miércoles, 18 de enero de 2017

2017 ...... ¿último vuelo al mando?

Hace exactamente 60 años nació Tom. Mi media naranja, o como dice mi comadrita Teresa, mi mejor mitad.
Resulta que para un Piloto de CMA, llegar a los 60 años, significaba el retiro, para  Mexicana era la jubilación, un día antes de cumplir tus 60 añotes, realizabas tu último vuelo, éste era todo un acontecimiento  personal y familiar.
El Piloto elegía la ruta de su último vuelo al mando, su tripulación, los miembros de la familia que lo iban a acompañar. Al regreso del mismo, se presentaban algunos picudos de la empresa, sindicato, Colegio de Pilotos, y desde luego los  amigos Pilotos, Sobrecargos, Representantes de Tierra, Mecánicos, se le hacía una recepción por parte de la empresa y del sindicato.   Bueno, después de trabajar alrededor de 40 años en una empresa y pertenecer  a un sindicato,  creo que dicho  ágape era más que merecido.
El Piloto que llegaba a ese momento, lograba terminar , el maratón,  la carrera de obstáculos en la que durante los años de trabajo tuvo que demostrar su conocimiento, su  habilidad y su estado de salud.
Solo entonces alcanzaba la meta, y el mero día de su cumple, podía disponer de su tiempo y su persona a voluntad.
En esas estaría Tom, si CMA siguiera en funciones, si no la hubieran hecho víctima de la rapiña, el egoísmo y la política económica de nuestros gobernantes.
Como no es así la circunstancia laboral que vive Tom, entonces el cumple 60, pasa a ser muy importante para él y la familia, pero no significa en lo absoluto un cambio de vida, lo que quiere decir que el reloj laboral sigue su curso, no hubo vuelo especial ni mariachis, pero eso sí hubo festejo. Nos fuimos al desierto.
Jamás pensé que su cumple 60 estaríamos a chingo mil Kms. de nuestro México, de la Smógpolis de mis amores y el Xochimilco de mi corazón.
Sin embargo, les cuento que la pasamos muy padre, nos fuimos el mero día de su cumple, vimos el atardecer, por estas arenas hay unos tours que te llevan al desierto, ahí realizas actividades muy divertidas,  paseas en camello, lo cual yo había jurado que no lo volvería a hacer jamás, porque una vez me tocó un camello muy rebelde y locuaz que casi me manda a la lona. Ayer, me dice Tom, vamos al camello, y yo le digo, bueno, pero yo solo quiero saludarle y una foto. Cuando acordé ya estaba arriba del dromedario y Tom junto conmigo. Es realmente increíble andar sobre  de un camello, con un beduino que solo habla árabe, en un atardecer precioso, rodeados de dunas, como si estuvieras viviendo una aventura digna de una novela. Para donde voltees todo es exótico, ajeno, distinto, divertido. La gente de estos rumbos es amable y servicial, están pendientes de que el huésped disfrute al máximo de ese territorio que pareciera ser hostil e inhóspito.
Te dan una vuelta por las dunas en una camioneta 4 X 4 , los choferes manejan con una habilidad y pericia que te dejan sin aliento. La camioneta va rapidísimo, son 4 camionetas que van una tras otra, en fila india,  las dunas son altísimas y los vehículos  las suben como si estuvieras dentro de un juego de XBOX,  de repente parece que se va a acabar el terreno, de hecho de acaba y la camioneta desciende  del otro lado de la duna, parece que se va a voltear, pero el hombre lo  controla y todo vuelve a la normalidad.
Lo que me llama siempre la atención es que las mujercitas bellas gritamos como locas, y los del sexo feo (no tan feo), no gritan, ¿cómo le hacen para controlarse?, una forma de sacar el susto es gritar, es como un exorcismo, como sacar tus demonios, echar fuera tus emociones, compartirlas con el mundo.
Durante este volteón  (palabra de mi autoría), hay una parada para contemplar el atardecer, todos los atardeceres del mundo son espectaculares, cada uno tiene lo suyo y ninguno es igual a otro.
