lunes, 25 de abril de 2016

Dragón Boat y los delfines

Un buen día, de esos que uno anda nada más de ociosa, me llegó una invitación a una práctica de Dragón Boat, la sesión era gratuita, con el objeto de conocer este deporte, y en caso de que la experiencia fuera de nuestro agrado, entonces, ya saben ustedes,  había que inscribirse y pagar una anualidad.
Como bien reza del dicho, gratis, hasta puñaladas, ja, ja, ja, me dispuse a vivir esta aventura acuática, que dicho sea de paso, era únicamente para las "Esposas desesperadas de Etihad".
Llegué al lugar de la cita, en la playa de Yas Island, como siempre soy muy puntual, fui de las primeras en arribar, nos juntamos como 20 almas aventureras, el coach, Ernesto, resultó ser Mexicano, cómo la ven, bien dice el otro  dicho que el mundo es un pañuelo.
El DB, resultó ser de mi completo agrado, en una canoa, moderna, desde luego, podemos ir hasta 20 mujercitas bellas, de dos en dos, echándole hartas ganas, remando, una mujercita extra, lleva el timón, y es nuestra Capitana, el coach va adelante dando las órdenes y a veces lleva un tambor, con el cual marca los tiempos.
Remamos una hora y media, durante la cual, como siempre sucede, a veces ni la sientes, el tiempo se va de volada, pero otras, oggg!!! quisieras bajarte de la canoa nadando e irte a tierra firme. Esto depende de tantas cosas, si dormiste bien la noche anterior a la práctica, si el clima está rico, en ocasiones hay viento, siempre que hay viento afecta, pues ayuda de ida y perjudica de vuelta, o todo lo contrario,  al revés volteado, ja, ja, ja.  
La playa donde remamos es muy tranquila, el mar parece un gran estanque, casi no hay oleaje, gracias a Dios, creo que no haría este deporte en aguas alocadas como las de mi México lindo y querido, y lo que  ha resultado muy simpático del asunto, es que frente a esta playa hay dos islas o más bien dicho islotes, en una de ellas, hay flamingos, y diversos pájaros que andan por allí, bobeando, pero en otra, hay un criadero de avestruces, nosotros no nos habíamos dado cuenta de la existencia de estos exóticos animalitos, porque no habíamos remado hacia esa parte, y de repente, que nos acercamos y vemos a un grupo de avestruces muy felices, cuando de repente, un macho, avestruz, ya saben negro y gigantesco, se percató de nuestra presencia, y que se brinca la malla que delimita su jaula, casa, jaus, depa, corral, o como le quieren decir, y se deja venir hacia nosotros, afortunadamente estábamos en el mar, y no sabía  nadar, o no quiso hacerlo, pero nos espantó, nos veía bien gacho, como cuando un mara salvatrucha, un pandillero, un nacido para perder, te quiere echar bronca,  nosotras nos alejamos hechas la mocha, hasta hubiéramos conseguido una medalla Olímpica, parecíamos esclavos de esos de la película de Ben Hur, el avestruz no nos vio ni el polvo.
Otro día, nos pasaron cerca unos yates, y entonces si que se puso  buena la cosa, se formaban  unas olas bien canijas, la canoa se movía como hoja al viento, como cáscara de nuez,  uffff!!!, pero nosotras bien  truchas controlamos la situación.
De repente nos cambiaron a nuestro coach Mexicano, que junto con otras dos amiguis y yo, o sea 4 Mexicanos, formábamos una fuerza totalmente Mexica, Azteca, llegó Peter, que es Húngaro, y que también es muy bueno, no hay quejas. El grupo está formado por Holandesas, Canadienses, Francesas, Noruegas, Rusas, Inglesas, Argentinas, Españolas y las cerezas del pastel  3 Mexicanas.
La hemos pasado muy padre, y hoy en especial, íbamos muy tranquilas echándole toda la  carne al asador, porque hoy nos dirigió Ernesto, al cual le decimos el Diablo (porque es muy estricto),  y nos traía bien disciplinadas, cuando de repente vimos a unos delfines nadando hacia nosotros, eran 6, venían  en parejas, bien sincronizados, con la elegancia que los caracteriza, parecía que estaban realizando un espectáculo de esos que hemos visto en los parques acuáticos. Nos quedamos quietos, disfrutando el momento, ellos parecían saber que los estábamos admirando, así estuvimos un buen rato,  no sabemos cómo llegaron hasta nuestra playa, yo había escuchado que había delfines en Abu Dhabi, pero en otra zona, que no está cerca a esta  playa, fue algo increíble, ya saben ustedes, cuando la naturaleza te deja ver sus maravillas, te permite disfrutar de sus criaturas, así, en su habitat, te queda una sensación muy agradable, como que se alimenta el espíritu, te das cuenta de que no solo de pan vive el hombre. To be continued......

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