Esto de la tecnología, del progreso, de la innovación, tiene sus bemoles, yo recuerdo que cuando era chica, como soy una sobreviviente del siglo XX, soy un producto nacido en los años 50's, pues me ha tocado vivir los grandes cambios de la humanidad, porque aunque en la mitad del siglo pasado, ya había teléfono, desde luego, eran muy pocas las familias que lo tenían en su casa, casi la mayoría de la gente tenía que ir al teléfono público a hacer sus llamadas, se formaban filas, nosotros gracias a Dios teníamos nuestro teléfono y hasta con extensión en la recámara de la Jefa de jefas y su compañero de cuarto, mi papá, derivado de esta situación, y como siempre fueron muy buena onda mis papás, algunos vecinos iban a la casa a hacer sus llamadas, o nosotros les íbamos a hablar para que respondieran alguna llamada personal, al más puro estilo provinciano, desde luego eran otros tiempos. Entonces, el mundo seguía dándole la vuelta al sol, y junto con ese movimiento, todo iba cambiando, evolucionando, las comunicaciones se desarrollaban a un ritmo bien rápido, la telefonía se volvía más avanzada, de repente ya había más líneas, los teléfonos se modernizaban, ya no eran solo negros y pesados, ni tan fijos, ya podían tener unos cables larguísimos, me oigo muy prehistórica, ja, ja, ja. Ni soñar en que pudiera existir el celular, ahora no se puede vivir si él.
Resulta que había una caricatura futurista, que se llamaba los Supersónicos, y en ella, todo era de una modernidad imposible, increíble, inverosímil, los teléfonos tenían cámara, las calles eran eléctricas, había caminadoras para hacer ejercicio, coches voladores, un robot hacía las labores domésticas, de un momento a otro, todo eso que parecía producto de la fantasía, empezó a hacerse realidad, hoy día ya no falta nada por ver, ya hasta hay coches voladores, que están por estrenarse, lo cual a mi me da harto mello, porque si la gente maneja tan mal yendo sobre terreno firme, no quiero imaginarme cuando anden a veinte metros del suelo.
Me regresé en el tiempo, hasta mi más tierna infancia, no de a gratis, sino porque en estos momentos de la vida, hoy me siento presa de la tecnología, del progreso, de la evolución, resulta que ahora hay cámaras en todos lados, dichos artefactos localizados por donde menos te imaginas, te acosan, acá en el arenero, siempre hay una cámara dispuesta a tomarte la foto y a emitir la multa.
Me parece muy bien que las cámaras estén en las vialidades de alta velocidad, pero cuando la máxima permitida son 40, 50 o 60 Km., no tienen idea de lo que es tener que conservar esa velocidad, pareces una tortuga, una venerable ancianita del siglo pasado, es algo realmente desagradable, pero es más desagradable una multa por 600 dirhams, conozco personas que al año pagan hasta 12 mil dirhams en multas, eso es algo difícil de creer, pero sucede, cuando pasa, ja, ja, ja. Como cambiaron las reglas y ahora están más estrictos con su cumplimiento, ya me siento una participante del Big brother, como decía Pedro Ferriz, un mundo nos vigila. To be continued......
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