Resulta que fue mi cumple, nada más y nada menos que el número 63, ya mero le llego a los 64, cuando era chica y escuchaba la canción de los Beatles que hablaba de tener 64 años lo veía tan lejano, tan ajeno, y pues ya está harto cercano.
Picho nos invitó a Singapur, pues le asignaron un vuelo que salía el 28 en la noche, y llegaba a las 10 am del 29, el mero día de mi cumple, que por cierto, es el día en que nacieron todas las flores, y en la pila del bautismo cantaron los ruiseñores, bueno, por lo menos es lo que me han dicho siempre.
Tom y la Mosquis no pudieron ir, pero la del cumple, claro que desde luego que siiiii.
Les he platicado que soy muy taquillera, que cuando viajo, invariablemente la gente me quiere acompañar, como que escuchan, o se pasan la voz, la Hormiga se va a Singapur, ¡¡¡vamos con ella!!!
Picho me avisó, el vuelo va lleno, de hecho está sobrevendido, hay un lugar, a ver si te vas. Yo como estoy consciente de que al nacer fui harto imprudente, nací en temporada alta, y para colmo en fin de quincena, ah, y fue domingo, además a las 22:30, cuando ya todo mundo quisiera estar descansando para prepararse para el lunes irse a chambear. Motivado de esta circunstancia, ya estoy acostumbrada a los sobresaltos, a que todo mundo esté de vacaciones en mi onomástico, sin embargo, me gusta mi cumple, y darle la vuelta al sol me resulta cada vez más interesante.
Le dije a Picho, no te preocupes, nos vemos en el aeropuerto, y tengo la buena vibra de que mi lugar va a estar ahí, para mi.
Tom, la Mosquis y yo nos fuimos a comer a un restaurante que es uno de mis preferidos, tan es así, que haciendo memoria, resulta que cada año mi cumple lo hemos pasado ahí, ya hasta lo saben y me hacen la bulla, me cantan el Happy birthday, las mañanitas no se las saben, y me dan mi pastel.
Adelantamos el festejo, llegué al aeropuerto, en esta ocasión no esperaba First Class, solo un lugarcito, en el último minuto, me dieron mi asiento, uffff!!!
Llegué al avión, obvio iba yo en gayola plus, pero muy feliz, ya les he hablado de las expectativas del viajero sujeto a humillaciones (sujeto a espacio), vas de más a menos, o de menos a más, es igual, finalmente lo que quieres es transportarte de un lugar del mundo a otro. Y como decía me querido Memo (QPD), a veces el pato nada, y a veces ni agua bebe.
El vuelo fue como de 7 horas, que he de decirles que para mi, eso ya es como un brinco, antes se me hacía eterno, laaaaargo, un vuelo de más de 5 hr, era casi una travesía, ahora la mera verdad, se me hace un ratito, ja, ja, ja, me tocó ventanilla, una pareja de jóvenes ingleses muy gentiles eran mis compañeritos de fila. En un momento dado llegó la Jefa de Cabina por mi, me llevó al galley y ahí estaba Picho, me hicieron mi bulla, con pastelito, happy birthday incluido, champañita, y toda la cosa. Todos muy apenados de que no hubiera lugar en First para la mamá del Capitán, yo la mera verdad me sentía en suuuuper First Class, con ese Capitán y esa tripulación.
Llegamos a Singapur, la verdad cuando llegas a un país de Primer Mundo se nota, desde que se abre la puerta del avión, la migración, etc., etc., los baños del aeropuerto muy elegantes, me sentí como en un hotel de lujo, una vez que nos instalamos en el hotel, un iPhone para uso del huésped, con GPS y llamadas locales, vaya, esa es una manera de facilitarle la vida al visitante.
Nos dimos un regaderazo y a la calle, con Picho hay dos cosas imposibles de que te sucedan, aburrirte y descansar. Decidimos caminar, porque como ustedes saben es la única forma de conocer un lugar del mundo mundial.
