viernes, 27 de mayo de 2016

México, D.F. a 27 de mayo de1983.

Se acuerdan cómo se ponía le fecha hasta hace unos días, en mi querido Ex-D.F., ahora Ciudad de México, como nos enseñaron en la Primaria, cuando éramos chicos. Recordar es vivir, yo creo, que sin los recuerdos, buenos o malos, no se puede vivir, eso es lo increíble de la mente humana, aunque quizá otras mentes sean más brillantes, no lo sé, no me puedo poner en el lugar de un camello, un elefante o un caballo, ahorita sí que me acordé de los Reyes Magos, fue un recuerdo subliminal, de esos que te llegan así nomás, a lo loco, voy  a incluir a un reno, para que también Santa Claus esté dentro de mi disertación.
Bueno, pues siempre se está recordando algo, no se si se han fijado, pero todos los días, así como van transcurriendo, con todos los sucesos que se presentan, en algún momento te llega un recuerdo, de lo que sea, puede ser de tu infancia, de algún ser querido que ya no esté en este mundo, o de alguno que ande lejos, puede ser un recuerdo muy lejano, o también del día anterior, porque el pasado está tan cerca o tan lejos como se presente, o sea, el pasado está a un segundo del presente, y de ahí para  atrás, hasta donde la memoria te alcance.
Pero, hay días en los que los recuerdos están más vivos, más presentes, más cercanos. más activos, y esto por lo general tiene un motivo, se llama aniversario.
El día de hoy, Tom y yo estamos cumpliendo 33 años de feliz unión, así como se oye, no vayan a creer que hemos estado en una luna de miel constante , que todo ha sido miel sobre hojuelas, como decía mi abuela, que era una mujer sabia y muy simpática, jarocha, mal hablada, lo cual me heredó, (yo hubiera preferido sus alhajas, ja, ja ja), pero el balance hasta el día de hoy, (porque la vida es cotidiana y voluntariosa), es en números negros, o sea, seguimos cabalgando Sancho.(Bueno no hay tal Sancho, ja, ja, ja).
Yo me estaba acordando hace un rato del día de nuestra boda, que dicho sea de paso, estuvo muy padre, como deben de ser las bodas, y se me vino a la memoria la forma en que nos casó el Sr. Juez, Gabriel Souberville, vaya que lo hizo muy bien, con mucha solemnidad y elocuencia.
Por lo general, cuando una pareja se casa, lo hace con muchas ganas, con grandes expectativas,  como esperando la felicidad incluida en el acta de matrimonio, como resultado de la pura firma del tan preciado documento, pero no, no es así, la felicidad, en todos los aspectos de la vida, se trabaja, se obtiene como resultado de un esfuerzo, de una conducta adecuada para llegar a ella, lo que complica la situación en el matrimonio, es que el esfuerzo debe de ser común, ambos contrincantes, perdón, quise decir, contrayentes, deben jalar para el mismo lado y con la misma fuerza,  es entonces cuando tienes realmente motivos para celebrar un aniversario,  luego de tantos años de jalar parejo, con 4 hijos, 2 nietos, un perro, Tom y yo seguimos cabalgando. To be continued......

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