni modo. También para el tripulante es difícil, son momentos de prueba, como dicen en el teatro, el show debe continuar, así es la cosa.
La operación fue un éxito, fue muy complicada, más larga de lo que esperaban, como a las 4 pm la llevaron a la habitación, toda traqueteada, pobrecita, la vi tan frágil, como cuando era chiquita, sentí mucho amor, mucho agradecimiento, con Dios, con la Virgen de Guadalupe, a quien cada año visito el 12 de diciembre, con San Judas Tadeo, con su Ángel de la guarda, con los médicos, enfermeras, con el amigo de Picho, con mi familia, con la vida, porque cada prueba que pasamos nos hace más fuertes, más unidos, renovamos nuestro compromiso de familia, y sabemos que nada hay más importante en este mundo. To be continued......