miércoles, 30 de marzo de 2016

Tormentas......pero de arena

Bueno, últimamente les he platicado puras novedades, pero me voy a regresar a los inicios de nuestra vida por estos lares. Lo primero que tuvimos que hacer fue adaptarnos al clima, resulta que el calor por el Arenero es cosa seria, de 40º C, para arriba, claro en verano,  pero imagínense ustedes, que nosotros siempre habíamos radicado en Smógpolis, lugar que, yo sostengo, tiene el mejor clima del mundo mundial.
Yo siempre he tenido las ventanas de mi casa abiertas, no importa qué estación del año esté transcurriendo, disfruto mucho ver una ventana abierta, que entre el viento si es que hay, que entre el frío, la luz, siento la necesidad de ver toda ventana abierta, a toda hora, y entonces llego al Arenero, y oh, sorpresa, no más ventanas abiertas, el calor no permite esas mañas que he tenido toda mi vida.
La primera vez que amanecí en nuestro depa, se me ocurrió abrir la puerta del balcón, según yo para ventilar la recámara, excuso decirles que la tuve que cerrar de volada, una oleada de calor entró, sentí que estaba en un horno de panadería, entonces, ni modo, tuve que aprender a tener las ventanas cerradas día y noche, y el aire acondicionado funcionando. Pero el tiempo pasó, y pasó, ya saben. cómo pasa el tiempo, a su ritmo, a veces con prisa, a veces bien despacio, y de repente, un buen día, bajó el calor, la temperatura de un día para otro, ya estaba en 24º C, qué cosa más deliciosa, poder abrir mis balcones (que son 2), y sentir la brisa, uy, estaba yo muy feliz, Tom se fue de pernocta, y yo aproveché la ocasión, que ya saben que la ocasión hace al ladrón, ja, ja ja, y que dejo las puertas de los dos balcones abiertas y la ventana de la cocina, o sea, todo lo que podía yo dejar abierto, entraba una deliciosa corriente de aire, yo era la más feliz, me fui a dormir muy tranquila, pasé una noche deliciosa, y a la mañana siguiente, cuando abrí mis ojitos, veo algo extraño en el suelo, como unas ondas raras, creí que era mi imaginación, y que me levanto a ver qué era eso, y eso era una duna, era arena, durante toda la noche hubo una tormenta de arena, y yo estaba en medio de una sucursal del desierto, mi casa completita estaba empanizada, no lo podía yo creer, me levanté a hacer una inspección de la situación, no, pues no había un solo lugar que no estuviera repleto de arena.
Lo primero que sentí fue pánico, un sudor frío recorrió todo mi ser, no sabía qué hacer, por dónde empezar, tenía que sacudir, barrer, casi que con pala. Mi pobre aspiradora se iba a descomponer, no podría con esa misión.
Entonces, recordé las palabras que siempre me han acompañado, desde que conozco a Tom,  fuego, calma....más fuego.....más calma.  Respiré profundo, conté hasta 10 (no sé por qué hasta 10, la verdad debí contar hasta 10 mil),  me dije, Hormiga, primero hazte un cafecito, tómatelo con calmita y después, ¡a darle que es mole de olla!.
Una vez que terminé mi café, agarré mi escoba, el recogedor, barrí no sé cuántos kg de arena, mientras lo hacía, me juré no volver jamás  a dormir con las ventanas, puertas o ventilas abiertas, pues el Arenero es así, voluble, inconstante, temperamental, cambiante, caprichoso, hay que tenerle cuidado.
Cuando llegó Lupis Schiaffino, mi querida Miss, a visitarnos, un día que Tom regresó de un vuelo, nos platicó que le había tocado una tormenta de arena, y yo le conté esta anécdota y ella dijo muy pensativa:  "cómo me gustaría que me tocará ver algo así, sería una experiencia muy padre". Al día siguiente fuimos a Dubai, y así como en los cuentos de hadas, se hizo realidad su deseo, una vez que agarramos camino, se desató la tormenta, no tienen idea de lo que es ver "llover" arena, gracias a que íbamos en el coche pudimos respirar sin problemas, es un fenómeno muy extraño, y por estos lares muy frecuente, a cada rato sucede, algunas veces moderadamente, pero lo suficiente como para empanizar los coches y los muebles de las casas, o sea que sacudir, es mandatorio casi todos los días, pero aunque lo hagas a veces pareciera que no lo has hecho en un buen rato, así es esto de las tormentas...... pero de arena. Aquí aplica eso de  qué bonito es ver llover y no ........empanizarte!!!   To be continued......

2 comentarios:

  1. Bien que conozco esas tormentas. Acá no son tan seguidas pero las hay. Primero se oscurece el cielo, al principio, yo ilusa, creía que se nublaba y llovería deliciosamente para refrescarnos. Pero nada, llegaba el viento con fuerza, azotaba la arena y si andabas en la calle ni se veía nada!!!. Yo les digo que si hubiera juntado la arena desde hace 30 años que vivo aquí, tendría mi playa propia... Pobre de ti, tener que limpiar todo!!!

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  2. Sí, fue horrible, pero echando a perder se aprende, hay una barda que va de Abu Dhabi a Dubai, a mi me parecía una excentricidad, como un capricho más de estos Lares, donde hay tanto dinero y se gasta a lo loco, pues ahora entiendo que es para un poco ayudar a detener la arena y que los coches no se vean tan afectados.

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