He estado, por segunda vez en mi vida deprimida, quiero decirles que esa no es mi naturaleza, por lo general tiendo a ser positiva y para algunas personas, aprehensivas, hasta les parezco un poco valemadrista, (palabra del dominio popular), les cuento, la primera vez que estuve deprimida fue hace 32 años, en 1985, a raíz del temblor, en aquella época éramos muy jóvenes, solo teníamos 2 hijos, Coco y Picho, nos acabábamos de cambiar a nuestra casa, teníamos 5 días de haber llegado, todavía estábamos en la arregladera, (palabra de mi autoría), la casa ni se inmutó, pero cuando salí al área común, se habían caído algunas bardas colindantes, el condominio era nuevo, solo había 3 casas habitadas, el efecto del sismo fue devastador, todos en el D.F. teníamos alguna pérdida afectiva, era un luto nacional, días muy tristes, nuestra Smógpolis, (me niego a llamarle CDMX), parece nombre de medicamento, estaba devastada, parecía zona de guerra. Qué días tan tristes, cuánto miedo se nos metió en el alma y el corazón, parecía que nunca nos íbamos a reponer, desde ese día nunca me he ido a dormir sin antes rezar y pedir que no tiemble, pero el tiempo lleva su curso, y va curando las heridas.
Les hago un paréntesis, ya había terminado mi disertación, y se me borró, cómo la ven, eso me produjo un gran coraje, como una especie de berrinche, porque estaba yo muy inspirada, ya saben, había sacado a la hormiga literata que a veces se me mete en la cabeza y me hace decir una bola de cosas, que les quiero compartir.
En la disertación les hable de mis sentimientos por mi país, mi reconocimiento a todas las personas que de cualquier edad , sexo, y nacionalidad, además de los perritos participaron en los rescates.
Fíjense ustedes, eso de ser expatriado es algo muy especial, siempre estás en donde no quieres, o en donde no debes, o sea, ahora con los temblores y las terribles consecuencias que han traído a todo el país, porque seas o no afectado directamente, todos somos damnificados, todos nos sentimos tristes, impotentes, desorientados, angustiados, deprimidos, vulnerables, como que se nos mete la incertidumbre en todo el cuerpo, como la humedad en la tierra, estoy muy lejos de la Smógpolis de mis amores, deseando estar allá, acompañando a mis hijos, a la Jefa de jefas, a mis hermanas, y a todos ustedes, que la verdad me tienen muy preocupada, de algunos sé que se encuentran bien, que no sufrieron mayor perjuicio ni en sus personas, que es lo más importante, ni en sus familiares cercanos ni en su patrimonio, sin embargo, hay una gran cantidad de gente que uno conoce y aprecia, pero que no tienes relación personal, y hasta ahora con esta situación, me doy cuenta de la importancia que ellos tienen en mi vida, de algunos ni siquiera conozco sus nombres, sin embargo los pienso y me preocupan, pues durante años nos hemos relacionado.
Me viene a la mente el edificio de Álvaro Obregón 286, que se desplomó, es un lugar que yo conocí muy bien, toda mi infancia y parte de mi juventud, ahí en el tercer piso estaba el consultorio de nuestro dentista, el mejor del mundo mundial, que gracias a Dios, hace como 20 años se cambió a la calle de Oaxaca, muy cerca, pero parece que el nuevo consultorio no sufrió daños.
Leyendo acerca de este inmueble, me llamó la atención que quieren hacer una investigación exhaustiva del mismo, para deslindar responsabilidades, quieren que el constructor y la Delegación aclaren por qué se desplomó, qué tontería más grande, ese edificio tiene más de 50 años construido, yo creo que el ingeniero que lo construyó lo hizo muy bien, algo que pasa de los 50 años de vida útil, creo que ya demostró su calidad, para empezar no creo que el ingeniero siga en este mundo, pero de ser así, ha de andar por ahí de los 90 años, ni cómo fincarle una responsabilidad, la Delegación Política ni existía, quiero pensar, y es cuando me pregunto por qué somos así, por qué todo lo queremos politizar, ¿no podemos entender la fuerza de la naturaleza?, no somos capaces de aceptar que ante los elementos no hay nada que hacer, o muy poco, el agua, el aire, la tierra y el fuego, los cuatro elementos son incontrolables, cuando se desata su furia, ni cómo hacerle.
Algunos inmuebles, sí desde luego, se han colapsado por el uso de materiales de baja calidad, por no estar bien hechos, bien calculados, ni hablar, eso sí hay que investigarlo y sancionar a quien sea responsable, pero al verdadero responsable, no al que nos convenga políticamente hacer cargar con el muerto, ya ven el socavón de la carretera de Acapulco, al Secretario de Obras Públicas, sigue como Johnny Walker, tan campante, ni se despeinó.
Otra cosa que me molesta muchísimo es el uso que se está haciendo de la perrita Frida, que para empezar no fue la única que trabajó, fueron varios, hubo otro perrito que incluso perdió la vida en cumplimiento de su deber, deber que le fue asignado por un humano, que decidió que ese era su deber, ya hasta ando conjugando del verbo deber, Por qué no dejan a la perra descansar, dicen que estos animalitos sufren mucho estrés durante sus búsquedas, que después necesitan estar relajados, a esta pobre Frida, con tal de dar al pueblo circo (porque el pan se los dejan a los benefactores, filántropos), la traen de un lado para otro, en puras presentaciones, la gente se quiere tomar fotos, acariciarle, bueno, parece que fuera una celebridad, la versión canina de Luis Miguel, los demás perritos, que también se la rifaron, a esos ni los mencionan, bueno, por lo menos eso les ha permitido descansar y no ser víctimas de la promoción que este gobierno PRIANISTA quiere hacer de todo lo que pueda resultar un distractor de su ineficacia, ni modo, pura manipulación. Ojalá que la gente, absurda como es en ocasiones, no empiecen a adquirir perros labradores a diestra y siniestra movidos por la admiración, y cuando el perro sea adulto y se den cuenta que no es como Frida, terminen en una azotea, o abandonados a su suerte.
Me impactó y me reconcilió con la humanidad, muy especialmente, un equipo de personal médico, que durante el sismo se encontraban realizando una operación a corazón abierto, a riesgo de sus propias vidas continuaron la intervención, qué increíble muestra de humanidad, de profesionalismo; y también el personal de enfermería del ala de terapia intensiva de bebés de un hospital del IMSS, me parece que fue en la Raza, que no abandonaron a sus pacientes, los más indefensos y vulnerables de este mundo, bebés de minutos y días de nacidos, todos ellos en condición de extrema gravedad, eso sí que no tiene precio. Vaya para ellos mi admiración y mi respeto. Y para todos los que de alguna manera han estado al servicio de la comunidad y se la han rifado. Gracias, Dios los bendiga. Y a mi México lindo y sufrido también. To be continued.......
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