Por fin estaba yo en el avión correcto, en la ruta debida, todo en su lugar. Los planetas se alinearon y yo iba muy consentida. Imagínense, mamá del Copiloto, esposa de otro colega, pelirroja, cuando el Capitán era otro pelirrojo y estaba muy contento de que Picho y yo fuéramos, también, descendientes de los Vikingos. (Que la verdad, dicho sea de paso, eran unos malandrines, ja, ja, ja. Por ejemplo, les he de decir que existe la costumbre de darse un pellizco cuando ves a un pelirrojo(a), y esto viene desde tiempos remotos, en que ver un pelirrojo era de mala suerte pues quería decir que los vikingos habían llegado a la población, y eran como las rabia, o sea que no traían nada bueno .
Abordo de estos vuelos trasatlánticos, en esta línea aérea, la mejor del mundo, siempre viaja un Chef, en esta ocasión era una chava, la cual me atendió súper dupper.
Las 14 horas de vuelo se me hicieron pocas, eso es lo más curioso de todo, cuando la pasas padre, todo fluye, el tiempo se resbala, se va como agua entre las manos, de repente, escuchas, ponga su respaldo en forma vertical, etc., etc., y entonces piensas, ¿¿¿qué??? ¿ya ? ¿tan rápido?.
Cuando me bajé del avión, me pasó algo muy extraño, ya había yo estado en varias ocasiones en el Arenero, pero ahora llegaba como RESIDENTE. Órale, no me había caído el 20, hasta que en Migración, por primera vez me tuve que formar en la fila de los residentes, los turistas tienen que pasar al EYE SCAN, a que les chequen con un aparato la pupila o el iris, o una especie de huella que no es dactilar sino óptica, o algo así, y después pasar con el oficial de Migración, el cual, no te pregunta nada de nada, está siempre vestido de local, ya saben como en las películas de Laurence de Arabia, o en Las mil y una noches. El hombre (por lo general son hombres, aunque hay una que otra mujercita bella, que intuyes que es bella, porque no le ves más que los ojos, eso sí muy pelones y maquillados), ellos llevan su afgani blanco y ellas su abaya negra y ambos el cabello cubierto.
No te preguntan nada, se limitan a ver que seas el mismo(a) que porta el pasaporte (ja,ja,ja), te sellan tu entrada y eso es todo, no es como en Gringolandia u otros países en los que te andan interrogando, que a qué vas, por qué vas, con quién vas, cuánto tiempo vas, o sea que el asunto "vas" se responde en todas sus modalidades, acá no.
Algo que la verdad es digno de mencionarse es la diversidad étnica que viaja en este tipo de vuelos, la cual inicia con la tripulación, que se compone como de más de 20 personas, y todas ellas de distintas partes del mundo, entonces cuando dan el anuncio de bienvenida también te informan qué idiomas se hablan en ese vuelo, es sorprendente la diversidad de lenguas que pueden converger en cada vuelo algunas ni siquiera sabes de dónde son, a qué parte del mundo pertenecen, en Etihad hay empleados de alrededor de 150 países, prácticamente el mundo completito forma parte de su nómina. Los pasajeros, qué onda, hay de todo el mundo, con ropa de los sitios más diversos, sobre todo las mujeres, unas van cubiertas casi totalmente y otras todo lo contrario, otra cosa que llama mucho mi atención es la cantidad de sillas de ruedas que se usan en todos estos vuelos, la mayoría por personas mayores, pero hasta se hace una cola larga para poder abordar, cada silla con su usuario y su empleado respectivo, he llegado a contar hasta 15 sillas de ruedas, en México jamás he visto más de 3 o 4, eso me hace disertar que en el Arenero los pasajeros están muy consentidos o en México están muy abandonados, o muy sanotes y no necesitan de estas facilidades. To be continued......
No hay comentarios.:
Publicar un comentario