Singapur es un mini país en el Sureste Asiático, , es el tercer centro de negocios del mundo, con el mayor índice de ingreso per capita, y a su vez el de menor desigualdad social. Siendo un país tan pequeño no sufre de problemas de tránsito, debido a que la mayoría de la gente no tiene automóvil, solo hay un coche por cada 10 habitantes, ya que los impuestos para su adquisición son muy altos, y a su vez, el sistema de transporte colectivo es muy eficiente, eso debería de aplicarse en todo el mundo, y en México desde luego con más ganas, ahí hay 10 carcachas por habitante, ja, ja, ja., pero eso ya está cambiando.
La ciudad es impactante, porque combina los grandes rascacielos con un verdor impresionante, conviven la tecnología y la naturaleza de tú a tú, como en una simbiosis, algo muy padre, también se deja notar la tradición asiática, ya saben, la presencia de algunas figuras de Buda te hacen re ubicarte en que estás en un país asiático, que es joven como país, anda cumpliendo 54 años de ser un país independiente, ya que el próximo 9 de agosto es su cumple, es un país de signo zodiacal Leo, o sea que me identifico con él.
Recorrimos el jardín botánico, tiene una área de orquídeas realmente hermosa, estuvimos rodeados de flores, las flores son de las cosas más bellas que tiene este mundo, imposible no sentirte feliz en un lugar tan colorido y en un ambiente tan sereno. Por cierto que me hicieron mi descuento de adulto mayor, ja, ja, ja, pero me pidieron mi ID, eso de estar en la Tercera Edad tiene sus ventajas, bueno también sus desventajas, ja, ja, ja, decía mi papá que fue un hombre sabio, es muy feo llegar a viejo, ..... pero es peor no llegar. Y mi Comadrita Sylvia, la consen, que también es muy sabia, pena de muerte para el que no llegue a viejo!!!
Nos echamos una chela (cerveza), este país me fue cayendo cada vez mejor, puedes beber en la calle, así nada más, sin bronca, es más penado mascar un chicle, ja, ja, ja, nos fuimos caminando con nuestra chelita muy platicadores como sin nada, yo le pregunté al de la tiendita versión OXXO, y me dijo si, puede beberla en la calle, ups, me llamó la atención, no crean que ando echando drinks por las calles del mundo, pero es que hacía un calor del carajo.
Seguimos caminando, a Picho le habían recomendado un restaurante que se llama Long Beach, estaba como a una hora de camino, cuando llegamos eran las 3:30 y estaba cerrado de 3 a 5, sin embargo Picho le dijo a la gerente, que era mi cumple y habíamos caminado desde el hotel, y bien linda nos dijo, pasen uds., y nos atendieron, éramos los únicos comensales, la comida excelente, la atención súper, fue algo muy padre.
Por fin, tomamos un Uber para el hotel, hubo un receso, recargamos la pila, y vámonos de nuevo, llegamos a Marina Bay, subimos al piso 57 del hotel Marina Sands Bay (creo que así se llama) al bar Sky Park, desde donde se domina la vista de todo Singapur, había cualquier cantidad de gente, les digo que soy muy taquillera, ja, ja, ja, después nos pasamos a otro bar a ver el espectáculo de laser que hay en la bahía. Seguimos caminando, fuimos a cenar unos tacos mexicanos muy famosos, la verdad sí están buenos, es emocionante comer algo estilo mexicano, del otro lado del mundo mundial, y más si es tu cumple y si vas con uno de tus 4 retoños.
Regresamos al hotel caminando, en total nos echamos 17 Km, (27 900 pasos), a pincel, a pata, a pie, cuando llegamos al hotel, otro regaderazo y a dormir, le digo a Picho, ¿estás cansado? y me dice, sí un poco y tú, yo le digo, no, yo solo estoy MUERTA!!!!!!
Este vuelo era muy importante para Picho profesionalmente, era su último vuelo asesorado para su ascenso al Boeing 777, que haya coincidido con mi cumple me dio mucho gusto, y haberlo compartido con él, fue realmente un premio. A mi regreso yo era la única en First Class, les digo que a veces el pato nada, y a veces ni agua bebe. Se alinearon los planetas, pero yo siempre he pensado que la First Class, la trae uno en la actitud, o sea que para efectos prácticos fue un viaje maravilloso. Gracias Picho por compartir este vuelo. To be continued......
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