No recuerdo si les platiqué que luego de pasar unas largas vacaciones en el México de mis amores, recorriendo la Sierra Tarahumara, viajando en el tren del Chepe, disfrutando de la vida, con Tom, desde luego, anduvimos muy felices, conocimos lugares maravillosos, vimos paisajes impresionantes, también pobreza y carencias, gente bonita se cruzó por nuestro camino, un matrimonio de maestros jubilados, nos ampliaron nuestro conocimiento acerca de la Reforma Educativa y en qué forma los afectaría, de llevarse a cabo, no cabe duda que los viajes ilustran, un taxista nos dio una cátedra de Economía práctica, sabiduría del pueblo, diría mi papá, que ya les he dicho que era un hombre muy sabio.
Nuestro guía, un Chihuahuense, llamado César, le hacía mucha gracia mi militancia MORENISTA, y que traíamos nuestras gorras de MORENA, nos decía, AMLO parece la mejor opción, pero no va a llegar, no lo van a dejar, yo le decía, sííi va a llegar, ya lo vas a ver!!! se debe estar acordando de nosotros.
Bueno, ya una vez de regreso al arenero, llegamos al depa, que estaba muy limpiecito, pues la Mosquis se quedó a cargo de él, todo este tiempo, fue la primera vez que llegué y todo estaba en orden. Me sentí tan feliz!!!
Sin embargo, lo único que estaba muy fuchi, era el balcón de la sala, resulta que se descompuso la puerta y no se pudo salir a él durante más de un mes, eso en este arenero equivale a varios kilos de la muy estimada arena, cuando arreglaron la puerta nos dimos cuenta que en uno de los árboles, que por cierto, a punto estuvieron de secarse, había un nido con dos huevitos, y su respectiva pajarita empolladora.
Yo nunca había tenido experiencia en esos menesteres, entonces decidimos dejarla en paz, no molestarle, no usar el balcón, solo le pusimos agua y alpiste, para hacerle su estancia más agradable.
Los días pasaban como siempre, algunos my rápido, otros muy lento, yo quería limpiar el balcón pero Tom y la Mosquis se oponían, una parturienta ovípara (comprenderán la aberración de lo que acabo de inventar), me lo impedía.
Un buen día, aprovechando que la pajarita se ausentó, a veces se iba un rato, me puse a limpiar, en friega loca, para que cuando llegara todo estuviera ok, y no se espantara ni enojara.
Los bebés plumíferos nacieron el 15 de junio, fue una alegría tenerles a las quince días más menos emprendieron el vuelo, nosotros todos emocionados, ese mismo día llegó otra inquilina plumífera con dos huevitos, al nido, y el balcón volvió a estar tomado por asalto.
Pero resulta que la nueva inquilina era una pájara de cuenta, una madre desnaturalizada, dejaba los huevitos abandonados por mucho tiempo, a mi me daba pendiente, lo bueno es que aquí hace tanto calor que parece incubadora.
La conducta de esta nueva inquilina nada que ver con la anterior, de repente, el 15 de julio, nació un polluelo, el otro huevito seguía ahí, sin dar muestras de vida.
El bebé polluelo era abandonado por la mamá, Tom, la Mosquis y yo no hallábamos qué hacer, bueno, era un pendiente por el pobre pequeñín, un día se fue todo el día, el pobre peque parecía haber sucumbido, Tom fue a observarle y me dijo, sí está vivo, todavía respira, yo había estado toda la noche preocupada, porque la malvada madre desnaturalizada lo dejó toda la noche solito, no le dio de comer.
Yo no tengo experiencia en este tipo de seres avícolas, pero recordé que la Jefa de jefas, les da a los pajaritos pan remojado en leche, le preparé un poco, se lo di con un palillo, todavía no tenía los ojitos abiertos, parecía un cadáver viviente, como de walking death, como puede le di unos cuantos mini bocados, le dije a Tom, se va a morir, si esta pájara de cuenta, irresponsable, no regresa, no la va a librar. Hasta me puse a rezar para que regresara de su parranda, nos fuimos a dormir, yo ni puede dormir, piense y piense dónde andaría la progenitora, si la habría pasado algo, uno nunca sabe, si se la comió un gato, o si la atropelló un coche, o cosas de esas.
A la mañana siguiente, ahí estaba la mamá, y hasta el papá, el bebé sano y salvo, parecía otro, ya está grande, la mamá ni lo pela, es como una madre de esas que andan en sus rollos, pero el pequeñín está creciendo bien, ya casi se va, ahora lo que estoy pensando es si va a llegar otra inquilina, y luego otra, y otra más, ya pusimos todas nuestras mesitas y sillones del lado contrario, ya podemos usar medio balcón, no sabemos cómo es que se pasan la voz, si nuestro balcón pertenece al Airbnb de los plumíferos y se anuncia como un todo incluido, pero la cosa es que salen unos y llegan otros. Me han dicho que cuando se vayan estos quite el nido, pero la verdad está muy bien construido, creo que es una obra de ingeniería plumífera, y siento feo, no me gusta destruir, prefiero construir, en fin, ya se verá, por lo pronto ya vi que la mamá puede ser cuidadosa o desmadroza, los hijos crecerán de todos modos, igualito que con los humanos, bueno, con los humanos puede haber consecuencias para la sociedad, con los plumíferos, no creo, este polluelo no se ve pandillero, ni nada por el estilo. To be continued.....
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