sábado, 26 de enero de 2019

Como México no hay dos!!!

Desde que nos expatriamos, exiliamos, abandonamos nuestro queridísimo país, gracias a el cierre de CMA,  que por demás ya saben ustedes, que no fue una decisión  ni fácil, ni placentera, ni rápida, sino  todo lo contrario, decidimos realizar dos visitas al año, una en mayo, para visitar a la Jefa de jefas, y a los hijos que andan por la tierrita, básicamente, y la otra en diciembre, para igualmente, solo que le añadimos mi, ya clásica procesión a la Villa de Guadalupe, el 11 de diciembre en la noche, para estar a las meras 00:00 del 12, ahí arriba, en el cerrito.
Para los que no saben de estas vivencias meramente mexicanas, y/o les aterran las multitudes, he de decirles que yo este año cumplí mis bodas de plata, si oyeron muy bien, XXV añotes ininterrumpidos de realizar mi peregrinación en compañía de mi primo Ernesto,  siempre, de mi sobrina Abril, mi hermana Lupe y mi compadrito Ray, casi siempre, algunas veces Tom (muy pocas porque no le gustan las multitudes, y mis hijos, y algunos sobrinos, que de repente les entra lo Guadalupanos,  este evento en el que participamos con otros tantos (millones) de mexicanos es algo digno de vivirse, de experimentarse, de compartirse, y todo lo que termina en "irse".
Nuestra peregrinación inicia desde luego en mi camioneta, la Gringa, porque hay peregrinos que se la echan a pincel, a patín, a pata, a pie, o en bici, y que vienen de lejos, muuuy lejos, nosotros no somos tan aguerridos, la mera verdad, pero eso no tiene mayor trascendencia, lo verdaderamente importante es la actitud, la disposición, la entrega de todos los que nos reunimos ese día.
Fíjense ustedes, somos miles de personas, que finalmente en el conteo hacemos millones, todos compartiendo un mismo fin, agradecer los favores recibidos, y pedir por las necesidades que se tienen, propias o ajenas,pero todas cercanas.
Yo siempre llevo un costal de peticiones, porque todas mis amigas saben que voy a ver a la Patrona y me hacen sus pliegos petitorios.
Agarramos camino como a las 7 de la noche, y ahí empieza el baile, nos cuesta un triunfo llegar hasta nuestro destino, cierran las calles, desvían el tránsito, hay un verdadero caos, pero qué creen, es un caos diferente a todos los caos viales del año, es un caos con buena voluntad, es un desorden ordenado, como que llevamos en el alma un sentimiento distinto, ese día, se los puedo asegurar, no te injertas en pantera, no sacas al Goofy que traes adentro, no sacas el fua,  manejas con cortesía y sin prisas.
Desde que hice mi primera procesión, me quedé impactada, todo el camino desde que inicia la Calzada de Guadalupe está repleto de Guadalupanos, durante algunos años nos acompañó un amigo de Ernesto, que curiosamente era judío, pero iba con nosotros, y yo le pregunté por qué lo hacía y su respuesta me dejó gratamente impresionada, él me dijo, Yola, en México el 100 % son católicos, pero el 101% somos Guadalupanos. Creo que tiene razón. Pero así como habemos peregrinos, también hay seres humanos caritativos que le llevan a los peregrinos alimentos, agua, café, naranjas, de manera tal, que su camino les sea más leve, menos azaroso, más placentero. Es increíble la cantidad de personas que realizan esta maravillosa acción, sin ningún interés, por pura solidaridad.
Siempre que ando en mi caminata, me acuerdo de la canción de Serrat, de la Fiesta, porque en verdad que ese día puedes ir caminando junto a un hampón, junto a un santo varón, junto a una pandillera, junto a una bibliotecaria, un niño, un perrito, un bebé en su carreola, y es increíble que la gente tenga la cordura de  protegerlos, no obstante la cantidad de almas con sus respectivos cuerpos que nos encontramos ahí congregados.
Nosotros tomamos algunos atajos, por el bajo mundo, porque Ernesto es una pistola Magnum recargada y sabe todos los recovecos y cómo llegar a nuestro destino cortando camino y sacándole la vuelta a la muchedumbre.
cuando finalmente llegamos al cerrito, hasta mero arriba, realizamos nuestros rezos, nos comemos nuestra naranja, que nos dieron los samaritanos, disfrutamos  los fuegos artificiales que he de decirles que son impresionantes,  pues están por todo México, felicitamos a Lupe, ja, ja, ja, no se nos puede olvidar, nos bajamos y nos tomamos una foto en un puesto cuyo fotógrafo ya hasta nos conoce y emprendemos la retirada, con las pilas bien cargadas, llenos de buenas vibras, reconciliados en el mundo, orgullosos de ser mexicanos y más todavía de ser Guadalupanos.
Llegamos a la conclusión de que como México no hay dos!!!!! To be continued.....

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