De verdad que los viajes ilustran, te van dando un conocimiento del mundo mundial, que resulta interesante y a la vez divertido.
Resulta que Tom tuvo unos días libres, entonces decidimos ir a Salalah, Omán, es una ciudad que se encuentra en el Estado de Dofhar, en el país de Omán, es el país que colinda con los Emiratos Árabes Unidos, es mayormente Musulmán, aunque un poco más light, menos estricto que algunos Emiratos, excepto Abu Dhabi y Dubai.
Desde que llegamos al aeropuerto, todo se sentía distinto, salimos de la T2, que es la Terminal de Cargo, o sea que casi no hay vuelos comerciales con pasajeros. Había puros pasajeros locales, o sea de por estos rumbos y cultura. Las mujeres en su totalidad vestidas con sus abayas, su cabello cubierto y algunas hasta la cara, una incluso con guantes, esa no enseñaba mas que unos ojitos tristones. Yo me pregunto, cómo es posible tener tu cuerpo atrapado por completo entre tanta tela. Excuso decirles que yo era la única mujercita descocada enseñando mis piernitas, bracitos y carita, ah y tres Chinas, pero ellas llevaban pantalones y mangas que les cubrían sus extremidades.
Nunca me había sentido tan encuerosa, (palabra de mi autoría), como si la verdad estuviera enseñando de más, pero pues no.
Los hombres todos con su ropa típica, todos de blanco y con su cabeza cubierta, Solo Tom y 2 Chinos iban con pantalones normales.
Lo primero que me causó mucha gracia fue que nos subieron a un camión para llevarnos al avión, ya una vez instalados cómodamente, el susodicho camión avanzó alrededor de 50 metros, se detuvo y nos pasamos a bajar, ja, ja, ja, es el viaje en camión más corto de mi ya larga vida. Le comento a Tom, y me dice, estamos a 46º C, nadie puede caminar 50 m si derretirse, buen punto, aún así, me pareció una exageración.
Una vez instalados en nuestros asientos, el avión iba completamente lleno, excepto uno de los asientos de nuestra fila, y otro atrás de nosotros esos iban vacíos, yo ya saben, al más puro estilo Chilango, ya estaba bien feliz, pensando, qué rico, vamos a ir muy amplios. De repente, viene la Sobrecargo con un chamaquito y nos lo sienta junto, ni modo pensé yo, pero el mocoso pidió pasarse atrás a la ventanilla, yo de nuevo muy feliz, cuando regresa la misma Sobrecargo, esta vez con una niñita como de 4 años, llorando como Magadalena, y nos la sienta junto, la mocosita no dejaba de llorar, cuando vio a Tom, fue como si hubiera visto al del costal, al roba chicos, ja, ja, ja, junto a nosotros del otro lado del pasillo estaban 3 mujercitas bellas, muy mortificadas, querían llevarse a la niña en sus piernas, desde luego eso no era posible por motivos de seguridad, entonces Tom le dice a la Sobrecargo que la niña se sentara junto a las mujeres y una de ellas se pasara a nuestra fila, junto a él, la Sobrecargo le contesta: es usted muy amable, pero ninguna de ellas se puede sentar junto a usted sin la aprobación del Patriarca. Órale, nos quedamos muy apantallados, para que la niña pudiera viajar y dejara de llorar, el niñito tuvo que dejarle su ventanilla, y una viejita China, que no necesitaba permiso de nadie se pasó junto a Tom y todos jugando el pan y queso, quedamos felices y bien acomodados.
Una vez todos en su sitio, inició el vuelo. El trayecto era como de 2 hr, o sea muy corto. El Sobrecargo Jefe de Cabina, cuando nos recibió y vio nuestros pasaportes Mexicanos nos dio la bienvenida y nos dijo, al rato voy a platicar con ustedes. Y en efecto, llegó, se metió casi encima de la pobre Chinita, a la cual le decía de repente, sorry, sorry, pero la seguía apachurrando, y se puso a platicarnos de las telenovelas Mexicanas, ya saben, Thalía, Verónica Castro y etc., etc., que él creció viendo esas telenovelas, si lo hubiera oído Thalía se muere de depresión, pues el chavo, no está tan chico, ja, ja, ja, y así iba la cosa, cuando se pasó a retirar y Tom y yo nos quedamos solos, de repente la pasajera de adelante de Tom, empieza a querer abrir el compartimento de la mascarilla de oxígeno, ya saben dándole de golpes y jalones, y entonces Tom le dice que no puede hacer eso y ella responde que la mujer que va junto a ella necesita oxigeno, imagínense esa mujer iba totalmente cubierta de la cara, con burka y toda la cosa, únicamente se tenía que descubrir su carita, como el Tigre Toño, ja, ja, ja y automáticamente podría respirar. Tom le dijo que le llamara a la Sobrecargo con el timbre, llegó la chava, se armó un relajo, la mujer a punto del soponcio, me recordaba las escenas de las películas antiguas, cuando para evitar un desmayo les traían las "sales", que no eran otra cosa que amoniaco, pero la verdad, la mujercita se veía como fingiendo, a mi me empezó a dar mucha risa, me tuve que aguantar, desde luego, porque la Sobrecargo, le tomaba el pulso, le decía un chorro de cosas, le hacía preguntas y le daba instrucciones como si fuera Médico Cirujano, ponía una cara muy seria, muy profesional, yo pensaba, esta mujer, nomás está cotorreando, con un chorro de agua en la cara se pondría en paz, pero, pues no. De repente se tranquilizó, todo volvió a la normalidad, continuamos el viaje. cuando el avión aterrizó, todavía iba en la carrera, lo estaban frenando, de repente se empiezan a levantar las niños y alguno que otro adulto, no lo puedes creer, cuanto incivil iba en ese avión, los pobres Sobrecargos no se daban a vasto para aplacarlos, aquello parecía un vuelo de película cómica, me acordé de aquella que se llama Dónde está el Piloto, que es una sátira, muy buena por cierto. Finalmente el avión freno y el vuelo resultó con saldo blanco. Desde luego ha sido uno de los vuelos más cotorros que he tenido en mi vida. To be continued......
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