sábado, 26 de mayo de 2018

Samy, tres veces se perdió, pero regresó con bien!

Se preguntarán quién es Samy,  es un tiburón, pero no es un tiburón común y corriente, del montón, de esos que andan en el mar abierto, muy felices echando la nadada y la flojera, o de los otros que deambulan por las playas dispuestos a comerse a cualquier bañista, sorfista de preferencia,  o por último, de esos mecánicos que hacen sufrir a las audiencias en los cines, arrancando piernas, manos, al más puro estilo Brinco, digo Bronco, ese loco norteño, que quiere mochar manos a diestra y siniestra, sin pensar que el primero que quedaría imposibilitado para firmar el decreto, sería él.
Bueno, les cuento que Samy es un tiburoncito tierno y de peluche, es la mascota del salón del Pichito, resulta que es un honor (estar con Obrador), ja, ja ja, llevarlo a la casa en fin de semana.
Para llevar a Samy a pasar unos días en tu jaula, tienes que ser la estrella del salón, el más aplicado, el más puntual, el más arreglado, carismático, el mero, mero, aunque a últimas fechas y por razones políticas, ese mote ya no me anda gustando, tampoco ese de ser el joven  maravilla, ja, ja, ja, pero así las cosas, cuando cubres esos requisitos, te llevas a Samy, y eres la envidia de todo mundo, y la admiración también, claro que como todo en la vida, llevar a Samy tiene sus bemoles, eres responsable de que se la pase bien, le debes de cuidar, sacar fotos de dónde fuiste con él, que se vea que lo consentiste, nada de dejarle ahí nomás, arrumbado en la mochila.
El tal Samy, al lado del terrible Pichito pasó unas aventuras de esas buenas, muy intensas, fue a una fiesta infantil, en la cual, cayó en la alberca de pelotas, y ahí fue abandonado, desde luego que también fue rescatado y recuperado. Una vez a salvo, siguió su aventura, como el caballo blanco, ese que salió de Guadalajara, y que iba con la mira de llegar al norte. Más tarde se dirigió a Yas Mall, y luego de recorrer un sin número de tiendas de todo tipo, fue nuevamente abandonado a su suerte, esta vez en un restaurante, hubo que realizar otra búsqueda y rescate, al fin a salvo, para la noche del viernes Samy ya había vivido experiencias múltiples y variadas, de una intensidad que para qué les cuento.
Hoy sábado, conocimos a Samy, se veía bien, el anfitrión de Samy, el Pichito, estaba muy orgulloso y contento de haber pasado su fin de semana con él, lo llevó a comer al Amérigos, que es un restaurante que nos gusta y donde los Pichitos son muy conocidos, Samy estaba a salvo, regresó a la casa completito, recordé una película que vi hace años de una niñera que vive un sin fin de aventuras con los niños que cuida una noche, pero cuando llegan los papás, los encuentran dormidos y muy tranquilos.
El Pichito disfrutó de lo lindo, yo creo que Samy también, los papás del Pichito se las vieron negras entre rescate y rescate,  a mi me encantó conocer a Samy, saber que el Pichito es como su papá, muy locuaz pero también muy exitoso. To be continued......

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