sábado, 18 de abril de 2015

Pollo a la cacerola.......

Cuando bajamos a desayunar, nada de chilaquiles, enchiladas, omelets, tamales, etc., etc., todo era extraño, una gran variedad de alimentos,  todos ellos muy curiosos, entonces pensé, creo que de las cosas más difíciles de hacer, cuando viajas, es adaptarte a la nueva dieta. Pero, lo realmente exótico fue la primera vez que fui al super a comprar los insumos, eso sí que fue un shock.
El primer día, después de desayunar, Tom se fue a trabajar, me dio dinero, una llave de la habitación, una tarjeta del Metro, me indicó la línea y estación para regresar, una tarjeta con el teléfono y dirección del hotel, y la bendición, ahora si, por mi cuenta, a ver que me ofrece esta extraña y hermosa ciudad.
Decidí salir a caminar, y a falta de migas, como Hanzel y Gretel, pues me puse muy atenta a cuántas cuadras caminaba para un lado y cuántas para otro, y me fijaba en algo en especial para regresar al punto de partida.
El hotel estaba muy cerca de aeropuerto, y el Metro como a una cuadrota enorme, pero suficientemente adecuado para poder caminar.
El área del hotel, era un barrio medio proletario, lleno de comercios de todo tipo, comida callejera, venta de chucherías, en fin todo lo que se imaginen. En la banqueta, me llamó la atención un puesto en el que vendían yerbas, pomadas y garras y penes de tigre, oggggg!!!, imagínense con ellas hacen té y se lo beben, porque según creen, es afrodisiaco, bueno, llegué a pensar que si a un Chino le dices que la caca de perro es un afrodisiaco, se la come sin ningún reparo.
Mientras caminaba, iba observando todo, ya saben, al más puro estilo turista de tiempo completo, no tenía prisa, no tenía que cocinar, lavar, planchar,etc., etc.,  ni amo a quien servir, ni criado a quien mandar,  lo que más impresión me causaba era el tránsito, coches, camiones, motos, bicicletas, todos con prisa, las mujeres, de cualquier edad en bicicleta o motos, eso sí, con su sombrilla puesta sobre el manubrio, hasta tienen un aditamento especial para colocarla. Bueno, no vi una sola mujercita bella sin su respectiva sombrilla.
Entonces pensé, Hormiga, al país que fueres haz lo que vieres, y decidí comprarme una sombrilla, la cual anduve buscando por todos lados, debía   ser completamente china, ya saben, chiquita, llena de adornos, muy coqueta. Tenía que comprar una que realmente me hiciera sentir, como la Hormiga con su paraguas, ese día no la encontré.
De repente llegué a un puesto de pollos, vivos, puestos en una especie de corral ambulante, y veo a una mujer escogiendo su pollo, yo pensando que se lo  iba a llevar a su casa, y alimentarlo y luego en algún  momento pues cocinarlo, y en eso que le dan mastuerzo al pobre, lo despluman y destripan en un abrir y cerrar de ojos, y frente a mis ojos, oggggg!!!!, por Dios, qué es eso, se lo entregan y ya está, listo para cocinarlo. Perdí todo interés en guisar  mole con pollo, pollo a la cacerola o un simple caldito con verduras.  Esa fue mi primera experiencia en la compra de alimentos del reino animal, pero tuve muuuchas. To be continued.......

No hay comentarios.:

Publicar un comentario