De las cosas más padres que tienes en esta vida, son los recuerdos. Se dice que recordar es vivir, desconozco quién fue el Filósofo que lo dijo, pero creo que era sabio, sensible, inteligente y hasta ha de haber sido guapo, o bueno, a lo mejor era bien feo, porque en esta vida no se puede tener todo.
El otro día, curioseando en este FB, que me hace pasar el tiempo lo mejor posible, entré al muro (creo que así se dice), de mi amiguís Ro, (saludos), y ahí ella escribió algo muy bonito respecto a su mamá, la Dra. Raquel Malagón (QPD), que hubiera sido su cumple, pero se nos adelantó.
Entonces es que inicia esta disertación, les cuento, que es como una efemérides, o sea, es del pasado, desde luego también del siglo pasado, allá por los años 80's.
Se inauguró un antro, que en aquellos años se llamaban "Centro Nocturno" o "Disco", jamás podrías haber dicho que ibas al "Antro", sin que tus papás se pusieran locos y te negaran el permiso.
Bueno, pues este lugar estaba en la Zona Rosa, en la calle de Florencia. Era un conjunto de antros y éste llevaba por nombre "Casablanca", y quién creen que iba a presentarse, nada más y nada menos que SANDRO DE AMÉRICA, algunos de ustedes saben de quién estoy hablando, en especial las mujercitas bellas que compartan mi generación. que dicho sea de paso, fue una generación muy guapachosa y que gozó de muy buena música, tan buena que todavía la andan escuchando y haciendo covers, ha trascendido.
Para ir a dicho evento, y debido a nuestra economía, la mera verdad, tenías que hacer un esfuerzo, ahorrar, romper el cochinito, así las cosas, hicimos nuestro sacrificio, nuestra reservación, nuestro plan de acción, éramos 4 amigas, Malucha, Ana, Ro y esta Hormiga. Doña Raquel, mamá de Ro y su novio el Dr. Oscar, nos acompañaron.
Ellos eran una pareja muy "coplada", los dos Médicos, viudos, compartían su profesión y su vida sentimental, Ro le llamaba con cariño el "noviastro", ésta fue la "tripulación" asignada a esta parranda, en aquellos años, (ja, ja, ja se oyen bien lejanos), casi no salían las mujercitas bellas solas, siempre iba un individuo representante del sexo feo, no tan feo. Resulta que don Oscar y doña Raquel llegaron más tarde que nosotras, entonces ya saben ustedes, éramos puras chavas bien jóvenes y bien pránganas (sin lana pues), sin experiencia en eso de andar por el mundo parrandeando solas, cuando llegó el mesero con el menú de las bebidas, porque con el cover te incluían la cena, el consumo era de a botella, nada de que me echo una cubita y me hago la loca toda la noche, ja, ja, ja, niguas, las botellas estaban carísimas, la más baras era ¿cuál creen?, adivinaron, el Bacardí Blanco, yo creo que desde ahí me aficioné a este brebaje, y desde ese momento se volvió mi bebida de cabecera (bueno es un decir, eh), el mesero se dio cuenta de que elegimos nuestro chupe en base a nuestra economía, y entonces puso carita fea, ya saben, típico que pensó, ya me tocaron estas chavas sin lana, entonces nos atendió muy mal. Pero eso no tenía la menor importancia, el chiste era ver a Sandro, que a mi en lo personal, siempre me fascinó, tenía todos sus discos y era yo la más fan de las fans, el mesero y sus pataletas, eran como la caca del perico, ja, ja, ja (me encanta ese dicho), no sé por qué existe, porque la caca del perico es muy desagradable, y el dicho hace referencia a que no tiene importancia, desde luego el que hizo ese dicho, nunca le cayó una caca en la cabeza, de ser así, el dicho no existiría.
Llegaron al lugar doña Raquel y don Oscar, ya con ellos en nuestra mesa, como tenían personalidad, gente bonita pues, ya el mesero se compuso, pero ellos se fueron temprano y volvió a las andadas.
En eso nos lleva una charola de carnes frías, empezamos a comer, la mamá de Ro nos dice, no coman tanta botana, a la hora de la cena ya no les va a caber nada. Sin embargo, nos acabamos la charolita, estábamos esperando nuestra sopita, y luego seguir con el plato fuerte, y nada que llegaba lo demás, en eso le preguntamos al susodicho mesero qué cual era el menú de la cena, y nos dice muy ufano, ya les traje la cena, ja, ja, ja, qué bueno que nos comimos todo, porque de por sí era bien poco.
Aún así, tampoco nos afectaba ese pequeño detalle, lo importante era ver a Sandro.
El lugar estaba lleno hasta el copete, no cabía un alfiler, había cámaras de TV, y nuestra mesa, que estaba muy bien ubicada, porque eso sí, como hicimos la reservación con mucho tiempo, nos tocó una de mero enfrente del escenario. Nosotras solo éramos 4 mujercitas bellas, pero valíamos por 44, nuestra mesa era la que más aplaude, la que más grita, la que más se divierte, las cámaras de TV nos filmaron, pues parecíamos la porra pagada, ya saben, Sandro hasta pelaba los ojos, ja, ja,ja, ustedes saben que no hay nada más padre que ir con tus amigas preferidas a ver a tu cantante preferido.
Cuando terminó el show, llegó el triste momento de pagar la cuenta, entonces decidimos hacer justicia, y ustedes saben que la justicia es dar a cada uno lo que le corresponde. Omitimos la propina, porque es un reconocimiento que se hace cuando la atención recibida ha sido buena, muy buena, excelente, o ya de plano, mínimo regules.
El mesero, cuando vio que solo estaba la cantidad exacta, nos dijo, muy ocurrente, y como si nosotras no supiéramos de estas cosas, como si fuera nuestra primera vez en un local comercial de servicio al público, ja, ja,ja, la propina no está incluida, y nosotras le contestamos, ajá, ya lo sabemos, nos levantamos y el tipo nos fue siguiendo, y nos decía, se acostumbra dejar propina, en estos lugares se da mínimo el 10%, y nosotras seguíamos caminando hacia el estacionamiento, Malucha muy seria le dice, pues sí, se da hasta más del 10%, pero cuando la atención ha sido correcta y tu trabajo dejó mucho que desear. El hombre, todavía hizo un último intento, nos dijo, entonces, ¿no me van a dar nada?, nooooo!!!! Todavía me acuerdo y me da mucha risa, esa si fue una venganza muy merecida, y muy inesperada, como debe ser una venganza, ¿no creen?.
La vida es algo increíble, vamos compartiendo distintos eventos, fechas, situaciones, y las personas que están con nosotros se quedan en nuestra mente y en nuestro corazón.
Esta parranda, fue para mi, uno de los momentos más felices de mi vida, y tuve el privilegio de compartirlo con grandes amigas, y desde luego con doña Raquel Malagón y don Oscar, donde quiera que estén, siguen presentes en mi corazón. To be continued ........
Esos recuerdos!!! Llegué a ir al Casablanca con mis amigos de la UNAM. Muy padres tiempos, música "disco". Y la Zona Rosa era la zona ViP de aquellos años... Éramos unas mocosillas bien fresas.... Jajajaja que tiempos aquéllos... Recordar es vivir, quién lo dijo? Saludos
ResponderBorrarTienes razón mi Poeta consentida, éramos bien fresas, bien pránganas, bien felices, pues.Saludos
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