lunes, 28 de agosto de 2017

Eso es parir, y no precisamente chayotes!

Fíjense ustedes que algo que realmente he disfrutado a lo largo de mi camino por este valle de lágrimas, risas y amor, ja, ja, ja, (se acuerdan de aquellas revistas del siglo pasado, al que pertenezco, pues yo  no, porque nunca las leí,  el Pelón, nos las tenía prohibidas, ya que  las  consideraba contaminación cerebral, quizás tenía razón, no lo sé), bueno, les decía, he disfrutado grandemente de conocer gente, de todo tipo, altas, chaparras, gordas, flacas, jóvenes, viejas, inteligentes, otras no tanto, positivas, negativas, cultas, incultas, bueno, ya saben ustedes cómo es la cosa, hay de todo, como en botica, pero todas, absolutamente todas te dejan algo,  aportan a tu capital mental, social, te hacen crecer y hasta admirarlas, no importando su status social o económico, eso pasa a último lugar cuando se trata de reconocer el valor de un ser humano.
Fuimos a Cancún a que Tom conociera a la nieta, Ana María, que es la cosa más bonita del mundo, aunque a decir verdad ostenta ese título compartiéndolo con los Pichitos.
En Cancún conocí a Norma, quien es la persona de servicio de la casa de Coco, ella es una mujer muy amable,  servicial y platicadora.
Ya saben ustedes que uno de los temas principales que uno toca en la plática, son los hijos.
Resulta que Norma es Chiapaneca, de un lugar en la sierra, muy cerca de Comitán, un pueblito perdido en el mundo, de esos que no aparecen en el waze, en el google map, bueno, ni en la guía Roji,  ni siquiera el INEGI sabe dónde se encuentra. ja, ja, ja,
Tiene 9 hijos, eso ya de suyo, me apantalló,  pero lo que me dejó relampagueada,  (palabra del dominio popular),  totalmente perpleja, fue la forma en que los parió.
Donde ella vive no hay hospital ni centro de salud, entonces dice que ella le pedía a su esposo anclar una escalera de madera al  tronco de un árbol frondoso,  afuera de su casa, ponía en el piso paja, y que la dejara sola, una vez que se presentaba el parto, ella sola se las arreglaba hasta que el bebé salía a la luz, nunca le ayudó nadie, ella se la rifó en las nueve ocasiones en que sus hijos llegaron al mundo.
Dice que se agarraba de la escalera y permanecía parada todo el tiempo, haciendo fuerza hasta que el bebé se decidía a salir a este mundo.
Mientras me relataba esta forma de parir, a la brava, al natural, tal cual, como lo hacían las mujeres del periodo cuaternario, de la Edad de Piedra, yo me fui en mi cabecita loca, al Hospital Ángeles,  por decir alguno, me transporté a la modernidad, pensé en todas las mujercitas bellas que andan pariendo en distintas modalidades, parto en agua, parto circoprofiláctico (palabra de mi autoría), parto natural, pero con una mujer que no recuerdo cómo se le nombra,  que en todo momento está al lado de la parturienta dándole valor,  yo pensaba,  qué mujer tan valiente, ojalá que sus nueve hijos y su esposo la sepan valorar, siquiera  en algún momento se pongan en su lugar.
Norma me platicaba que como eran tantos niños, que ahora ya son jóvenes, cocía frijoles y les echaba calabaza,  papas, epazote y sal, echaba tortillas y con eso creció a sus hijos. Los llevaba a bañar al río donde también lavaba su ropa y trastes.
Entonces, cuando conozco estas personas, cuya vida ha sido muy difícil, que todo les ha costado mucho trabajo,  que tener un vaso con agua para beber les implica un esfuerzo mayor, pero que conservan el buen humor, que no se quejan de su circunstancia, que todavía tienen la capacidad de disfrutar de la vida,  me pregunto, por qué hay otras que no disfrutan de nada, que tienen todo y sin embargo, parece que no poseen nada, eso es algo digno de un análisis profundo.
El ser humano nunca dejará de sorprenderme, las distintas conductas, las diferentes respuestas ante los retos de la vida, decía mi papá, que ya les he dicho que era un hombre sabio y dicharachero, los diferentes colores, para los diferentes gustos, ja, ja, ja,  y yo digo, este mundo es un zoológico.
Siempre he dicho que ser madre no te hace diferente, no te hace mejor persona, no te santifica, lo que te hace ser una  persona valiosa es ser BUEN padre o BUENA madre, lo demás es solo una circunstancia  biológica, un acto físico de reproducción. Pero parir como lo hizo Norma, sí te hace diferente, vaya para ella mi reconocimiento, mi admiración, Norma  es ya uno de mis personajes favoritos del mundo mundial, me siento honrada de haberle conocido y de haber disfrutado de su plática interesante, divertida, simple y natural, como debe de ser la vida. To be continued.....

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