lunes, 20 de febrero de 2017

Tanzania y la Cuarta Barra

No hay nada más padre que recibir una invitación a viajar, porque cuando uno  viaja,  como que se juntan muchos de los factores que hacen que la vida sea más sabrosa.
Para empezar, viajar por lo general es ir a disfrutar, a conocer,  a experimentar, y no importa si el viaje es corto, largo, lejos o cerca, si ya has estado en el lugar o te es desconocido, cada viaje es distinto, así como es diferente el equipaje que llevas, el clima del lugar, la estación del año, la compañía, la circunstancia que envuelve cada uno, lo hace único e irrepetible.
Estaba yo muy tranquilita, sin  pena ni gloria, viendo pasar el tiempo, que es lo que siempre veo pasar, ja, ja, ja, cuando recibí un mensaje de Picho, en él me decía: ¿quieres ir a Dar es  Salaam?, y yo le digo, ¿qué es eso?, ..... pues Tanzania, (ya había yo estado con Tom y mi prima Mamá Masai, allá por el 2009,  en el que hicimos un safari fotográfico, no de los que hacen Lucerito y los hijos del pato Donaldo T, pero hasta el nombre se me olvidó).
El viaje sonaba muy loco, era solo por un día, aunque implicaba  5 hrs. de vuelo (que para mi últimamente significan solo un brinco, una escala, un cotorreo, antes de mi globalizada vida, se me hacían vuelos largos, ahora tienen que ser de 10 hrs pa'  arriba para que lo  considere larguito, ja, ja, ja).
Como el viaje era de viernes a sábado, y aquí en el arenero es  fin de semana, la Mosquis fue invitada también, Tom no pudo, tuvo que trabajar, ni modo, así es la aviación, da y quita. (Alguien tiene que pagar las cuentas, ja, ja, ja)
No saben ustedes todo lo que tuvimos que hacer para ir a ese hermoso, exótico, hospitalario, guapachoso y pobre país.
Sacar  4 visas, porque  nos acompañaban mis nietos de 4 .5 y 1.5 años, éramos un verdadero contingente, todos teníamos algo en común, era la primera vez que viajábamos en un avión al mando del Capitán  César Flores Benítez.
Si ya de por sí viajar tiene su chiste, hacerlo con 2 pequeños, pues mucho más. Ustedes todos, saben a lo que me refiero, carreola, pañalera, back pack con hartos juguetes, maletas, bolsas de mano, que parecen  otras maletas.
Los aeropuertos son la cosa más curiosa del mundo, ves todo tipo de gente, el de Abu Dhabi, en especial, para donde voltees  hay alguien que te llama la atención, por su ropa, por su físico, por su idioma, parece que estuvieras en un cuento de las Mil y una noches, rodeada de princesas Jazmin y de Aladinos, lo único que no encuentras es a los 40 ladrones, pues acá no hay esos  "bad hombres", como dice el pato Donaldo,  es un país muy seguro, eso realmente se disfruta y aprecia.
Les cuento, ya con el pase de abordar, nos dirigimos a pasar el filtro de seguridad,la Mosquis, los bebés y la Hormiga,  no saben ustedes lo que es ir sin el papá o la mamá de los bbs, para empezar hay que meter la bola de cosas a la banda de seguridad, casi metemos hasta a los niños, ja, ja, ja, la Mosquis estaba a cargo del Pichito y yo de la Pichita, llegamos al avión y fue muy emocionante, ver a Picho en su cabina, que nos presentara a su tripulación, él muy orgulloso de llevar a sus hijos,  su hermana y  su mamá a bordo, ya saben, y nosotros de ir con él,  como hubo tiempo, fotos y más fotos.
La cabina de los aviones son muy bonitas, pero son las oficinas más pequeñas, más complicadas, más incómodas para visitar, botones, botones, interruptores, focos, foquitos, focotes, palancas, palanquitas, palancotas, movimiento de gente, todos están ocupados, todos tienen algo qué  hacer, y todos tienen prisa, porque en este mundo el tiempo es dinero, pero en la aviación son dólares, cada minuto que se pierde son miles de dólares que se van por la coladera. Razón por la cual, las visitas a estos recintos sagrados del aire, son muy cortas, no te puedes echar el cafecito, el cotorreo, nada, solo la foto para el recuerdo, y vámonos para tu lugar. Sentadita y calladita te ves más bonita.
El vuelo fue muy padre, los niños iban muy felices, cuando llegamos al aeropuerto, ah, qué países tan bonitos, tan interesantes, tan exóticos, pero tan atrasados, no hay aire acondicionado, no hay elevador, hay una  escalera eléctrica ...... descompuesta. No manchen cargar la bola de cosas, Picho super atento y rápido como él es, y la Mosquis igual, no me dejaron cargar nada, pero vaya que fue muy incómodo, la cola para la migración, oggggg!!!!, como no había sistema no pudimos pasar con la tripulación, aunque nos pusieron hasta adelante, pero las computadoras leeentas, leeentas, y el calor, uffff!!!!.
