viernes, 29 de enero de 2016

Una Hormiga perdida en el Arenero

Por fin Tom pudo sacar su licencia de conducir, justo a tiempo pues a mi se me venció la internacional, ya no podía conducir, hasta que sacara la mía. Para eso tenía yo que tener mis papeles de residente, y para eso debía salir del país cuando cumpliera un mes de estancia y se venciera mi visa de turista, esas ondas migratorias, que se viven en todos los países son muy pesadas y complicadas. Como quien dice, para qué hacer las cosas fáciles, si se pueden hacer difíciles.
Como no podía yo agarrar el coche, entonces andaba  en taxis y en camiones, porque como ya les he dicho, yo soy todo terreno, 4 x 4, y además sostengo que uno no conoce un país, ciudad, pueblo o ranchería, si no hace uso de su transporte público.
Un día le dije a Tom, ¿aquí hay camiones?, y él se rio mucho y me contestó, en qué ciudad  o lugar del mundo crees que no haya camiones?, claro que hay, y yo la verdad nunca había visto un camión, porque por aquí tampoco son muy comunes, entonces le digo,  voy a preguntar dónde se puede abordar para ir al super, resultó que él ya sabía, ya lo había hecho antes de que yo llegara y pudiéramos alquilar el coche. Me dijo, te voy a acompañar para enseñarte cómo es la cosa.
El camión me sorprendió muy gratamente, primero lo vimos parado sin conductor, cerrado, y entonces empezamos a pajarear (echar ojo), a ver si por algún lado estaba el chofer, en esas estábamos cuando llega una chava, le pica a un botón junto a la puerta y ésta se abre, la chava se sube y nosotros atrás de ella, porque al país que fueres haz lo que vieres, y deposita 2 dirhams en el depósito, hicimos lo mismo, y se sienta, vimos que los asientos del frente están designados para mujeres y los de atrás para hombres. Tom se iba a ir para atrás, y la chava nos dice, él puede sentarse junto a usted, no hay problema.
Los hombres que viajan solos deben irse para atrás. El camión super limpio, aire acondicionado, cómodo, nuevo. En eso llegó el chofer, se subió, no revisó nada, así nomás. Yo pensé, cómo saben que ya pagamos, en mi tierra varios se irían de a grapa, gratis, de polizones, de aventón, claro que allá no les cortan la mano.
Después me dijeron que los camiones se abren así,  porque debido al calor,  nadie puede pararse a esperar el camión o al chofer  al rayo del sol, también existen cabinas con aire acondicionado para pasar el rato  cómodamente  hasta que llegué el autobús, eso es primer Mundo.
Bueno, el trayecto fue muy corto, el super estaba muy cerca, entonces empecé a hacer uso de este transporte que por 2 dirhams (10 pesos), te lleva bien lejos, iba al super por una módica suma y me regresaba en taxi .
Pero he ahí que un día, no llevaba bolsas de compra, solo había ido a bobear y decidí regresarme en camión, Tom estaba en el hotel estudiando, yo me salí a orear, ja,ja,ja, no le quería distraer. Cuando abandoné el  Mall, ya era medio tarde, esa hora en que empieza a oscurecer, pensé que si me atravesaba la calle tomaría el camión de regreso, así de fácil. Empecé a caminar, de repente me encontré con una chava negra, muy sexi y guapetona, cargando  con un vestido de novia en una bolsa transparente de plástico, empezamos a platicar, y yo a caminar con ella, sin fijarme ni por dónde iba. Me contó que se iba a casar en su país, que era de Etiopía, el novio Inglés, que lo conoció en un antro, y toda su vida en tres patadas, ya sabía yo cuándo y por qué emigró al Arenero, a qué se dedicaba, y en fin todas esas cosas que se platican, seguíamos caminando, nos  echamos como no se cuantas cuadras, que además por acá son muy largas. En eso me dice bueno mucho gusto, bye, yo ya saben le desee todo tipo de parabienes, mucha dicha en su vida matrimonial, etc. etc., y la vi alejarse en dirección contraria a la mía. En eso me di cuenta que por acá no funcionan así las cosas, por donde yo andaba no pasaban camiones, me paré a preguntar dónde podía tomar un camión hacia el hotel Rosewood, y pues nadie sabía, seguía oscureciendo, yo podía ver el hotel, que es muy alto, se veía cerca, pero inalcanzable de forma peatonal, ya saben, puentes y más puentes, sin opción peatonal, por estas arenas ser peatón es como no existir, pensé llamar a Tom, pero no se me hacía correcto espantarle con que estaba yo perdida, como mi pequeño Angelito, ese que se perdió en NY,  además no era fácil darle mis coordenadas, el rescate estaba cañón, no pasaban taxis, y los pocos que pasaban iban ocupados, entonces ya saben, le pedí a mi Ángelito de la Guarda (el de a devis), que me enviara un taxi vacío, plis!!!!! y a los pocos minutos o segundos, ahí estaba el taxi, me subí en  él, le di las instrucciones al taxista adonde me tenía que llevar, en ese momento sonó mi celular, era Tom, y me dice ¿dónde andas Hormiga?, y yo le respondo muy casual, ya de camino al hotel llegó en 5  (como dicen mis hijos, y nunca lo cumplen),  y él me dice ok, te espero con un vinito.... mmmm.
Ya con el vinito le platiqué mi odisea para llegar de regreso, la verdad esta ciudad es muy segura, si me hubiera pasado eso en otro lugar quizá podría haber tenido serios problemas, pero en el Arenero todo se cocina distinto.  To be continued......

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