A veces la vida nos da sacudidas, fuertes, muy fuertes, son como situaciones que nos hacen recordar que somos seres vulnerables y que nuestro paso por el mundo es sólo eso, un paso, un tiempo indefinido, pues nunca sabemos cuánto va a durar, es por eso que hay que disfrutar de esta vida lo mejor que se pueda, hacerla lo más placentera y tomar de ella todo lo bueno y hacer a un lado todo lo que no vale la pena de acumular. En pocas palabras, no armarla de tos, reconciliarnos con el mundo y sus habitantes, dejar a un lado rencores y antipatías, vivir tranquilo, para irse igual, cuando haya que hacerlo.
La madrugada del 19 de marzo, las alas de un grupo de tripulantes de Flydubai, dejaron de volar, se extinguieron, fueron llamados por el Creador, ellos, junto con sus pasajeros ya no están con nosotros.
Qué sensación tan triste y devastadora nos deja un accidente aéreo, terrestre, marítimo, y hasta espacial, todos estos son eventos que nos conmueven, que nos pegan duro, a todos, no importa de dónde es el vehículo, ni quién lo tripulaba, ni quién iba a bordo, todos nos solidarizamos en un sentimiento de fraternal duelo, estoy segura que las personas que iban en el avión han recibido muchas oraciones por su descanso eterno.
Las personas que, como en mi caso, estamos completamente ligadas a la aviación, pues nos conmueve durísimo este tipo de eventos, tenemos gente muy cercana en este medio, gente que llevamos en nuestro corazón.
Los aviones son tan maravillosos, verlos levantar el vuelo, surcar los cielos, para después aterrizar, a mi me deja siempre impresionada, no importa qué tan cotidiano sea, pues cuando el avión se levanta del suelo, yo siempre elevo una oración y doy gracias a Dios, porque para mí, cada despegue de cada aeronave es un milagro, es un desafío a las leyes de la gravedad, es una conquista del hombre, un avance de la Tecnología, y cuando el avión aterriza, entonces , invariablemente ves en la cara de todos los pasajeros una expresión de tranquilidad, de descanso, como que les quitan un peso de encima, y es que los aviones son siempre motivo de mortificación, de emoción, o de excitación, todo aquel que viaja en avión, invariablemente tiene un sentimiento especial que le acompaña durante todo el vuelo, algunos lo disfrutan, otros lo sufren pero a todos, absolutamente todos, les produce un sentimiento especial, único, que no lo ocasiona ningún otro medio de transporte, y no es para menos, el suelo nos da seguridad, el agua, aunque también tiene lo suyo, no se compara con el cielo, ya lo dijo el Poeta, el cielo está presente en todo momento, siempre que elevas tus ojos, ahí está, inmenso, imponente, majestuoso, acompañado sólo por nubes, estrellas y ......... algunos aviones. ¿Dónde quedaron las alas de estos compañeros?, indudablemente en nuestro corazón. ¡Descansen en paz!
To be continued......
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