Cuando salimos de Shenzhen, Picho nos invitó a pasar unas vacaciones en su casa, esto es, antes de jalar para nuestra Smógpolis se nos presentó la oportunidad de tomar unas vacaciones en Abu Dhabi, capital de los Emiratos Árabes Unidos.
Ya conocíamos la ciudad, pero en esta ocasión íbamos sin prisas, pues no teníamos amo a quien servir, ni criado a quien mandar.
Eso de perder un empleo es algo curioso, por un lado cuando no se disfruta el trabajo, no te gusta la empresa, la ciudad, que aunque bonita y moderna, no llenaba nuestras expectativas, era como cuando ves un hombre guapo, pero desabrido, como que perder ese específico trabajo, era más bien un descanso, muy merecido, por cierto.
Nos vimos en la necesidad de empacar, teníamos relativamente poco tiempo en la ciudad, un año a lo sumo, pues aún así, como dice el dicho, nadie sabe lo que tiene hasta que lo ..........empaca!!!!
Ah, qué barbaridad, cuantas cosas adquiere el ser humano, yo me precio de no ser una compradora compulsiva, qué tal si sí, eh, Tom quería dejar todo, regalarlo, tirarlo, abandonarlo, yo por lo contrario, me quería llevar todo, tengo un gran defecto, me encariño con todo, cuando adquiero algo, como que pasa a ser parte de mi vida, como Liverpool, ja,ja,ja. Entonces, empezó el jaloneo, y ya una vez con lo estrictamente indispensable, emprendimos el vuelo, esta vez, Shenzhen-Shanghai-Abu Dhabi.
El primer tramo fue realmente traumático, en el avión, la mayoría de los pasajeros iban, como acostumbran, tosiendo y carraspeando, esa costumbre tan arraigada en ese pueblo, es realmente molesta, casi les puedo asegurar que constituye uno de los principales motivos, para que la adaptación a la vida en esos lares, sea tan difícil.
En Shanghai tuve que deshacerme de mi carrito que iba lleno de monerías y con mi batería de cocina, pero el sobre peso no me permitió conservarlos, había que regalarlos a unas señoras de la limpieza del aeropuerto, las cuales no entendían nada de nada, hasta que vi a un agente de tierra de una aerolínea y él me hizo el favor de explicarles que yo quería regalarles esas pertenencias, la verdad se pusieron muy contentas y eso me hizo muy feliz a mi también. Una vez que estuvimos instalados en el avión de Etihad, ya rumbo a Abu Dhabi, la cosa fue mucho mejor, viajamos en Business Class, gracias a Picho, pues es una prestación que la empresa les da a sus Pilotos. Nos atendieron de maravilla, y como papás haciendo uso de estos beneficios, la verdad nos sentimos muy orgullosos y felices.
Abu Dhabi nos encantó, más que las veces anteriores que habíamos estado de visita, además Picho y su familia estaban estrenando casa, nos quedamos como 25 días, la pasamos muy bien. Sin embargo, todavía no queríamos jubilarnos, como que nos parecía que había un pilón, un poco de tiempo, como que al tintero le quedaba algo de tinta, pero a dónde ir????? En la aviación, todo es diferente, cada empresa tiene sus políticas de selección, ya no queríamos ir a cualquier país, nuestra nueva empresa y hogar tenían que ser realmente afines a nosotros, y decidimos esperar a que hubiera oportunidad de concursar en Etihad, regresamos a México y dio inicio la espera, recuerden que el que espera, desespera, los días se sucedían uno a otro, así nomás, sin pena ni gloria, aunque la pasábamos muy bien juntos, hacíamos planes y más planes, pero nada parecía cuajar.
Y un buen día, Tom había salido de la casa, y sonó el teléfono, la llamada tan esperada, Etihad Airways, lo estaba buscando para que se presentara a un concurso de selección!!!!!To be continued.....
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