jueves, 4 de abril de 2019

LA JEFA DE JEFAS, 92 AÑOS DE ROCK AND ROLL

El 9 de marzo, la Jefa de jefas cumplió 92 años, eso ya de por sí es toda una hazaña, pero además llegar a esa edad en  plenitud de tus facultades mentales y físicas, pues sí  que es para agradecerle a Dios.
 Entonces, pues hubo fiesta,  Tom y yo nos trasladamos desde el arenero, esas 30 horas de viaje, cuando vas a la tierrita, como que toman sentido cuando te diriges a ver a tu gente, como que vale la  pena realizar la travesía.
Mi mamá, pidió una misa, y resultó muy padre, el sacerdote habló muy bonito, fue muy elocuente, claro que estaba muy sorprendido de ver a la cumpleañera, tan bien conservada, muy bien puesta, con su personalidad muy definida, porque he de decirles que la Pichus (así le decimos todos los que le queremos), es una mujer muy especial, es fuerte y decidida, tiene una manera de llevar su vida muy a su aire, muy definida, no entra en moldes ni en conductas ajenas a su convicción. Es por decir lo menos, la más auténtica mujer que yo conozco, ella decide lo que quiere hacer, el  cómo y el por qué.
El sacerdote, me cae, que parecía que la conocía, yo creo que era psicólogo,  pues en el sermón la definió tal cual, eso fue algo maravilloso, todos los presentes nos quedamos muy impresionados.
La fiesta estuvo  suuuuper, la verdad, fue muy emotivo ver a la Jefa de jefas rodeada de tanto cariño, de tanta gente bonita que nos distinguió con su compañía y que nos refrendó una vez más su aprecio. De verdad que no hay nada más bonito en la vida que la familia y los amigos, la familia son los amigos que Dios nos dio, y los amigos son la familia que vamos anexando a lo  largo de la vida.
Yo estaba, particularmente sensible, porque he de decirles que días antes de esta celebración, tuve un evento muy gacho, que me llevó al hospital, que he de decirles que desde el siglo pasado, en el 93 en que nació Canels, no  había yo  vuelto a pisar ninguno.
Resulta que me torcí el pescuezo (cuello, para que se entienda), y cuando desperté, me dolía, sin embargo, nunca le doy importancia a dolencias, procuro hablar con mi cuerpo y que solito vuelva al redil, sin mayor ayuda externa, no acostumbro tomar  medicamentos, consultar médicos, soy bastante salvaje. En 40 años de gozar de seguro de gastos médicos,  gracias a las empresas donde ha trabajado Tom, jamás había hecho uso de ninguna de estas facilidades, hasta el día del supiritaco.
Resulta que estábamos desayunando Tom, la Mosquis y yo,  en un restaurante turco, después nos íbamos a ir a Dubai, con Picho y familia, yo ya me sentía mal del cuello, entonces decidí no  ir,  Tom y yo decidimos quedarnos en santa paz, cuando de repente al voltear a ver a Ingrid, me dio  un dolor tan intenso, sentí como si me hubieran dado un latigazo, entonces casi perdí el conocimiento, Tom, Ingrid, los comensales del restaurante, los meseros, todos pensaron que iba yo a entregar los tenis, todo era confusión, yo los escuchaba leeeejos, y según yo les respondía, pero pues no, parecía que me andaba perfilando, Tom le llamó a Picho y Andrea, que llegaron en dos patadas, yo empecé a regresar,  ya saben, como que recuperas la conciencia, nos íbamos al hospital, y yo les decía, paguen la cuenta, ja, ja, ja, era lo único que me preocupaba, lo repetía como grabación, demostré una vez más que soy muy pagadora, que nunca me voy sin pagar.
Por cierto, que me preguntó mi hermana Gato, si sí  pagaron la cuenta y no sé, ja, ja, ja.
Un emirati que estaba en la mesa de junto, inmediatamente nos auxilió, se puso a las órdenes de Tom, le dio su tarjeta, le ofreció llevarme con su médico personal y todo sin cargo, muy amable y gentil, gente bonita que se topa uno en la vida.
Nos fuimos al hospital en la camioneta  de Picho, ahí ya veía y escuchaba bien, pero el dolor seguía super intenso.
Llegando al hospital, me preguntaban mi nombre, qué día era, dónde estaba, y entonces empezaron una cantidad de estudios que para qué les cuento. Resonancia magnética, electroencefalograma, ultrasonido, exámenes de sangre, rayos X, etc., etc., etc., bueno cuando me metieron a la cápsula tuve que hacer un mega ejercicio mental, no saben, tengo claustrofobia, cuando me vi ahí a punto de entrar a esa especie de horno crematorio, uffff sentí la muerte,  como dijo el poeta, de plano tuve que hablar conmigo misma, Hormiga, respira profundo, llévala leve, don't worry, ja, ja, ja, hasta en English, una vez que me revisaron de pe a pa, de la a a la z, hasta el occipucio, todo resultó ok, no problemas neurológicos, gracias a Dios.
 Estuve tres días en el hospital, en observación y con todos los estudios, el dolor seguía muy fuerte, hasta que se hizo soportable, me dieron de alta, todo este asunto me hizo estar más consciente de que la vida es algo mágico, que la salud pende de un hilo, que ahorita estás y al segundo ya no, que hay que pasársela bien, no armarla de jamón (ja, ja, ja, no sé por qué se dice así, si el jamón es tan sabroso), y por último, pagar la cuenta. To be continued......

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