Por estos rumbos de Dios, todo es muy chistoso, en la Smógpolis de mis amores, cuando mis hijos conocen algún amigo, por lo general lo único que uno pregunta es a qué se dedica, qué edad tiene, cómo se llama, y con esas tres preguntas ya queda su identidad completamente identificada, valga la redundancia, ja, ja, ja, pero el el arenero, las cosas fluyen de otra manera, a donde quiera que te presentes, cualquier reunión a la que asistas, cada quien lleva consigo su nacionalidad y su idioma, además del de Shakespeare, que nos permite comunicarnos unos con otros.
Entonces la cantidad de personas que conoces casi coincide con la cantidad de países que hay en este mundo.
El otro día, de puro ociosa, tenía yo un mapamundi en mis manos, y empecé a ver países y a asociarles con personas que conozco, y oh sorpresa, pues me emocionó ver la cantidad de personas que se han incorporado a mi lista de conocidos, no todos han llegado a ser amigos cercanos, porque aquí la población es muy flotante, la gente llega y se va con una facilidad impresionante, a mi me sorprende sobremanera, nosotros siempre fuimos trabajadores de una empresa, claro, de una buena empresa, sin embargo, ahora veo que los jóvenes ya no tienen la camiseta, ya no se la ponen, como que su vida laboral ya es muy libre, muy volátil, y creo que también la sentimental, como que ya traen un chip aventurero, eso tiene dos aspectos, como todo en la vida el bueno y el malo. Tengo una amiga que su esposo trabajaba en Etihad, que dicho sea de paso, a mi me parece una excelente empresa, ya llevaba 4 años, que a mi me parece poco y mucho, como que la antigüedad empieza a contar, se fueron de vacaciones, y ahí como dando la vuelta, el esposo se encontró con una oportunidad de trabajo en otra empresa, sin dudarlo se contrató y regresó a dar las gracias, a mi como que eso se me hace muy extraño, a lo mejor es que siempre he tenido desarrollado un sentimiento de pertenencia, quizá de fidelidad, no sé, me cuesta trabajo realizar cambios, si considero que hay estabilidad y buenas condiciones laborales, será que he visto tantas decisiones apresuradas y en muchas ocasiones desafortunadas.
Pero, resulta que ya les diserté a lo loco, ja, ja, ja, les iba a contar que la Mosquis tiene un grupo de amiguitos del mundo, que literal, así como se oye pertenecen a medio mundo, prácticamente ocupan todos los continentes, a todos los une el volleyball, todos se dan un tiempo para después de sus actividades practicar este deporte .
Uno de estos amigos se casó y los invitó a la boda, el chavo en cuestión es de la India, de un lugar llamado Cochin, la India nos queda muy cerca, unas 4 horas de vuelo, la boda fue un acontecimiento muy interesante, fue una boda musulmana, lo cual le agrega un toque especial.
Ya que vas a la India, como que debes de tratar de aprovechar y echarte una paseada aunque sea leve.
Para la ceremonia tuvieron que comprar su ropa típica, se llama Sari, la cual es muy especial, son como tres metros de tela, bordada con pedrería, pesa un chorro y se acomoda de una forma muy curiosa, casi se puede decir que tu la confeccionas a la hora de vestirte, qué cosa, lleva un top y le debes pedir al santo de tu preferencia que no se te caiga y en vez de dejar la zapatilla en la escalera como la Cenicienta, dejes el vestido completo, con el consiguiente oso y gozo, ja, ja, ja. Porque no negarán que alguna pupila se alegraría.
Para ir a la India los Mexicanos necesitamos sacar una visa, lo cual a mi me requete choca, soy el ser más antimigratorio (palabra de mi autoría), que hay en este mundo, siempre he pensado que un ser humano, por el simple hecho de serlo, debería de tener libre paso por el mundo, así como el agua, el cielo, el aire, nos pertenecen, así mismo nos debería pertenecer el mundo completo, o sea, que pudieras entrar y salir sin fronteras, sin visas, solo con tu pasaporte que acredite tu nacionalidad y tu nombre, pero eso de que estudien si puedes tener acceso a un país, solo por haber nacido en otro, se me hace obsceno (esta palabra me encanta), fíjense, una amiga de la Mosquis, prácticamente está vetada de este mundo, ella es encantadora, es formal, trabajadora, decente, tiene valores, pero resulta que su país no es bien visto y entonces ella tampoco. Imagínense cuanto malandrín hay en este mundo mundial, verdaderos vándalos, que tienen las puertas abiertas, solo porque nacieron en x país, esas son las injusticias que los seres humanos debemos de enfrentar en esta vida.
El viaje era muy corto, aunque la boda implicaba tres días, entonces decidieron hacer un recorrido, llegar por una ciudad, Tribandrum (el verdadero nombre es impronunciable e imposible de reproducir, esta es su abreviatura), y después subir o bajar hasta Cochin, no recuerdo.
Los paisajes son impresionantes, la vegetación increíble, la gente es amable, los olores son, qué les cuento, una mescolanza, ya no sabes ni qué estás oliendo, la comida super condimentada, ahí si que darías tu herencia por un plato de sopa de fideo y una carne asada.
Después de haber paseado tres días, por lugares por demás interesantes, llenos de belleza, exóticos, llegaron al lugar de la boda, el novio y su familia los recibieron con una cortesía digna de llamar la atención, resulta que en las bodas musulmanas se llevan a cabo tres ceremonias, una por parte del novio, una por parte de la novia y otra donde participan todos, o sea que son tres días de fiesta, como en Oaxaca.
A la novia la visten y la maquillan muy especialmente, y las invitadas pasan a pintarla con hena, la van decorando, qué chistoso, a mi me chocan los tatuajes y esas cosas. Hay música, pero nadie baila, no hay alcohol, o sea que puro juguito de naranja, tés, agüitas, solo platican.
La comida estuvo deliciosa, ellos tenían temor de que fuera a estar muy condimentada, porque usan muchas especies, curry y otras cosas que le dan un sabor muy fuerte.
Sin embargo, aun que fue una ceremonia totalmente diferente, la disfrutaron mucho, la convivencia con la familia, con los amigos, fue realmente enriquecedora, la Mosquis era la visitante más lejana, la única representante del Nuevo Mundo, del Continente Americano, de México, país que en cuanto escuchan su nombre, invariablemente ponen cara de gusto, es algo muy curioso, como si de alguna manera supieran que somos un país hermoso y hospitalario.
Los días se pasaron bien rápido, nosotros esperando a la Mosquis deseando que disfrutara mucho de su viaje, porque cuando la vida te ofrece oportunidad de darle una visitada a un país ajeno, presenciar un acontecimiento tan importante como lo es una boda, cuando un amigo te distingue con la invitación a que compartas uno de lo días más felices de su vida, pues hay que darse el tiempo y hacer maletas. To be continued.....
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