Por fin, llegamos al hotel, los Africanos, en su mayoría son muy hospitalarios, te hacen sentir muy bienvenido, inmediatamente nos dieron un coco, muy fresco, a mi no me gusta el agua de coco, pero tienen una forma de ofrecerte las cosas, que no puedes negarte a recibirlas, el dichoso coco tenía muchísima agua, por más que le chupaba al popote no se terminaba, y el empleado tan amable, me fue a traer una cuchara para que me pudiera comer la pulpa, eso si me gusta.
Nos instalamos, regaderazo de por medio y vámonos de tour, vimos un chango en plena avenida, así como en la Smógpolis de mis amores ves un perro o un gato, acá vimos un changuito, los nietos todos loquitos, emocionados, y la torpe de la abuela  no pudo sacarle la foto, oggg!!!. (Bueno, el chango no posó para la foto, se echó a correr).
Comimos muy rico, visitamos mercados de artesanías, fuimos a la playa Coco, una playa guapachosa, con música, bar, lanchas de plástico, me recordó alguna playa de mi México lindo y querido. Cuando acordé ya Picho había contratado una para darse una vuelta, como la Pichita estaba dormida, yo me quedé con ella y el guía, un Tanzanés (quizá sea palabra de mi autoría, ja, ja, ja.), muy agradable. Estábamos viendo a Picho, la Mosquis y el Pichito hacer de las suyas en la lancha, había muchas olas, se veían muy divertidos, y me dice el guía, cuyo nombre nunca supe, mire usted a su hijo, qué feliz se ve, disfrutando de su hijo y de su hermanita, se ve un buen hombre. Usted pasó muchos sufrimientos para traerlo al mundo, y mírelo ahora, ya es papá. Hizo usted un buen trabajo.
En ese momento  lo primero que se me vino a la mente fue Tom, y mis otros hijos, Coco y Canelo, quienes no estaban ahí, pero que son parte de la tripulación, le digo al guía, gracias, mi esposo se va a poner muy contento con su comentario, tenemos 4 hijos, y todos son buenas personas, gente de trabajo, gente de bien. Sentí bien bonito de poder decir eso, así nomás, como si fuera tan fácil. Ni siquiera sé  si ha sido fácil, qué cosa curiosa, me quedé disertando un buen rato, y todavía no lo acabo de decidir, solo puedo decir que ha sido agradable y hasta divertido.
Vimos muchos guerreros  Masai en la ciudad, ellos por lo general habitan el aldeas y se dedican a cuidar su ganado y su gente, son valientes y capaces de matar un león, o cualquier animal depredador, pero como la sequía ha sido terrible en los últimos años, los animales se están extinguiendo y  estos hombres se han visto en la necesidad de trasladarse a la ciudad y emplearse como guardias de seguridad de casas y empresas. Son los únicos habitantes que pueden llevar consigo cuchillos y lanzas. En la playa tuve la suerte de poder tomarme una foto con uno de ellos, lo cual me hizo muy feliz.
En un semáforo compré un cuadro Masai. bien grande y pesado, ni lo pensé, solo lo compré, o sea que,  al ya de por sí bromoso (palabra de dominio popular) equipaje, hubo que aumentarle el cuadrito de la abuela, no manchen, cuando en la noche  estábamos haciendo la maleta de regreso, le digo a la Mosquis, a tu papá le hubiera dado un infarto, si estuviera aquí y viera todo el cargamento,  y de pilón el souvenir de 5 kg., él que es como Borges, que siempre quiere viajar más ligero, ja, ja, ja,  lo bueno es que cuando lo vea será anécdota.
El vuelo de regreso, lo mismo, la migra, es la migra en todo el mundo, he llegado a la conclusión de que todos los países   tienen  el mismo rollo de para qué hacer las cosas fáciles, si se pueden hacer difíciles. Ya te vas del país, ya vas de salida, pues hay que llenar una forma con tu nombre completo, y mi nombre es absurdamente largo, fecha de nacimiento, nacionalidad, lugar de nacimiento, etc., etc., pero si ya te vas!!!!!!! qué les importa todo eso si ya estás por abandonar el país, todavía a la llegada estoy de acuerdo, en fin, hay que sufrir para merecer.
Una vez en el avión, estuvimos muy consentidos por la tripulación, los dos aterrizajes los hizo Picho, pues después de dejarnos en el arenero se seguían para  Bahrein y entonces el Copi pudo aterrizar en el otro tramo, o sea que pudimos constatar que salió al papá, aterrizó como mantequilla, y yo realmente disfruté de este viaje, corto pero largo, porque solo estuvimos una noche fuera de casa, pero hacerlo me llevó 32 años!!!!!   To be continued.......

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