La demora no tenía para cuando, Ilda tenía la prisa y el pendiente de llegar a ver a su bebé, yo ya la verdad como que me andaba resignando a mi destino, fuera cual fuere, si no llegaba a la conexión con Washington, Delta me tenía que acomodar en un hotel y por su cuenta, entonces me entró como una paz interior, ya saben que cuando me aquejan los pendientes, invariablemente recurro a respirar hondo y profundo y me remito a las sabias palabras que Tom me enseñó hace cualquier cantidad de años: fuego.....calma.....más fuego.......más calma.
Por fin, abordamos rumbo a Houston, decidí ya no ver el reloj, lo que haya de ser será, como dice la canción. Cuando el avión aterrizó, los de Delta me dijeron recoja su equipaje y póngalo en la banda de conexiones y váyase a la sala x, lo más rápido que pueda. Oggggg, cuando llegué ya estaban abordando, fui la última en subir, me senté, me abroché el cinturón, mi mente se fue directito a mi equipaje, ¿y si no dio tiempo de subirlo?, un frío intenso recorrió todo mi ser, no tendría ropa para el otro día, ni mi "piyi", en eso me di cuenta de que estaba siendo muy negativa, como atrayendo la mala vibra, decidí no seguir por ese camino.
Cuando llegué a Washington, todo estaba bajo control, mi equipaje en la banda, parecía yo María Felix, por aquello de mis tres maletotas, agarré un taxi y llegué al hotel donde ya estaba Picho esperándome, los miembros de la tripulación también me recibieron muy bien, todos estaban preocupados por mi suerte, ja,ja, ja.
El Capitán que iba al mando del vuelo era pelirrojo, como Picho y yo, él estaba muy enterado de las estadísticas sobre los pelirrojos, (2 % de la población mundial, conocía un chorro de datos curiosos), y sostenía la teoría de que en 50 años, los pelirrojos nos vamos a extinguir, pues es un gen regresivo que se va perdiendo, me dijo que su mamá era pelirroja, fueron un chorro de hermanos y solo él salió pelirrojo, que él tenía 3 hijos y ninguno pelirrojo, yo le dije que yo sí tengo 2 hijos pelirrojos, yo ya cumplí con mi cuota, además le completé, en mi tierra hay un dicho muy sabio que dice : yerba mala, nunca muere, ja, ja, ja. Yo creo que no lo dejé muy convencido, a mi ya me dio la curiosidad, de esto hace ya 2 años, pero no creo estar por este mundo dentro de 48 años , tendría yo 107 , y si estoy, la neta creo que ni me voy a acordar de esta situación, ya no voy a saber ni de qué color tuve el cabello, o si alguna vez lo tuve, ja, ja, ja.
Ya no gocé de mis 48 horas con mi bebé, pero sí pasé unas 36, las cuales fueron muy provechosas, porque Picho es un estupendo guía de turistas, y le sabe sacar jugo a la vida. Cuando hube abordado el avión, con destino final, el Arenero, viendo a Picho uniformado, formando parte de la tripulación, vi por la ventanilla y el avionzote, se reflejaba en un ventanal de la terminal, un A/340. Entonces me regresé en mi mente y en mi corazón a el 28 de octubre de 1984, cuando nació Picho, y se me fueron presentando momentos de nuestra vida juntos, eran como flashazos, bebé, niño, joven, y ahora hombre, profesionista, padre de familia, caray, cómo han pasado los años, las vueltas que dio la vida......Ay, ya me estoy poniendo a cantar, mejor ahí la dejamos. To be continued......
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