viernes, 29 de junio de 2018

Hormigas Tour, otra vez a las andadas

No he podido disertar, he estado muy ocupada, dejen les cuento que tuvimos visitas,  mi sobrina Cecilia Sofía y Margarita, su mamá, se animaron a visitar el arenero, y de pasadita Turquía.
Resulta, para esta familia Flores Benítez, muy padre que la familia y los amigos se decidan a echarse la vuelta, porque he de decirles que no es fácil, es un viaje que requiere de varios factores, tiempo, disposición, interés, y demás aspectos que hay que cubrir.
Pero, se alinearon los planetas, y en cosa de una semana se arregló el viaje, y llegaron las visitas.
¿Cómo se llega a un país tan lejano y exótico?, pues llenos de incertidumbre, misma que inicia desde que decides realizar la aventura, también traes adrenalina, curiosidad, algo de temor, porque se dicen tantas cosas, sobre las costumbres,  las reglas de vestimenta, de conducta, en fin, es un viaje fuera de lo común.
Sofi y Margarita llegaron en los días finales del Ramadán, lo cual a mi me parece  muy interesante, una experiencia diferente, digna de vivirse, son días en los que todo fluye distinto,  los restaurantes, o están cerrados, o están cubiertos con cortinas o biombos, mamparos a manera de que los musulmanes que están ayunando no vean a los comensales, los comercios, amplían sus horarios de manera que prácticamente se vive de noche, como a mi me gusta más la noche que el día, soy como un murciélago,  entonces para mi esta es una temporada del año, que realmente disfruto, el único inconveniente es que no puedes beber ni comer en público durante el día, a partir de que sale el sol y hasta que se oculta.
Durante el Ramadán, además se debe de observar una conducta piadosa, hacer caridad, ayudar al necesitado.
Al termino del Ramadán se realiza una fiesta, se llama Eid, son tres días, que a las mujercitas bellas nos encantan, pues las tiendas hacen una  gran barata, con descuentos de hasta el 70%, y un día, se ponen locos y los descuentos son de 10 am de una día, a 10 am del siguiente.
Excuso decirles que ese día la Mosquis y Sofía, se dieron vuelo, no tuvieron misericordia con los plásticos, esos que tienen la cualidad de hacer feliz al que lo usa y poner a tristear al que lo paga, ja, ja, ja. Pero cuando ves a las chavas realizando el deporte femenino más divertido del mundo, el shopping, que es además el más noble, porque no hay adversario que vencer, cada jugadora se enfrenta a sí misma, y si vas con alguna otra jugadora, ambas se vuelven equipo, terminan por ayudarse.
Nuestras visitantes estuvieron muy paseadas, vivieron experiencias muy padres, muy especiales, en el Burj Khalifa, la visita además de suuuuper especial, terminamos en el depa de uno de los condóminos, muy consentidas, recorrieron Abu Dhabi de cabo a rabo, Dubai y Sharjah, pasamos la noche en el desierto, en un hotel que a mi me gusta mucho, solo fuimos ellas dos y yo, y resultó que éramos las únicas huéspedes, porque a estas alturas, ya todo mundo se anda yendo a sus respectivas tierras, a pasar el verano, o sea que para efectos prácticos, el arenero ya parece pueblo fantasma.
Nos sentíamos como Michael Jackson cuando mandó cerrar Disneylandia para él solito.
Todos los empleados del hotel tenían solo una misión, atendernos. La visita del desierto es muy padre,  es un lugar mágico y misterioso, el tour  incluye un paseo en camello, como éramos las únicas, nos dieron una vuelta como  si hubiéramos comprado a los camellos, el chofer que nos llevó a las dunas, lo mismo, en la granja de los camellos nos dieron pan, leche de camello, que la verdad, nos rehusamos, porque eso de echarte un trago de leche bronca de camello, en una cubeta de dudosa procedencia, como que no se antoja. Viendo a estos hombres, dedicados al cuidado de 200 camellos en medio de la nada, a donde voltees solo ves dunas, dunas, dunas, te regresas al siglo antepasado, de verdad que te sientes como dentro de un cuento de las Mil y una noches, desde luego el hotel no tiene ni TV ni wifi, o sea que pone a prueba tu capacidad de adaptación, a los que nacimos en los 50's, nos regresa a nuestros años mozos, pero a los chavos de las postrimerías del siglo XX, los vuelve locos, ja, ja, ja, ni siquiera pueden imaginar cómo fue nuestra juventud, cómo sobrevivimos a la falta de tecnología.
El tiempo se fue volando, cuando nos dimos cuenta ya se habían acabado sus vacaciones, ayer se embarcaron, bueno, no precisamente, no hay tal barco, ja, ja, ja, ya están de vuelta, para que lleguen a tiempo de votar, que es además de un derecho, una obligación, qué padre que vinieron, regresen pronto. To be continued....

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