Estaba yo muy tranquila en mi jaula, revisando mis correos, cuando veo que mi amiguis Ingrid Taylor me estaba invitando a ir a Vietnam. El asunto parecía interesante, sonaba divertido, y como esposa desesperada y obvio desempleada, pues soy el tipo de presa fácil para la diversión, el guateque, la aventura, y demás acepciones que le quieran dar al asunto de vivir la vida, lo más mejor que se pueda.
Desde luego, esto no sería posible sin la anuencia de mi patrocinador, Tom, que la verdad, dicho sea de paso, es el que siempre me anima a disfrutar de la vida.
La invitación ya tenía varios días, pero como mi amiga lleva el mismo nombre que la Mosquis, el correo se me quedó en el tintero, creí que era de mi bb, y como había estado en contacto con ella, no lo leí.
Sin embargo, ya saben, el destino es agarroso, cuando vas a hacer algo en tu vida, los planetas se alinean y lo haces porque lo haces, o sea no queda de otra, o como dicen por ahí, flojita y cooperando.
Ingrid me envió otro correo en el que me decía que era una lástima que no pudiera yo acompañarle en esta aventura a Vietnam, que le hubiera encantado y etc., etc., entonces sucedió lo que tenía que suceder, me remití al E-mail anterior, y le digo a mi roomy (Tom), tenemos una invitación a Vietnam, porque la invitación incluía a la Mosquis y a Tom, o sea era un paquete familiar. Pero la única disponible era la Hormiga disertadora, y entonces me pregunta Tom que para cuándo es la cosa, y yo le digo, para YA!!!, pasado mañana.
Entonces empezó el baile. Viajar es algo maravilloso, que te deja grandes recuerdos en la mente y en el corazón, porque aunque van de la mano, siempre juntos, no son lo mismo. No se si se han fijado pero algunas cosas sólo se quedan en la mente, esas son las que tienen poca importancia, detalles que pasan, sucesos, nada más. Pero lo que se queda en la mente y en el corazón, eso es lo que te acompaña, es tu capital interno, es lo que hace que un recuerdo te provoque una sonrisa, o hasta un suspiro. Es lo que se dice una evocación.
Bueno, pero para llegar a todo esto hay que sufrir, hay que realizar varios pasos, algunos medio regulares, empacar, dejar tu nidito de amor lo más ordenado posible, que no se note tanto tu ausencia, etc., etc., pero los más gachos, engorrosos, y que me provocan verdadero malestar son los requisitos migratorios, lo que son las visas, eso es algo que me puede poner loca. Uno debería poder ir por el mundo a su aire (como dicen los Españoles), así nomás, como ciudadano del mundo, agarrar tus pertenencias y tu camino. Pero no, primero, hay que conseguir la anuencia del gobierno del país a visitar. Eso me demoró un día, entonces tuve que viajar dos días después que mi amiguis.
Siempre que realizo este tipo de trámites, me acuerdo de los filtros de seguridad de los condominios habitacionales de lujo, esos que para poder llegar a la casa de tu amiguita a tomar un inocente cafecito, primero eres interrogada por el personal, el "poli" te pregunta cuanta cosa, te pide identificación oficial con fotografía vigente, acta de nacimiento, de matrimonio, y si estás medio ruca, hasta acta de defunción. Dos cartas de recomendación de familiares directos, y dos más de amistades que por lo menos te conozcan durante un titipuchal de años, un estado de cuenta bancario y un comprobante de domicilio que no exceda de tres meses. Una vez cotejada la documentación, tienes que abrir tu cajuela, para demostrar que llega vacía, así debe de continuar al salir del bunker. Pero lo curioso del asunto, es que estas super medidas de seguridad se le aplican a las inocentes esposas desesperadas o a sus cónyuges, porque los asaltantes, entran y salen con otros métodos más eficaces y más rápidos, sin tanto requisito. Lo mismo sucede con las visas, las personas inocentes, simples turistas, tenemos que ser estudiados minuciosamente para ver si es conveniente que entres a visitar el país, y así poder llevar tu lana a sus arcas, en cambio los terroristas, esos entran como Pedro por su casa. Así es la vida de injusta.
Como tenía yo un poco de prisa tuve que pagar harta lana por la visa, pues si no, tenía que esperar 2 días, apliqué aquello que dice, qué quieres, rapidez o precisión. Ni modo.
El vuelo de Abu Dhabi a Ho Chi Minh es de aproximadamente 7 hrs., ya en el avión, me la pasé muy padre, pero llegando a Saigón, tenía que tomar otro vuelo con rumbo a Da nang, en la terminal 2, o sea que había que caminar en ch......ga, o sea rapidito. Sin prisas no está tan lejos, pero cuando andas corriendo, ufff, lo ves todo lejos, lejos. Ese vuelo era corto, sin embargo, perdí mi conexión, lo que me hizo perder 3 horas de mi apretado itinerario. Cuando finalmente arribé a mi destino, a la medianoche, ahí estaba un chofer esperándome, con el típico cartón con tu nombre en letras rojas: María Benítez, porque aquí en esta parte del globo terráqueo, soy María, pues es el nombre más fácil de escribir, pronunciar y recordar, para llevarme a Hoi An, a la villa donde me reuniría con Ingrid y Richard Taylor. To be continued.........
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