Antes de decirles a dónde nos fuimos, cuándo, y por qué, les diré, haciendo un paréntesis, que de eso hace ya casi tres años, y ahora se me presentó la oportunidad de volver a Chinópolis, este vez, una visita corta, 8 días, viajando por Hong Kong, y después cruzando a Shenzhen.
Resulta que Tom tuvo un vuelo a HK, y como yo he conservado mi amistad con Rox, quien fue mi compañerita de correrías por la hermosa Shenzhen, y gracias a esto de FB, hemos podido seguir en comunicación y mantenido contacto, ya hace unos meses estuvimos a punto de vernos, pero en esa ocasión, a Tom le cambiaron el vuelo y ni modo, hubo que cancelar, así es la aviación, nunca sabes dónde vas a andar, ni por cuánto tiempo.
Cuando supe que había la posibilidad de regresar a Shenzhen, me emocioné mucho, volver a ver a mis amigos Rox y Marcelo, su esposo, me dio mucho gusto, aunado a visitar la ciudad que es realmente bella, imponente, y que ha cambiado en este tiempo, la han hermoseado aún más.
El vuelo que tuve que hacer es realmente largo, alrededor de 9 horas, pero, como ustedes saben, hay que sufrir para merecer, el vuelo fue nocturno, por lo que casi me dormí todo el tiempo, y llegando a HK, increíble, pero cierto, bajando de la transportación, me torcí un tobillo, vi estrellas y fuegos artificiales, creí que se me había roto, pues emitió un sonido como cuando rompes un hueso de pollo. Desde luego, no fui al doctor, no me gusta ir, prefiero en lo más posible hablar con mi cuerpecito, ja,ja,ja, y hacerlo entrar en razón, o sea, que siga pa'lante, y no la haga de tos.
Tom quería llamar al doctor del hotel, pero mejor le pedí que me comprara una pomada del Tigre que es buenísima y unos analgésicos, porque ahora si que me dolió. Les platico todo esto, porque luego de pasar el día en HK, descansando, con la pata totalmente inutilizada, solo bajamos al bar del hotel a echarnos un vinito, para olvidar el inconveniente, pues llegaron Rox y Marcelo, como ya habían pasado 24 hr, ya podía yo pisar, y con mi súper zapato, hasta podía caminar, ellos sugerían que descansara, pero yo saque mi espíritu de turista, que siempre me acompaña, y les dije que no, que iba yo a turistear, como es debido. Así lo hicimos, anduvimos por HK, la pasamos muy padre y en la noche, arribamos a mi querida Shenzhen.
Qué emoción, volver después de tres años, ver esas calles que siempre me parecieron tan extrañas, pero tan bellas, observar a la gente, mucha gente, y todos tan parecidos entre sí, me hizo recordar a mi hijo Picho, que cuando tenía como 6 años, estando en HK, tomábamos un taxi, y más tarde otro y él comentaba muy sorprendido, "nos trajo el mismo señor", ja,ja,ja, Tom y yo nos reíamos mucho.
Ya estando instalados, yo muy consentida por mis amigos, que curiosamente viven en el mismo edificio en el que Tom y yo estuvimos habitando, y además, en el mismo tipo de apartamento, exactamente igual, solo que ellos están en el 5o, piso y nosotros estábamos en el 39, eso también me gustó, pues fue como regresar a mis orígenes, ja,ja,ja. Una vez más tenía yo Shenzhen a mis pies!!!!!El depa tiene una vista impresionante, 360º de vista de la hermosa ciudad y su puerto.
Mi querida Rox y yo, como es costumbre, no parábamos de hablar, imagínense, tres años de chisme atrasado, había que ponernos al día. Como mi piesito seguía muy feíto, pues ahora sí, ya con la cabeza más fría, con tanto consejo que recibí de medio mundo, y a sugerencia de Rox, me llevó al hospital para que me revisaran, el hospital es muy grande y moderno, te cobran la insignificante suma de 18 Yuanes (50 Pesos), la consulta, más las radiografías, más las medicinas, en total gasté como 1500 pesos, ya me imaginaba yo en Médica Sur, haciendo más rico a Vazquez Raña, ja,ja,ja pero lo simpático de esta situación de estar en el hospital, es que de repente, estábamos esperando a que me atendieran, cuando empezamos a escuchar, unos sonidos guturales impresionantes, ya saben, cuando un ser humano quiere sacar una flema, nada más que a lo salvaje, no lo imaginan, ya se me había olvidado este asunto de los "gallos", escupitajos, "gargajos", o como les quieran nombrar, no manchen, qué cosa más desagradable, volteamos a ver quién era esa especie de oso polar, pues los sonidos parecían provenir de un ser humano gigantesco, un hombre atlético como de 180 cm., ja,ja,ja, pues cuál fue nuestra sorpresa, que la personita que hacía estos sonidos aturdidores y molestos, era una mujercita bella, como de unos 60 años, flaquita y menuda. Al principio, pensé, pobre, debe estar grave, muy enferma, pues estábamos en un hospital, aunque no era el área de Neumología u Otorrinolaringología, no señor, estábamos en Traumatología y Ortopedia, o sea nada que ver con las vías respiratorias. Y para completar, la señora no era la paciente, estaba acompañando a su esposo, que era el que iba a ver al doctor, o sea que la mujer no estaba enferma, simplemente realizaba su ritual de limpieza de garganta, al más puro estilo chino. Excuso decirles que me pasó lo que a la ranita verde que anda por el FB haciendo reflexiones sobre diversos tópicos, ja,ja,ja, y me dije: A veces, cuando escucho a alguien hacer ruidos guturales asquerosos, me angustio, creo que la persona está enferma y a punto de entregar el equipo...... luego recuerdo que estoy en Chinópolis y se me pasa, ja,ja,ja. To be continued.....
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