Si hay algo que me haga disertar es pasar un tiempito sola con mi soledad (como dice uno de mis poetas consentido, el Buky), me puse a cocinar, en lo que esto sucedía, mi cabecita empezó a divagar, se iba, como siempre lo hace, para adelante y para atrás, caprichosamente.
De repente, estaba yo pensando, no sé ni cómo, en cuántas personas conozco, y de qué lugares del mundo mundial.
Así empecé, la primera persona que conocí, desde luego es la Jefa de jefas, ella estuvo a mi lado y lo ha seguido estando desde el domingo 29 de julio de 1956 a las 22:30, luego mi papá, y mis dos hermanas, Lupe y el Gato, y entonces me fui a mi vecindario, de cuando era chica, en la colonia Narvarte, vivíamos en un depa que estaba en la calle de Xola, esquina con Rebsamen, enfrente de nosotras vivían unas niñas güeritas como de nuestro vuelo, que nos sacaban la lengua cada que nos veían, ja, ja, ja, no sé por qué, seguramente eran bullers, (palabra de moda), me pregunto si se acordarán de mi como yo de ellas.
Yo era muy chica, sin embargo, recuerdo que íbamos a la farmacia del Fénix, y el chavo que atendía el mostrador nos regalaba unos bilés chiquitos, de muestra, y nos preguntaba: ¿cómo se llama tu novio?, mis hermanas, más grandes que yo (el pez grande se come al chico), contestaban, Rafael, (el nombre de mi papá), y yo también, y él decía: tienen el mismo novio!!!! y entonces yo contestaba , Jorge, el nombre de mi tío. Es muy curioso, pero tengo a ese chavo presente y hasta recuerdo su cara, eso se me hace muy extraño, que alguien desconocido sea conocido. Es que la mente es así, guarda eventos cotidianos que parecieran tan intrascendentes.
Después me trasladé a nuestra casa, ya propia, en Jardín Balbuena, yo tenía 5 años cuando llegamos a vivir ahí. Me gustaba vivir ahí, tenía su jardín, su garage, era un retorno, había unas cuantas casas y puros llanos, terrenos baldíos, parecía interminable, sólo habitábamos unas cuantas familias, con el tiempo, bien rápido por cierto, se pobló, se construyeron más casas, edificios, ahora es un mundo.
Ahí conocí a mis primeros amigos, éramos muy felices, crecimos en la calle, como se crecía en aquellos tiempos. De esos amigos, solo seguimos viendo a las Vera, amigas de toda la vida, (saludos), De la Primaria, conservo a mi amiga Rocío Parra, la más antigua de mis amigas (no la más vieja, ja, ja, ja), y yo sigo pasando lista y voy para la Secundaria, la Prepa y la Facultad, y Mexicana de Aviación, y Jardines de Coyoacán, adonde nos cambiamos años después, y empiezo a pensar en la cantidad de gente que uno conoce, algunos permanecen a tu lado, siempre están presentes, no importa si están cerca o lejos, trascienden, se meten como la humedad, dejan huella . Otros pasan de noche, como el humo del cigarro, se desvanecen, como un suspiro.
Entonces, mi cabecita loca, empieza a hacer un recuento, de cuántas personas conozco de países lejanos, esto desde luego, es resultado de nuestra expatriación, nos hemos vuelto globales, la vida nos hizo darle la vuelta al mundo.
Empecé a pasar lista de los países, desde mi Continente, de Canadá a la Patagonia, es increíble, casi está todo cubierto. Me faltan las Guyanas y Belice, mi abuela materna era de allá, y curiosamente no he conocido a nadie de por esas tierras.
Europa, también está cubierta, Asia, lo mismo, bueno, he conocido personas de países que ni siquiera sabía que existían, eso es algo que en verdad me deja maravillada, Africa, también y Australia, Nueva Zelanda igual, esto me da mucho gusto, y es que en la empresa en la que trabaja Tom, hay empleados de todas partes, es muy incluyente, cada empleado trae su nacionalidad y su idioma, ja, ja, ja, es como un collage donde todos confluyen, es interesante. En cada vuelo te dicen qué idiomas se hablan a bordo, o sea cada tripulante lleva su lengua, y desde luego la de Shakespeare.
Terminé de cocinar, quedó todo muy delicioso, hasta la Mosquis me dijo, mmmm vamos a comer rico!.
Terminando de cocinar, pues también terminé de disertar, pero llegué a una conclusión, me gusta conocer gente, ustedes, todos ustedes, absolutamente todos fueron repasados e incluidos en mi recuerdo, porque aunque ustedes no lo crean, mi mente sí da para eso, cuando se activa es incansable, y lo que más me gusta de conocer gente es la diversidad, es que a tu paso vas encontrando de todo, gente padre y positiva, que te acepta como eres, sin reparo, que aprecia tus cualidades y deja de lado tus defectos, gente sensible y valiosa. Pero también, y eso es lo interesante, encuentras gente que con sus críticas le pone sabor al caldo.
Lo que más aprecio de conocer gente, es que uno nunca termina de hacerlo, eso sí que es increíble, como las manecillas del reloj, una vez que se echan a andar no se paran nunca, a menos que el reloj deje de funcionar, el corazón deje de latir. To be continued.....
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