viernes, 8 de julio de 2016

Gritos y sombrerazos!!!!

Toda la vida, que  ahora ya es bien larga, quise visitar Egipto, la Historia, siempre fue mi Materia preferida, junto con la Biología. Entonces, de repente, el viaje a Egipto, se dio, así nomás, resulta que Tom tuvo 4 días libres, y  nos pusimos como la Hormiguita, mi tocayita, se acuerdan de ella, esa que se quería gastar su lana y no sabía cómo hacerlo, bueno, es un cuento infantil muuuy viejo, como yo comprenderé. Y empezamos a ver a dónde ir, 4 días no son muchos ni son pocos, sino todo lo contrario, como decía el Filósofo de San Jerónimo, allá por los años 70. Para ir a algunos lugares había que tramitar visa, y eso es un relajo, otros conllevan muchas  horas de vuelo, y cuando menos acordamos ya habíamos decidido ir a Egipto.
Quiero decirles, que últimamente había yo escuchado todo tipo de comentarios adversos hacia ese misterioso y lejano país. Lejano, desde mi México lindo y querido, porque del Arenero está muy cercano, son como 3 horas de vuelo, que ya a estas alturas para mi no son nada, después de las travesías que nos echamos, para irlos a visitar a la Smógpolis de mis amores.
Bueno, pues nos habían dicho que en el país de Cleopatra y Tutankamón son  bien transas y que todo mundo te quiere ver la cara de turista, lo cual no es tan difícil, porque si te pones tus bermudas,  tenis, tu gorra o sombrerito, una mochila al hombro, tu cámara o celular que hace las veces de ésta última, tu selfie stick, ah, y desde luego tu botella de agua, pues creo que no hay pierde, eres TURISTA, y entonces te conviertes inmediatamente en una presa fácil y muy codiciada, algo así como la joya de la corona, la cereza del pastel o la última Coca Cola del desierto.
Desde que nos bajamos del avión ya teníamos una bola de cazadores sobre nuestros huesitos, pero Tom contrató a un guía de turistas independiente que resultó ser todo un personaje. Llegó por nosotros super puntual, nos tramitó la visa y nos sacó del aeropuerto en tres patadas, había una cola enorme para checar migración, pues el hombrecito, ya apalabrado con el bajo mundo se brincó a todos, cuando acordamos ya estábamos en su coche rumba al hotel.
Desde que inició nuestro camino nos dimos cuenta que en Egipto se conduce con una imprudencia e impericia dignas de comentarse, no lo puedes creer, los coches están todos chocados, rayados, churidos (como dicen allá por el Norti), creo, sin temor a equivocarme que no hay un solo coche que no esté maltratado, y es que los conductores son a cual más aguerridos, acompañan su imprudencia con todo tipo de gritos y sombrerazos, y como ustedes saben, las mentadas de madre son universales, esto es, que aunque no hables el idioma en cuestión, el puro sonido y la gesticulación del individuo, pues tienen traducción simultánea, ja, ja, ja.
Entonces, como pasajera de un automóvil Egipcio, sientes que en cualquier momento va a haber un choque o un atropellamiento, porque la gente se atraviesa a lo loco, y los coches en vez de frenar le aceleran, oggggg!!!, nada más ves cómo pasó el coche junto al Musulmán, (yo diría Cristiano), y ni el automovilista ni el peatón se apantallan, ambos siguen su camino.
Quiero decirles que si como automovilista te las ves negras, pues como peatón te las ves peor, y también nos tocó ser peatones, y Ahmed, nuestro guía nos decía, tienen suerte, hoy es día festivo, no hay coches, ni tampoco gente en la calle, qué tal si no, ja, ja, ja.
Egipto es un país muy pobre, las viviendas están materialmente en un estado paupérrimo, eso me dio tristeza, sin embargo, descubrimos un pueblo muy cálido, creo que para efectos prácticos Tom y yo éramos los únicos turistas, ja, ja, ja, por lo menos en donde anduvimos, toda la gente se quería tomar fotos con nosotros (exageré, no todos, casi todos), eso fue algo muy padre, conmovedor y emotivo, la verdad, ya hasta nos sentíamos unas celebridades, ja, ja, ja, íbamos caminando por el malecón del río Nilo, que tantas veces lo imaginé en mis clases de Historia, claro que nunca pensé que tuviera un malecón pavimentado, estilo siglo XX o XIX, y de pronto se nos acerca una señora con una bebé y me dice que si me puede tomar una foto con la bb, yo pues me quedé medio sacada de onda porque me lo dijo en Árabe y yo  no hablo ese idioma tan extraño, pero Ahmed me tradujo y yo le digo, pero claro que desde luego que sí. Caminamos otro tramo y un chavo joven que estaba con otros le dice a Tom que si le permite sacarse una foto, y pues también, y así a cada rato, y nosotros muy felices y muy encanchados, parecíamos artistas conocidos, ja, ja, ja, yo al principio como que estaba sacada de onda, porque desde que me transó un pinche viejito en Roma, eso luego se los platico porque estuvo muy simpático, aunque me despelucó, pues me hizo ser desconfiada y mal pensada, entonces, ya saben, agarraba mi bolsa y cuidaba mis pertenencias, por aquello de los carteristas, pero no, la  gente super buena onda, bien cálida, Ahmed nos dijo que luego presumen la foto con sus amigos, yo ya me veo muy famosa en las escuelas de Egipto, ja, ja, ja. En la Mezquita llegaron como 10 chavitas, y me pidieron la foto, y entonces tomaron una con cada celular, y cada que tomaban la foto, la veían y a comentaban, yo tomé la mía con mi selfie stick,  se las enseñé y les dije, esta foto va a recorrer el mundo, va a llegar a México!!!!  y a otros muchos países, y se pusieron muy contentas. Quiero decirles que este viaje fue muy ilustrativo, siempre he escuchado que los viajes ilustran, pues sí, comprobé varias cosas que he venido pensando desde hace mucho, por ejemplo, los paisajes, todos tienen su encanto, algo que los hace únicos. Que los países son mucho  más que su Geografía, que su territorio, su gente es la que los distingue. Que no importa lo que te digan, si tienen razón o no, tu tienes que ir, o sea,  aquí tienes que aplicar el dicho que reza: Nadie experimenta en cabeza ajena. Que viajar es interesante, divertido, peligroso, y muy personal, cada cabeza es un mundo, lo que a uno le parece fantástico al de junto le puede ser aburrido, que disfrutar de la vida es una actitud, para la que hay que tener aptitud, ja, ja, ja. Que este mundo es un zoológico. Y sobre todo, y como decía mi tía Lupe, que siempre fue una mujer muy sabia (nunca se casó, ja, ja, ja),  ella cada mañana al despertar le daba gracias a Dios por no haber nacido en Egipto, en Zambia, en Yemen, en Uganda,  en Afganistán, le daba las gracias por ser una mujer Mexicana, y yo también se las doy. To be continued.......

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