martes, 18 de agosto de 2015

Otra vez Shanghai........sin chamarra

Cuando fui a reunirme con Picho a Shanghai, la pasamos muy bien, siempre es grato encontrarte con un hijo, y si a esto le agregas que por circunstancias de la vida, ya no vives en la misma ciudad y con la misma gente, como dijo mi admirado Juanga,  pues el encuentro tiene un plus, ahora Picho, ya padre de familia, y yo,  nos volvíamos a ver después de un buen rato, me dio las instrucciones para llegar a su hotel, yo llegaba a  un aeropuerto y él a  otro, porque Shanghai tiene dos aeropuertos, ambos se encuentran en lados opuestos de la ciudad, lo que yo no supe, ya saben, echando a perder se aprende, es que de uno a otro te puedes ir en Metro, por un costo super baras, (barato), y yo, como buena turista, con cara de turista, actitudes de turista, o sea, como la India María en sus películas, salgo hacia el área de llegada, ya saben, cientos de Chinos, todos igualitos, y todos abordándome, y ofreciéndome en Chino o a señas, sus servicios de transporte, tuve mis 5 minutos de ...... ya saben, o sea me apen......, me distraje, ja,ja,ja y como llegó un Chino, con uniforme de chofer, hablando Inglés y diciéndome que su taxi era oficial, que el servicio era muy bueno, que fue y que vino, y cuando me di cuenta, ya estaba yo dentro de su taxi, que por la módica suma de 300 RMB, (o sea un verdadero atraco), me condujo hacia el hotel, una vez allí tuve que esperar como una hora a que llegara Picho. Cuando me dijo, ¿cómo te viniste?, ¿en el Metro?, le digo, muy mundana y con cara de "popis", no tome un taxi, y cuando le dije lo que me cobró, los dos pusimos cara de.... turistas.  Una vez en instalados nos fuimos a turistear, él es un excelente compañero de viaje, se le da, es como si fuera un guía de turistas, la  pasamos muy padre, como él ya conocía muy bien, pues había ido  varias veces, me condujo por todos lados, como pez en el agua, cuando ya me iba yo de regreso, para el otro aeropuerto, le digo,  me quiero ir en Metro, ya era yo  experta, y me dice, de ninguna manera, vas a tomar otro taxi, pero este no te va a robar, y así fue, lo tomé en el hotel, y me cobro solo 80 RMB, o sea, el otro si me vio la cara de turista.
Después de esa visita a Shanghai, regresé con mis hijos los menores, íbamos de México a Shenzhen, ellos tenían vacaciones, teníamos de viajar del D.F. a Tijuana, a Shanghai, (donde teníamos que esperar como 12 horas,  para tomar el avión a Shenzhen. Esas esperas a veces son terribles, pero otras veces son peores, ja,ja,ja (es broma), en ocasiones estar tantas horas en una ciudad, te permite darle una recorrida, y como yo ya  había  estado en la susodicha Shanghai, les dije a  mis bodoques, vamos a poder pasear por la ciudad, traigan  una buena chamarra porque va a hacer mucho frío, como bien saben, cada quien hizo su maleta, nos embarcamos, era enero, o sea, invierno. Llegamos a Shanghai a las 7 am, nuestro vuelo salía a las 10 pm, teníamos suficiente tiempo para bobear, durante todo el trayecto mis hijos llevaban una sudadera, de esas que te hacen el paro para un frío como el de nuestra Smógpolis, que sigo sosteniendo, tiene el mejor clima del mundo  entero. Una vez que recogimos los equipajes, teníamos que dejarlos encargados en el aeropuerto, y les digo, bueno, saquen sus chamarras, yo esperando que las hubieran empacado en las maletas, y me dicen, ya las traemos puestas, ¿quééé´? ¿esas son sus chamarras?....... pues sí.  Imagínense, estábamos como a 4 ºC, todo cerrado, no podíamos comprar nada, y entonces les digo, no podemos salir, se van a congelar, porque afuera del aeropuerto se contrata el turibús, y  te lleva por  toda la Ciudad, te bajas y te subes cuando te da la gana, pero ellos, aguerridos, como siempre han sido, me dicen, vámonos, nos aguantamos el frío, ¿están seguros?, y dicen sííí, y ahí vamos, los tres juntitos como mamá gallina con sus pollitos, yo le empiezo a decir, por qué no pusieron una chamarra adecuada si les dije que hacía mucho frío, y me dicen, creímos que estabas exagerando, ja,ja,ja, como luego eres medio "intensa", intenso el frío que pasaron los pobrecitos, hasta que como  3 horas después,  abrieron las tiendas, y en una parada nos bajamos a comprar chamarras, y colorín colorado, el problema fue terminado. Ya con sus chamarras, siguió la fiesta, ahí se dieron cuenta de que  a veces (por no decir siempre), el que no oye consejo, no llega a viejo. Shanghai es fascinante, la pasamos muy bien, todavía nos faltaba la cereza del pastel, la hermosa Shenzhen.  To be continued......

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