martes, 23 de febrero de 2016

Un mundo raro

Han de estar pensando en la canción de mi muy admirado José Alfredo Jiménez, pero no, fíjense ustedes que en cualquier lugar del mundo, que no sea tu tierra, pues todo es nuevo, nada es familiar, solo que,  cuando emigras a un país que está del otro lado del mundo en que te tocó en suerte nacer, la cosa se pone todavía más canija, de tal suerte que toca adaptarse, y lo más pronto que sea posible.
Lo primero que me sucedió a mi,  a la hora de empezar a manejar, fue que todas las calles, las grandes avenidas, me parecían iguales, a eso había que agregarle los  nombres, los cuales están en Árabe y en Inglés, gracias a Dios la mayoría de las calles están numeradas, porque las letras o signos árabes son  por demás extraños, imposible familiarizarte con ellos.
Cuando empecé a manejar tenía miedo de perderme, de quedarme sin gasolina, porque una vez que te pones al volante, en las vías rápidas, que por estas  arenas son la mayoría, ya no puedes preguntarle a nadie hacia donde jalar, no te puedes orillar a la orilla, ja, ja, ja, como en mi tierra, no te puedes bajar en la tienda de abarrotes más cercana, bajar el vidrio de la ventanilla para preguntarle al conductor del coche de junto hacia dónde jalar, pues a más de 40º C de temperatura, comprenderán que nadie baja su cristal, así las cosas, tienes dos opciones, hacer uso de un GPS, para lo cual necesitas tener internet, o que el coche sea muy listo y lo traiga integrado, y que tu seas todavía más lista que el coche y lo sepas programar. Otra dificultad que hay por acá, es que algunos lugares no tienen una dirección como tal,  la cosa es como en los pueblos y rancherías de mi tierra, domicilio conocido, ya saben, puras señas, está medio difícil.
Un día Tom y yo nos perdimos, era de noche, habíamos ido de compras por una zona medio fea, industrial, de repente ya no sabíamos para dónde jalar, estaba súper oscuro, despoblado, no había ni a quién preguntarle nada, veíamos puras calles vacías y largas, lo bueno es que íbamos juntos, pero como ustedes saben una de las formas más fáciles de salir del estado emocional de estar perdidos, es por lo general, echarle la culpa de haberse despistado al de junto, como quien dice, la mejor defensa es el ataque, entonces empezamos a discutir, no se espanten,  nada del  otro mundo, simplemente, creo yo que es como un mecanismo de defensa, lo más curioso del asunto, es que vas muy bien, con luz de día, y de repente se oscurece gacho, es como si hubieran apagado la luz, bajado el switch, es algo inexplicable, no se por qué uno no se va percatando del cambio paulatinamente, porque realmente así sucede, sin embargo, cuando te das cuenta es en un momento determinado, pero preciso, ni antes ni después, sino todo lo contrario, ja, ja, ja, ¿a quién les recordé?
No veíamos nada, puras naves industriales, de repente, allá bien lejos, vislumbramos una luz, era una Mezquita, por acá hay en todos lados, chicas, grandes, medianas, era la única posibilidad de encontrar a un humano y poder salir del atolladero, nos enfilamos hacía ella, y entonces vimos un chorro de hombres saliendo del rezo, eran cientos, puros trabajadores, lo bueno es que venían de orar, como que piensas, alguien que acaba de rezar, pues se va a portar bien con el prójimo, entre tantos hombres, había un taxista, entonces Tom lo contrató para que nos sacara del atolladero, el hombre nos condujo hasta nuestra casa,  dicho  sea de paso, el rescate nos costo 25 dirhams, algo así como 125 pesitos, o sea que nos salió barato, y ahora cuando pasamos por ese lugar y ya sabemos donde estamos y para donde jalar, nos da mucha risa acordarnos de lo vulnerable que éramos en esos momentos, pero así es esto, por eso es que la experiencia no se compra, se adquiere, estarán de acuerdo conmigo. To be continued.......

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