jueves, 22 de diciembre de 2016

El registro del bebé

Cuando nace un bb, todo es emoción, confusión, todos los que rodean a la mamá, y al papá, cuando éste está presente, porque la mamá siempre lo está, esa es la diferencia entre ambos,  bueno, continúo, toda la familia vive el suceso como si fuera propio, todos pasan momentos de gran excitación, como que el bebé es un poco hijo de todos.
Pues, así mismo me siento con este libro, que dicho sea de paso, quedó muy bonito. Resulta que a mi hermana Lupe se le ocurrió recopilar algunas disertaciones e imprimirlas, lo que dio por resultado un libro, lo puso muy elegantioso y coqueto, de manera que la Hormiga y sus disertaciones quedaron plasmadas, ahora ya puedo morir tranquila, ya planté algunos árboles, ya tuve 4 hijos y lo que me faltaba, escribir un libro, pues ya quedó.
Derivado de esta edición, hube   que ir a registrar la susodicha obra literaria, y lo tuve que hacer a la velocidad del rayo, pues ya estaba yo a punto de regresar al arenero, si quería dejar todo en orden.
El registro se realiza en  el número 143  de la calle de Puebla, en la colonia Roma. He de decirles que fue bastante más rápido,  sencillo y económico de lo que yo esperaba, a lo mejor por ser diciembre, no había tanto escritor, compositor, pintor, escultor.
 Lo que sucede siempre alrededor de estos trámites, por lo general engorrosos, son un chorro de situaciones que rodean al acto mismo. Por ejemplo, llegas bien temprano, con cara de "escritora", "autora",  "disertadora", te formas en la fila, pides informes, te mandan a llenar unos formatos y luego al banco.
El más cercano de los bancos se veía muy bien, poca gente en la fila, pero sólo dos cajas de 6 funcionando, las otras 4 de adorno, o como se dice vulgarmente, víctimas del recorte de personal, ya saben ustedes, adelgazar la nómina.
De repente le toca pasar a una chinita, (de Chinópolis, auténtica, no fake), ella estaba vestida muy fachas, mezclilla, sudadera, tenis viejitos, que pudieron inspirar a Gloria Trevi, cuando hizo su canción de los zapatos viejos. La chava llevaba en la espalda una mochila de esas que llamamos back pack, se veía totalmente bajo perfil, de esas que crees que va a pagar la luz, a poner tiempo aire, a cambiar un cheque de a mil pesotes, y en eso que saca de su aditamento una bolsa negra de plástico como de basura, y que  empieza el baile, en la mochiliux (palabra de mi autoría), traía unos fajos de billetes de a 500 y de a 200 pesos, no manchen, la pequeña e inofensiva damita no acababa de vaciar la bolsita, bolsón,  mejor dicho, parecía un acto de magia, ya saben como cuando el mago saca y saca mascadas de todos colores, ante la mirada atónita de su audiencia, la mujercita bella, (no tanto), muy seriecita y con carita de empresaria del Dragon Market, ponía los billetes sobre el mostrador, nosotros los pobres, como diría Pedro Infante, la mirábamos con todo tipo de ojos, unos con admiración, otros con estupor, la mayoría con envidia, yo diría que de la buena, pero como siempre he sostenido que no hay envidia de la buena, pues la envidia siempre es fea y mala. Yo la verdad la analizaba, y disertaba, ¿qué venderá esta chinita?, ¿de dónde sacará tanta lana?, ¿pagará impuestos?, ¿mandará la lana a Chinópolis?, ¿cada cuando hará estos depósitos?, ¿sabrá alguien lo que lleva en esa back pack?, ¿quién la puede mandar solita al banco, con tal cargamento?, será pariente del chino más famoso de mi Smógpolis consentida, aquel que si no "copelaba" ....... cuelo!!!!, ja, ja, ja,. bueno en esas estaba yo, diserte y diserte, cuando me di cuenta de que la susodicha chinita se había quedado dormida sobre el mostrador del banco, ya saben, puso sus manitas sobre el mostrador y su cachete (mejilla), sobre éstas y a dormir, sí señor, esto me remontó a mis días en Chinópolis, donde la siesta era una actividad diaria e impostergable, a medio día se paralizan las actividades, y todos a echar un sueñito, a recargar la pila, sin excusa ni pretexto, donde te agarre, se duermen hasta parados, como en este caso. Decía mi papá, que ya les he dicho que era muy sabio, si te llevas un perro Chihuahueño a China, sigue siendo un perro Chihuahueño, así pues, si te traes un Chino a México, aplica lo mismo.
El cajero contaba y contaba, gracias a Dios que ahora hay unas máquinas para contar más rápido, pero aún así se tardó bastante, yo hasta tuve que ir a ponerle más lana al parquímetro por aquello de las arañas que te apresan tu patas de hule en cualquier momento. Bueno la ricachona chinita nos acaparó  una caja del banco,  por espacio de más de 30 minutos, lo cual nos hizo tenerle un poquito de antipatía,  pues la mayoría de los que estábamos en la cola éramos artistas de la composición, en cualquiera de sus manifestaciones, lo que quiere  decir que nuestro trámite bancario era suuuuper rápido, hubo que cargarle la demora (como se hace en la aviación), a la chinita y sus "millones de razones".
Yo la verdad, cuando vivo este tipo de experiencias, como que las disfruto, como que me dan oportunidad de apreciar la diversidad que hay en este mundo, que si no fuera así, sería muy aburrido, ¿no creen?.
Cuando fui a recoger el registro, mientras hacía la cola, estaba una chava, que por cierto me dejó pasar primero, muy gentil, yo tenía carita de prisa, iba a comer con la Jefa de Jefas y con el Canelo, el mero mero, en Perisur, se me andaban cociendo las habas, como diría doña Lupe, y la chavita me vio y me dijo, ¿tiene prisa?, yo contesté muy cool, un poquito, voy hasta el sur,  a comer con mi mamá, y ella me dice, pásele primero,  ella estaba acompañada por un chavo jovenzón (palabra de dominio popular, ja, ja, ja),  en lo que me atendían le pedí si me tomaba una foto, ya saben en la ventanilla de registro y me dice, claro con mucho gusto,  ¿qué registró?, y yo le digo, un bebé libro, y nos reímos, ella me preguntó que de qué se trataba, yo medio le dije y apuntó mi blog, dijo que lo iba a visitar, eso espero, ella registró una canción para su mamá, parece que ha estado enferma y se la va a regalar de Navidad, ese sí que es un regalo muy especial, además ella hizo la letra, pero el chavo que iba con ella le puso la música, con varios instrumentos, me late que es una  canción muy bien hecha, a lo mejor un día de estos se escucha en la radio. Se llama  "Mamá".
Nos deseamos todo tipo de parabienes, y yo me quedé pensando, qué curiosa es la vida, esta chava, cuyo nombre no conozco, estuvo a mi lado en un momento muy bonito e importante de mi vida, y yo de la de ella, ojalá se acuerde de mi,   como yo de ella.  To be continued.......

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