Yo cuando veo un atardecer por estas tierras,  mi mente y mi corazón se van de volada a mi tierrita, siempre tengo un pensamiento para mi México, la Jefa de jefas, mis hijos,  mis hermanas, y ustedes, y me digo, en estos momentos el sol, el astro rey, se anda yendo a calentar a los míos, a darles luz y vida, y eso me hace feliz.
En la noche, hubo un espectáculo de un juglar cantando canciones árabes, melancólicas, tristonas, que sin entenderle ni una palabra, te hacen sentir bonito, como que hablan de amor. Después una Bellydancer muy belly y muy dancing, que hizo muy felices a los asistentes, entre ellos al del cumple, ja, ja,ja.
Más tarde contratamos una fogata con una botellita de vino tinto, y la compartimos con una pareja de jóvenes argentinos, que ya necesitaban hablar español, porque ya se les andaba olvidando, ja, ja, ja.
En la noche, el cielo del desierto es especialmente hermoso, estrellado como pocos he visto en mi vida, si fueras Astrónomo o Astrólogo la pasarías todavía mejor
A la mañana siguiente Tom se despertó super temprano, eran las 6 y me dice, Hormiga, vamos a ver el amanecer, y yo,  ya saben, deja me baño rápido, y él, no da tiempo, el sol va a salir en unos minutos, luego te bañas,  bueno, nos lavamos la cara, los dientes, nos vestimos y salimos en friega. Éramos los únicos locos, románticos y enjundiosos, nos fuimos a la duna a escalarla, es muy alta, estaba haciendo un poco de frío, había niebla de un lado, se veía todo muy padre.
Iniciamos la subida, yo puedo caminar un chorro, pero a mi ritmo, Tom va super rápido, bien energético, y como quería estar en la cima cuando saliera el sol, entonces me apuraba, y yo le decía, ahí voy, tu adelántate, y él, no vamos juntos, y así todo el camino, tomamos unas fotos muy padres, el paisaje era realmente impresionante, primero llegó él, desde luego, muy bien. Yo me senté un poco antes de la cima. Cuando empecé a ver que el sol estaba presentándose  pues me apresuré, terminé de subir, contemplé el paisaje, 360º de desierto, el infinito y más allá, ¡qué grande es este mundo!, el desierto abarcaba mi vista, ¿hasta dónde llega?, ¿dónde termina?, ¿dónde inicia? En esas estaba, disertando, cuando empecé a sentir un malestar, como un desfallecimiento, y me senté.
Como yo soy generalmente una persona sana, Tom está acostumbrado a que yo nunca me siento mal. De repente voltea y me ve sentada, y luego acostada y me dice: ¿qué te pasa? ¿te sientes mal?, pues sí, deja me recupero. (Él se veía preocupado, si me quiere, no se casó conmigo por mi dinero, ja, ja, ja).
Entonces, hice lo que siempre hago, hablé con mi cuerpo, porque cuando se quiere descomponer, siempre le digo: no te voy a llevar al doctor, hazle como quieras, mejor te vas componiendo, no hay de otra.
En esta ocasión le dije, (a mi cuerpo), no manches, estamos en plena duna, festejando el cumple de Tom, no lo voy a dejar viudo, no tan pronto (según yo). Así nomás, viendo y disfrutando el desierto me empecé a recuperar y tan tan, la Hormiga sigue disertando.
Platicábamos lo que hubiera sido su cumple si la vida no nos hubiera puesto a prueba, si todo hubiera fluido como esperábamos hace 6 años, antes de que cerrará la cortina CMA. Seguramente estaríamos comentando los pormenores de su último vuelo al mando,  de la fiesta, preparándonos para vivir una nueva etapa, haciendo planes para acoplarnos a la vida de jubilados (yo también me incluyo, porque la tripulación debe correr la misma suerte, ja, ja, ja). No hubiéramos amanecido en el desierto, por lo menos, no en el Medio Oriente. Pero como el hubiera no existe, entonces, nos dimos un abrazo, convencidos de que siempre, lo mejor está por llegar. ¡Felicidades Tom!  To be continued......

1 comentario:

  1. Precioso relato, como me da gusto que ustedes dos estén juntos apoyandose desde hace tanto tiempo. Los quiero mucho!!

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