Dejen les cuento, hace mucho que no escribo nada, he dejado que descansen de tanta disertación, que son como los frutos de un árbol, a veces se dan muchos y otras, nomás no, en fin, así es esto.
Les cuento que el 27 de octubre, desde 1991, tiene en mi vida una muy especial connotación, es el día en que vi morir a mi papá, así como se oye, lo vi pasar de la risa y la ocurrencia, porque he de decirles, que mi papá era muy simpático, muy ocurrente, carismático, pasar con él un rato, era invariablemente pasarla bien.
Resulta que íbamos a Cuernavaca, a festejar el cumple de Picho, que al día siguiente cumplía 7 años, y los cumples de todos los primos y sobrinos de octubre y noviembre, que resulta que son un chorro.
Rocío y Chucho, (saludos), nos propusieron reunirnos en su feudo de Cuerna (órale con la fresa), bueno, salimos como a las 10 rumbo a nuestra reunión, con Tom al volante, en nuestra camioneta, íbamos, mi papá, la Jefa de jefas, Coco, Rafa, Tato, Mosquis, Patricia María, que apenas tenía unos cuantos meses trabajando en nuestra casa, ahora ya son 25 años, vaya para ella una especial mención, un agradecimiento familiar, pues es, ya de tiempo, un miembro importante de esta familia Flores Benítez. Ah, y también iba la Hormiga, o sea yo.
Picho iba en el coche de Lupe con su familia, y el Canelo todavía no andaba por este mundo, era un angelito.
La carretera de Cuernavaca, una de las más hermosas del mundo mundial, tiene de todo, montañas, verdes, llenas de árboles, de vegetación, también tiene partes planas, para donde voltees hay algo que te maravilla, que te hace sentir que el planeta tierra tiene lo suyo, darle gracias a Dios por haberte traído a este mundo en esta latitud, por permitirte disfrutar de estos paisajes, y una vez más, constatar que lo más hermoso del mundo, sigue siendo gratis y para todos.
Ahí íbamos , muy felices, dispuestos a pasarla suuuper, pues en esta ocasión estábamos convocados todos los primos del D.F. y zona conurbada, y todos habíamos confirmado la asistencia, imagínense ustedes, todos los nietos de doña Lupe, reunidos, en domingo, como en los buenos tiempos.
Lo padre de estas reuniones, es que las empiezas a disfrutar desde que se planean, por eso es que a mi no me gustan las fiestas sorpresa, pues creo que el que se lleva la sorpresa es el organizador, cuando algo no sale bien, y el agasajado se pierde de toda la emoción y excitación que conlleva preparar el guateque.
En la camioneta, se sentía un ambiente muy padre, yo me iba pintando los ojos, antes me pintaba uno y luego el otro, ahora los voy maquillando al mismo tiempo.
En el Km 41.3, lugar que nunca voy a olvidar, mi papá le pidió a Tom, que se orillara a la orilla, eran las 10:20 . Cuando Tom se orilló, mi papá descendió de la camioneta, y yo junto con él, tosió, como tratando de aguantarse, ya saben cuando uno no quiere causar algún alboroto, yo le dije, tose pelón, tose..... y en ese momento mi papá expidió un chorro de sangre, se desplomó y murió.
No saben ustedes qué impresión sufres cuando una de las personas más importantes de tu vida, se va, así nomás, como cuando apagas la luz, cuando cierras una puerta, bajas un telón.
Para mi fue como un disparo, un shock, Tom, ya estaba ahí, como siempre, apoyándome y mi mamá, Dios, qué bendición estar ahí, con tu pareja, acompañándole, hasta la meta, hasta el final, o hasta el principio, porque para mi como que se juntan, como en un círculo, el final y el principio, ¿dónde se comienza a vivir? cuando naces a esta vida, la que conocemos, o cuando llegas a la otra, la que esperamos, para la que nos preparamos, en fin, no lo sabré hasta que lo sepa.
Entonces, cuando lo subimos al coche, eran las 10:23, o sea que tres minutos tardó mi papá en morir, yo recogí un puño de tierra y piedras de ahí donde cayó, las tengo en una cajita de cristal en mi casa, me recuerdan el día más intenso de mi vida.
Curiosamente ese día lo recuerdo con muy buen ánimo, porque donde mi papá partió hacia su nueva dimensión, el día estaba espléndido, el paisaje bellísimo, unas flores amarillas adornaban todo el entorno, el sol, que siempre lo cobijo, que fue su astro regente en su signo zodiacal, brillaba como nunca, segundos antes de su partida nos estábamos riendo a carcajadas, puede haber algo mejor que pasar de la risa a la vida eterna, irte así, rápido, rodeado de tus seres queridos.
A él le gustaba mucho una poesía de Manuel Gutiérrez Nájera, que habla de morir, así, de frente y con la cara al sol, así mismo fue que murió.
Una vez en la camioneta, Tom se dio un 180º, como se dice en el argot aeronáutico, se dirigió a la clínica 32 del IMSS, porque ya estaba muerto, ya no había nada que hacer, al llegar ya saben, todo es burocracia, tramitología, etc., etc., cuando finalmente llegué a mi casa, a cambiarme de ropa, organizar a los niños y etc., etc., entré al baño de mi recámara, cuando me estaba lavando las manos me di cuenta que tenía un ojo perfectamente maquillado y el otro completamente desmaquillado, entonces me eché a reír, y le dije, ay, Pelón, hasta el último día de tu vida me hiciste reír.
A mi papá lo despidieron una gran cantidad de amigos, fue realmente impresionante y gratificante ver cómo lo apreciaron y el recuerdo que dejó en la gente que tuvo el privilegio de conocerle y nosotras el de ser su familia. To be continued.....
No hay comentarios.:
Publicar un comentario