lunes, 23 de mayo de 2016

El Cap.América

Esto de ser abuela (o), es de lo más padre, aunque tenga sus bemoles, resulta que ya estábamos por emprender la retirada de nuestro amadísisisimo  (palabra de mi autoría), México, ya se nos estaban terminando las vacaciones, bueno a Tom, yo como que las puedo extender tanto como sea necesario, esto es,  claro, motivado de que soy un ser libre, soberano y.......desempleado.
 Entonces empieza el baile, o sea, hacer las maletas, eso es de todos los oficios del viajero, lo que más me puede alterar, molestar, presionar, impresionar, atacar, y todo lo que termina con ar!!!
Viajamos la primera parte de nuestra travesía por Aeroméxico,  dicho sea de paso, y con mucho orgullo, con unos boletos  que nos dio el Canelo, el  más pequeño de nuestros retoños, eso sí que me mueve el tapete gruesamente, ni en el más guajiro de mis sueños imaginé que algún día nosotros recibiríamos un boleto de avión de los hijos, como que uno está acostumbrado a darles a los hijos, nunca piensas que algún día la rueda de la fortuna hará  su trabajo y entonces tocará  recibir.
En esta ocasión, estas vacaciones nos fue muy bien, Coco nos dio un pase para Cancún, por Volaris, la pasamos súper, y comprobé una vez más que México tiene las mejores playas del mundo, y desde luego la mejor cocina, mmmm!!! Viva México!!!!
Bueno, me regreso a mi maleta, solo podíamos  llevar 23 kg  por maleta,  en Aeroméxico, en Etihad no hay problema, yo me dediqué a comprar una bola de cosas que nos gustan y que por el Arenero no las consigues, o si las hay, pues andas pagando el kg de tortillas a 200 pesos,  y las latas de chiles en otro tanto, y eso materialmente mi religión me lo prohibe, ja, ja, ja.
Inicié mi selección de artículos por llevar, no saben, 23 kg. de peso en una maleta no son nada, y ahí me tienen sufriendo, cuando recibimos  un mensaje de Picho, encargándonos una piñata del Cap. América, porque es el superhéroe que el Pichito admira y quería para su fiesta de cumple.
¿Cómo le dices que noooo?, al nieto no se le puede negar nada, o casi nada, en la glorieta de Vaqueritos hay una fábrica de piñatas, justamente lo que yo necesitaba para cumplir el encargo. Llegué a la tienda y ahí estaba el susodicho Cap. A. esperándome, cuando lo vi, fue como un flechazo,  nos miramos, él era muy alto, fornido, y en su mano portaba un escudo, todo un superhéroe, tenía eso que se llama carisma,  lo tome de la mano, con mucho cuidado, pensando si me convenía llevarlo conmigo, el viaje era muy largo, alrededor de 27 000 km, 30 hr de trayecto, dos aviones, Santo Cielo, dos aduanas, el Cap Tom, qué iba a decir????, ¿qué  hace este mono acá, viajando con nosotros?, ya llevas suficientes cosas innecesarias, ay Hormiga......te pasas...
En fin, ustedes saben mejor que yo las reacciones del sexo feo (no tan feo), con respecto a los equipajes femeninos.
Pensé así de super rápido, me va a mandar muy lejos con todo y Cap América, pero ni modo, todo sea por el nieto. Cuando estaba pagando por su personota, le dije, pórtate bien por fa, no me vayas a dar problemas, no seas gacho, procura pasar desapercibido, lo cual era imposible.
Llegamos a la casa, entramos del brazo, yo muy sonriente, como cuando vas a presentar a tu novio con tus papás,  Tom lo  vio, me dijo: está padre!!!, aunque un poco grande, lo bueno es que yo no llevo maleta. Uffff!!! primera  etapa superada. Aunque te tajo, perdí 23 kg de chucherías, yo contaba con que él llevara una maleta!!!!
Llegamos al aeropuerto, el Cap A, era la sensación de niños y adultos, todos lo volteaban a ver, cuando Tom lo documentó, yo moría de los nervios, le hicieron firmar que el Cap A. viajaba sujeto a cualquier avería, ni modo.  Entretanto, en mi equipaje llevaba yo un paquete de suadero  congelado, guisado por mi Comadrita Ma Elena (saludos), que es el más delicioso del mundo mundial, y que tuvo a bien prepararlo para darnos un festín en el Arenero. Nuestro vuelo era por San Francisco y ahí teníamos que pasar una noche, para continuar al día siguiente a AD.
Cuando arribamos a SFO, fuimos a recoger nuestras maletas, el Cap A llegó en otra área de equipajes oversize, cuando lo recogió Tom se dio cuenta de que le habían hecho un agujero como apendiceptomía, como que lo habían inspeccionado, ya saben que en Gringolandia todos somos sospechosos hasta que demostremos lo contrario, por lo menos para D Trump.  Motivado de este asunto, como la piñata tenía un hoyo nos tenían que revisar el equipaje, y que nos quitan el suadero...... no manchen, eso si que fue terrible, cuando el aduanero, muy amablemente, ja, ja, ja eso sí que es maravilloso, te está dando en toda la m......dre!!! tu  indefensa no puedes hacer nada de nada, el hombre alega que como vas a pasar la noche en su país, no lo  puede poner en riesgo!!!!! (a su país), como si mi inocente suadero fuera a provocar una epidemia de gripe aviar, ebola, VIH, o algo peor.
Me quedé fría, como cuando te echan un balde de agua el sábado de Gloria, o un globo lleno de agua, sentí como si me hubieran asaltado en el metro, en un semáforo, todavía le tuve que decir Thank you!!!
Una vez en el  hotel, me relajé, Ingrid y Tom contribuyeron a mi relax, salimos a pasear, la pasamos padre, aunque el fantasma del suadero me perseguía en ocasiones, al otro día abordamos el avión con rumbo al Arenero, el Cap América fue pesado y medido, cómo ven que media 1.25 m, órale, y pesaba 1.5 kg. ese si que era alto y delgadito, aunque se veía muy fornido. Una vez en la fiesta, cuando el Pichito conoció al Cap. A, lo abrazó!!! puso una carita tan feliz, que pensé, solo por ese momento de felicidad del nieto, valieron la pena todas las vicisitudes que hubo que pasar.  To be continued.....

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