Cuando sonó el teléfono, mi corazón se volvió loco, no se si se paró o si palpitó aceleradamente, porque, estarán de acuerdo conmigo, que ambas sensaciones, que son tan distintas una de otra, pueden ser tan iguales, aunque se escuche medio raro, o sea, de los nervios, la emoción, la tensión, etc., etc., el corazón puede hacer lo que le de la gana, yo ya no se qué hizo el mío, solo recuerdo que no estaba en sus cabales, como siempre, que es bien ecuánime y me ayuda a pasar la vida con la mayor tranquilidad posible, me ayuda tanto que la Pichus (mi mamá), algunas veces me ha dicho que soy un poco conchuda, ja,ja,ja. Aseveración que me parece un poco exagerada.
Bueno, pues siempre que un ser querido presenta un examen, toda la familia está súper pendiente del resultado, como que se da una conexión muy especial, de manera que hay un interés común. Solo que por lo general, los hijos son los que andan presentando exámenes, y los padres andamos esperando los resultados, sin embargo, en esta ocasión, el examinado era el papá.
Tom siempre había trabajado para la misma empresa, por la naturaleza de su trabajo, cada año los Pilotos Aviadores se someten a un adiestramiento muy completo, durante el cual deben demostrar que se encuentran aptos para realizar su trabajo, ahí se llevan a cabo maniobras normales y anormales (fallas) en el simulador de vuelo, además deben presentar exámenes físicos, (médicos), para acreditar que se encuentran sanos física y psicológicamente. Dicho adiestramiento anual, equivale a un examen profesional, pues del resultado de éste, depende que el Piloto conserve su trabajo y siga adelante en el desempeño de su profesión. De alguna manera, el Piloto siempre está bajo presión.
Solo que ahora, el examen era en una empresa nueva para nosotros, desconocida, lejana, ajena a nuestro entorno, no conoces a nadie, necesitas trabajar, del resultado depende el bienestar y la seguridad de la familia, los hijos y la esposa tienen toda la confianza y la esperanza en que vas a salir bien librado y eso, creo yo, aumenta la presión al examinado.
Cuando contesté el teléfono, constaté una vez más, lo bien que conozco a Tom, pues solo por el tono de su voz, por la forma en que me dijo : Hola, supe que había "humo blanco", o sea "Habemus chamba". Entonces le dije: ¿Qué onda, todo bien? y él me contestó: sí, empiezo en noviembre
Y ese fue el momento más feliz de nuestra nueva vida laboral, ahora había que preparar nuevamente las maletas y emprender el vuelo. To be continued......
Increíble comienzo de una nueva aventura
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