Resulta que me fui a mi patria, la tierra más hermosa del mundo mundial!!!
Nada hay más impresionante que aterrizar en Smógpolis, la Gran Tenochtitlán.
El motivo de mi viaje, era, además de visitar a la Jefa de Jefas, los hijos, mi nieta más peque, Ana, las hermanas (no de la caridad, ja, ja, ja) y todos los amigos, que a Dios gracias son muuuchos, el motivo de hacer este viaje en septiembre era estar presente en el Grito, la noche del 15 en el zócalo de la ciudad más bella del mundo.
He de decirles que tengo 63 años de andar dándole la vuelta al sol, y jamás se me había ni ocurrido ni antojado ver a un monigote Priista y mucho menos Panista dando un grito sin ningún sentido, vitoreando una independencia, cuando solo han favorecido la dependencia.
Pero ahora, llega López Obrador, un Presidente, así, con mayúscula, con visión de Estado, con ganas de sacar al país adelante. Simplemente no me lo podía perder, tenía que estar en la plancha del zócalo, ser testigo de la historia, gritar bien fuerte ¡VIVA MÉXICO!
Para tal fin, misión, encargo, o como le quieran decir, hubo que hacer un plan, desde luego, Lupe, mi hermana Pejista, y yo, decidimos ir juntas a apoyar a nuestro Presidente, como lo hemos venido haciendo durante los últimos 12 años, desde el desafuero, pasando por el plantón de Reforma y todas las campañas.
Ahora era diferente, ahora sí lo íbamos a ver en el Palco Presidencial, con su Banda Presidencial en el pecho, el momento histórico que la historia nos debía, no nos lo podíamos perder.
Yo, personalmente, me eché un viaje de 30 horas, como dice la canción recorrí mar y tierra, ja, ja, ja, previamente, Tom, que es mi asesor y mi patrocinador, sponsor, como le dicen por estas tierras, me dijo, quédense a pasar la noche, en el Centro Histórico, para que realmente disfruten sin prisas, y con mayor seguridad, eso fue realmente muy buena sugerencia, entonces recurrí a mi Picho, que es el mero mero de los asuntos turísticos, es mi agente de viajes personal, muy eficiente, y él nos consiguió un hotel en el mero corazón de la Smógpolis de mis amores, el Hotel Umbral Curio, que resultó además de hermoso, muy nice, agradable, coqueto, antiguo, pero totalmente remodelado, tiene operando desde el 15 de agosto, o sea que para efectos prácticos lo venimos estrenando.
Nos fuimos al centro el 15 a las 15, ja, ja, ja, hicimos 15 minutos en el Metro, (exageré, ja, ja, ja, ), ahí conocimos a otra AMLOVER, que también iba con el mismo fin y entusiasmo, y también iba a pernoctar con unas amigas en otro hotel, no fuimos las únicas tan precavidas.
Llegamos al hotel, todo perfecto, la habitación, hermosa, con un balcón interior, algo realmente chic, ja, ja, ja, hasta nos quedamos unas horas disfrutando, ya nos andaba pasando lo del Regio del chiste, que ya no salió del cuarto, en NY, ja, ja, ja, .
Salimos a dar un rol y a cenar, anduvimos muy felices viendo a la gente, de todos tipos, colores y sabores, todas las clases sociales, porque algunos creen que a Obrador solo lo quiere el proletariado, pues que creen????? que nooooo!!!! lo queremos millones de mexicanos de todos colores y sabores, surtido rico, como las galletas Gamesa.
Cenamos, muy sabroso, y el mesero curiosamente se llamaba César, entonces yo le dije, así se llama uno de mis hijos, o sea que me debes consentir como a tu mamá, y qué les cuento que así lo hizo, se portó encantador.
Después de cenar nos dirigimos a la plancha del zócalo, todo el camino veíamos a la gente, familias enteras, desde al ancianito, (mi compañero, ja, ja,ja), hasta el bebé de pecho, miles de mexicanos, todos unidos en un sentimiento nacional, yo llevaba un morral medio gordito, y al entrar al zócalo, nadie me lo revisó, no vimos que catearan o revisaran las bolsas de ningún cristiano, lo cual nos llamó la atención.
Llegamos como 20:30, escuchamos y vimos los distintos bailables, todo iba muy bien, fluyendo normal, cuando dieron las 23:00 en las pantallas se vio a AMLO y Beatriz caminando por los pasillos del Palacio Nacional, en ese momento se escuchó un grito impresionante PRESIDENTE!!!!!!
Sólo los que estuvimos ahí podemos decirles que en verdad se pone la piel chinita, se siente el cariño del pueblo, el respeto, es que cualquiera que lo haya presenciado, me dará la razón, el grito se repitió, seguido de el SÍ SE PUDO!!!!!, ES UN HONOR ESTAR CON OBRADOR!!!! el zócalo repleto, cientos de miles de almas, algo increíble de vivir con otro personaje, no imagino a nadie gritarle así a ningún politiquillo de los que nos han saqueado, de los que se han servido del pueblo.
Para donde voltearas veías gente emocionada, algunas hasta las lágrimas, yo no, porque soy muy difícil para que me salga la lágrima, pero la neta, la verdad verdadera, es que poco me faltó.
Yo siempre que vivo alguna experiencia de este tipo, donde se dan cita cientos de miles de personas, me da por observar su comportamiento, sus reacciones, su motivación, he estado 26 años consecutivos en mi procesión a la Villa, la noche del 11 de diciembre, y les puedo asegurar que la conducta de la gente es muy cristiana, ese día todos caminamos juntos, unidos por un mismo sentimiento de devoción, ahora, en el Grito de Independencia, se vivió algo muy padre, maravilloso, el pueblo feliz, feliz, feliz, cómo me acordé del pobre de Eugenio Derbez, que afirma que ve un pueblo triste y deprimido, eso le pasa por solo andar en Televisa, viendo puro fracasado, puro manipulador, chayotero en desgracia.
Ver a Obrador recibir la Bandera, escucharle dar un Grito, sobrio, nacionalista, enérgico, un hombre íntegro gritando viva la Independencia, eso sí nos llegó hasta la médula, nos cimbró, nos hermanó, escuchar y cantar el Himno Nacional, fue algo realmente digno de vivirse.
Después el balcón con la pareja Presidencial, nada de hijos, nueras y yernos, nada de paja, que solo sirven para rellenar vacíos, y criticar vestimentas y peinados, cuando la sola presencia del Presidente no es suficiente.
La mera verdad solo los que estuvimos ahí, podemos decir que México tiene ahora un gran Presidente, un hombre muy querido y respetado, estamos viviendo un momento histórico maravilloso, digno de disfrutarse.
Al día siguiente el zócalo impecable, listo para el desfile, desgraciadamente no lo pudimos disfrutar, pues salí para Acapulquito, el paraíso terrenal más bello del mundo.
Valió la pena estar en el zócalo de la ciudad más impactante del mundo mundial.
Yo cada día más orgullosa de mi voto. ¡¡¡¡Viva México!!!! To be continued......
Prueba
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