Estaba ordenando mi cerebro, pensando tengo que ir a la zona del aeropuerto donde se reservan los hoteles, gracias a Dios, ya sabía dónde era el asunto, en eso se me acerca la mujer que se quedó, o sea la abuela del super prematuro bebé, y me pregunta que dónde pienso pasar la noche, yo le respondo que en un hotel cercano al aeropuerto y ella me dice que si nos podemos ir juntas, yo le digo que desde luego, pero cada quien a su habitación, nunca he pasado la noche con desconocidos (a), ja,ja,ja.
Nos encaminamos hacia el área donde se consiguen los hoteles y empezamos a platicar, me empezó a caer bien, soy medio facilona para esto del cotorreo. Una vez que hube conseguido el hotel había que estar pendientes del transporte que nos iba a recoger, pero oh sorpresa, la mujer cuyo nombre es Soha, no traía chamarra, abrigo, gabardina, chipiturco (ja,ja,ja, palabra súper cotorra), solo tenía puesto un suéter ligero, o sea, venía de Texas, cuyo invierno no es tan canijo como el de NY, y además no pensaba que iba a pasar la noche más fría y canija de su vida, nunca imaginó que iba a pernoctar en NY, la ciudad que hiciera todavía más famosa Frank Sinatra.
Cuando la veo sin el debido atuendo, le digo quédate dentro del aeropuerto y yo te aviso cuando llegue el transporte, no quiso, yo creo que le dio pendiente que la dejara abandonada, salimos con un frío jijo de su pelona, y en eso nos ve un chavo japonés que iba al mismo hotel porque hizo la reservación en el teléfono de junto a mi, le dimos ternurita y nos dijo a las dos, entren a a terminal y yo les aviso. Nos salvó la vida.
Cuando arribamos al hotel, ya éramos comadritas, y entonces sucedió lo inesperado, decidimos compartir la habitación, y ahorrarnos una lana, una vez que entramos a la habitación, ya saben, psicología inversa, le dije elige tu la cama que desees y ella muy mona me dice, de ninguna manera, es tu habitación. Ella tenía el cabello cubierto y su abaya, entonces se puso cómoda y su cabello emergió de entre las telas y como dirían los hombres G, se soltó el pelo. En esos momentos yo estaba comunicándome con Tom por Skype, y le digo mira él es mi esposo, y le paso la lap y ella lo ve, y entonces corre a cubrirse el cabello, muy apenada de que la hubiera visto con el cabello suelto. Me hizo gracia que se avergonzara tanto si ni nos conocía.
Seguimos platicando, ya saben de todo y de nada, pero entre lo todo, pues sale a flote la familia, número de hijos, etc., ella era Palestina, y me dice que una de sus hijas de 14 años y su esposo fallecieron en un atentado en la Franja de Gaza, y yo muy impresionada le digo: debe ser terrible vivir una guerra, perder así a tus seres queridos, y ella me responde, así es la vida, uno está aquí el tiempo que tiene que estar. Órale, me dejó de a 8.
Empezó a pasar la noche, y nos dormimos, yo no se por qué pasé la noche con ella, siempre he tenido presente que cuando duermes eres muy vulnerable, como que estás en desventaja total, uno no debe dormir nunca con gente desconocida, sin embargo, pues me fue bien y a ella también. Al otro día, bajamos a desayunar, había un bufet, ya saben todo lo que ponen los gringos, y pues yo que me pongo tocino de cerdo en mi plato, y pues para los Musulmanes el cerdo es oggggg!!!!, pecado, y que se cambia de mesa, ¿cómo la ven?, esa fue mi primera experiencia, interesante, ¿no?.
El mundo es un mosaico, donde todas las piezas son distintas, pero van embonando, y formando nuestra experiencia de vida.
Ese día en la noche salimos hacia Abu Dhabi, nos dimos las gracias, un abrazo, un apretón de manos, y no nos volvimos a ver, nos ganó la diferencia cultural, en esta ocasión no sumé ni resté, salí tablas.
To be continued.......
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